Economía doméstica

Tus hábitos de ahorro valen oro: consejos para administrar tus gastos

Hay que determinar qué gastos son importantes y cuáles no lo son, y entre ellos considerar los ‘gustos’, a los que solo hay que poner límites, recomiendan

El aumento del costo de vida como resultado de la inflación no deja indiferente a ningún bolsillo, impacto al que cada persona hace frente con las estrategias que mejor conoce. En ocasiones, el método consiste en improvisar soluciones, lo que resulta en un mayor deterioro de las finanzas personales.

“Las causas externas de la inflación, como la guerra, no las podemos controlar, pero sí podemos controlar la manera de administrar los recursos que ya tenemos”, subraya Marytere (Mate) Alonzo, experta en educación financiera y directora del canal 365Patrimonial.

“El gasto es un reflejo del estilo de vida, es la salida de dinero que se tiene que hacer para adquirir servicios y productos que impactan en nosotros y nuestra familia”, y los “gustos” que podemos darnos más allá de las compras básicas de subsistencia deben formar parte también de nuestro presupuesto.

“No hay que sacrificar nada”, asegura la conferenciante internacional, mentora y coach certificada en finanzas personales. “Cuando hay un descontrol creemos que quitando las cosas que nos dan placer solucionaremos nuestras finanzas”.

“Hay que determinar qué gastos son importantes y qué gastos no lo son, y entre ellos considerar los ‘gustos’, a los que solo hay que poner límites”, señala la especialista, que en 2021 fue conferenciante titular en la Semana Nacional de Educación Financiera de la Condusef.

Consejos para hacer rendir el dinero

Para hacer rendir nuestro dinero en el actual contexto de inflación, Mate Alonzo ofrece los siguientes consejos:

1) Conocer nuestros hábitos de consumo. Alonzo recomienda hacer un seguimiento —hasta por un trimestre— de los gastos personales, a fin de identificar cuáles son los que aumentan cada mes. “Síguele la pista a tu dinero”, indica.

2) Hacer un presupuesto. “Es la herramienta de organización con la que le digo al dinero adónde se tiene que ir”, subraya Mate Alonzo. “Cumple dos funciones: organizar y prevenir eventualidades. Al llevar un registro de movimientos, si suben ciertos gastos podemos regresar al presupuesto y revisar qué podemos ajustar”, en lugar de improvisar las adaptaciones a nuestras finanzas.

3) Comunicar a la familia. “Es un tema crucial”, enfatiza la contadora pública con especialidad en Matemáticas y Educación Financiera. “Si se comparte un presupuesto familiar, todos tienen que involucrarse y decidir qué gastos efectuar y qué gastos pueden esperar”.

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Leyenda

4) No rebasar la capacidad de pago de la tarjeta de crédito. “Hay que recordar su función principal: el intercambio de tiempo por dinero. Debemos estar seguros, sobre todo las personas con ingresos variables, que vamos a disponer del dinero que estamos intercambiando por tiempo”, apunta.

Alonzo precisa que un buen manejo del plástico significa mantener el crédito por debajo del 30% del monto de los ingresos personales. “Pasarlo es alarmante, porque tenemos otros compromisos de pago”.

Asimismo, advierte que en tiempos de elevada inflación no hay que conformarse con cubrir la cantidad mínima de pago mensual de la tarjeta “porque las tasas van cambiando y son más volátiles cuando hay inflación; hay que cubrir el pago completo o hasta tres veces el mínimo” porque de lo contrario “es una bola de nieve”.

5) Hacer una lista de artículos y comparar productos equivalentes de diferentes marcas. “A lo mejor queremos cierta marca, pero si la compramos ¿a qué producto importante le decimos que no?”, cuestiona Alonzo.

Recuerda que con los productos de consumo primario se puede optar por reducir las porciones, pero no eliminarlos de la lista porque son básicos para la subsistencia: las verduras, la carne, los huevos... Y con los de consumo secundario, como los condimentos y aderezos, es posible adquirir los equivalentes de menos precio.

6) Leer las noticias. “La información es poder, sirve para tomar decisiones y anticipar compras sin caer en pánico. Todos saben que en agosto empieza la alta demanda de útiles escolares; si tenemos la oportunidad de comenzar a comprarlos paulatinamente nos vamos a ahorrar mucho dinero”.

En ese sentido, hace énfasis en dos gastos comunes que afectan las finanzas personales: el hormiga y el fuga. El primero es el que se acumula por destinar cantidades de dinero pequeñas pero constantes a conceptos que creemos insignificantes, como la compra a diario de un café.

Al gasto hormiga hay que “ponerle controles de manera paulatina porque cuando lo quitamos de golpe nos produce ansiedad y estrés”. Cuando se identifica “que ciertos consumos merman nuestra cartera, les ponemos un tope y los añadimos al presupuesto porque una vez conscientes no podemos ser indiferentes”.

Por su parte, el gasto fuga es resultado de la desidia para cumplir compromisos financieros o adoptar medidas que ofrecen ventajas económicas, por lo cual se termina pagando de más.

7) Elegir un instrumento de ahorro. “La inflación es la enfermedad del ahorro porque hace que perdamos poder para adquirir cosas en el futuro”, recuerda Alonzo, quien sugiere “evaluar instrumentos que vayan con nuestros objetivos, porque los hay a largo, mediano y corto plazos”.

“Sobre todo, para no tener el dinero bajo el colchón, porque se está devaluando”, subraya.

Tabúes

Para Mate Alonzo, las principales razones por las cuales a los yucatecos no les rinde el dinero son la indiferencia a los temas financieros y los tabúes que prevalecen sobre el dinero, como que hablar de él es señal de mala educación.

“Muchas personas tienen información errónea, más que nada por ciertas creencias que hacen que no estén interesadas” en estrategias de manejo de las finanzas.

“¿Qué dicen? ‘Mientras me dé, ya está’. Es importante conocer cómo se utiliza la tarjeta de crédito, qué tipos de crédito se tienen, cómo se hace un presupuesto...”, manifiesta.

“Trabajar en las finanzas personales es trabajar en hábitos positivos de manejo del dinero”, puntualiza. “Las finanzas son ochenta por ciento comportamiento y veinte por ciento conocimiento”.