Elecciones en Yucatán

Morena necesita al PRI en Yucatán

lunes, 20 de junio de 2022 · 05:50

A estas alturas no hay duda de que la contienda electoral de 2024 en Yucatán estará entre el PAN y Morena, pero mientras el primero tiene ya el nombre de quien podría ser un candidato competitivo y rentable, el segundo se desenvuelve aún en la incertidumbre y rodeado de chapulines que aspiran a cargos en disputa, se indicó en el foro “La ruta hacia 2024: ¿Qué pasará en Yucatán?”

Luis Alfonso Ramírez Carrillo, investigador del Centro de Investigaciones Regionales de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), afirma que Morena no tiene gran capacidad de operar como un partido político y en Yucatán no gana sin los candidatos, las clientelas y las estructuras territoriales del PRI.

Freddy Espadas Sosa, director de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Unidad 31-A, opina diferente: considera que Morena puede ganar la gubernatura si se conjugan varios factores y postula a un candidato competitivo. Advierte que sería “gravísimo” para ese partido que chapulines, advenedizos y hasta quienes han sido acusados públicamente de delitos “se hagan a la malagueña” de muchas candidaturas.

Leticia Paredes Guerrero, también investigadora de la Uady, hace notar un talón de Aquiles de Morena: la ausencia de una estructura partidista en Yucatán, lo cual propicia que chapulines que saltan a este partido busquen los cargos de elección popular al traer equipos detrás.

Los tres investigadores, reconocidos observadores políticos, coinciden en que por el lado del PAN es el alcalde meridano Renán Barrera Concha quien se perfila como el candidato más redituable, muy por encima de otros aspirantes.

La sombra de 2007

El doctor Ramírez Carrillo opina que el principal problema de Renán Barrera no son Morena y sus aliados, sino el propio PAN. A su vez, el doctor Espadas Sosa considera que sería suicida para Acción Nacional repetir el escenario de 2007, cuando se negó la candidatura a Ana Rosa Payán Cervera y se originó una división que acabó en derrota electoral.

En nuestra edición de ayer publicamos parte de los conceptos que formularon los especialistas en el Foro Megamedia.

A continuación, un resumen de sus opiniones sobre el futuro político del alcalde Barrera Concha (en yucatan.com.mx ofrecemos una versión más amplia de sus declaraciones):

Luis Ramírez.— El problema de Renán Barrera no es Morena y sus aliados. A decir verdad, si bien los resultados de las últimas elecciones nos muestran a Morena como segunda fuerza política de Yucatán, la indudable preeminencia del PAN en el Congreso del Estado y en las presidencias municipales, así como la buena calificación que tiene como alcalde de la ciudad que agrupa a la mitad de los votos, siguen otorgándole un buen margen para ser con mucho el candidato más competitivo a la gubernatura por cualquier partido. No veo en este momento otro personaje más competitivo que Renán. El problema de Renán Barrera es dentro del propio PAN, convencer al gobernador y a su partido de ir unificados y negociar con las inevitables coaliciones que tendrá que hacer, cuotas y personajes que convenzan a los electores. De no lograrlo, entonces su candidatura y su elección se verán en problemas.

Leticia Paredes.— Renán Barrera tiene que trabajar internamente en su partido, no solo a nivel local sino nacional. Hemos visto que en muchas ocasiones la dirigencia nacional se ha impuesto a las necesidades del panismo local y eso ha llevado a fracasos que ya conocemos.

Más allá de su imagen, que está muy bien calificado y tiene muchas posibilidades de llegar a la gubernatura, yo creo que tiene que platicar con su dirigencia nacional del panorama yucateco, y también con la dirigencia local para que lo apoye con la nacional.

Creo que si la dirigencia nacional se impone y viene con sus alianzas ya hechas, con el PRI y con el PRD, esa situación irá contra el panismo yucateco y habrá muchos desencantos, y no solo del panismo sino también del PRI. Sabemos que en Yucatán hay panistas de cepa, de muchos años, lo mismo que priistas, y lo pensarían mucho si se les dice en este momento: nos vamos en alianza a competir.

Por allá veo el trabajo arduo y difícil que va a tener que hacer Renán si quiere llegar a ser gobernador.

Freddy Espadas.— En principio, lo peor que podría hacer el PAN es repetir el escenario político que se dio cuando de manera burda o torpe le negó la candidatura a Ana Rosa Payán Cervera. Una gran política, una persona muy honesta, con una tremenda trayectoria en el Estado, opositora al viejo régimen priista, y ya vieron lo que ocurrió después con la candidatura de Xavier Abreu. Repetir ese escenario sería bastante suicida por parte del PAN.

Pienso que nadie duda de que Renán Barrera es el candidato natural del PAN a la gubernatura del Estado, a estas alturas del partido. Es su tercer período como alcalde y creo que desbanca a todos los demás, definitivamente. Conste que no es santo de mi devoción ni mucho menos, pero estamos analizando estos futuros escenarios.

Claro, hemos visto también que Mauricio Vila le ha puesto una cuña al incorporar a su gabinete hace un tiempo al expriista y expevemista Liborio Vidal Aguilar, quien también aspira a ser abanderado del PAN y tiene presencia política innegable en el Estado.

La desventaja relativa de Renán es que su indiscutible implantación política se sienta en la capital, en tanto que Huacho (Joaquín Díaz Mena) y Liborio, los otros prospectos —en el caso de Liborio en el propio PAN y Huacho en Morena—, tienen presencia significativa prácticamente en toda la geografía política del Estado.

No olvidemos que el súper delegado Huacho ha sido alcalde (de San Felipe), diputado local, diputado federal y dos veces candidato a gobernador, lo que de entrada le da fuerte “punch” de cara a las elecciones de 2024.

Liborio, por su parte, ha sido también alcalde (de Valladolid), secretario estatal, diputado local y diputado federal, circunstancia que también lo hace competitivo.

Creo que es tiempo de que Renán se comience a placear en el interior del Estado los fines de semana, como ya lo hacen muchos personajes, sobre todo de Morena, y como ya lo hacen con frecuencia en el Estado el propio Huacho y Liborio aprovechando la atención que brindan a sus responsabilidades como servidores públicos.

Por lo demás, creo que bien haría en acercarse a las colonias populares y marginadas. No veo a Renán en las colonias marginadas y comisarías. Lo veo más en actos de protocolo y en tomarse la foto un día sí y al otro también, que no me parece mal, desde luego, pero creo que tiene mucha lejanía con los problemas de las colonias marginadas y populares. Estos problemas le son inexplicablemente bastante ajenos.

Yo mismo le he señalado que voltee a ver a los Vergeles, que quiero mucho porque allí trabajo desde hace 30 años y la verdad es que hay mucho por hacer en los Vergeles, por citar un ejemplo, y no porque yo lo diga.

En fin, repito: Renán es el mejor prospecto de Acción Nacional y tiene que abrirse más a la sociedad, reunirse con más sectores del Estado y salir al interior. Creo que no se lo prohíbe la normativa en vigor.

Otros temas del análisis

En nota aparte nos referimos a las declaraciones sobre Morena y su presencia en Yucatán. En próxima edición hablaremos del papel de otros partidos y del escenario nacional.

En yucatan.com.mx está disponible el vídeo completo del foro.

 

Retos y carencias de Morena con miras a 2024

La elección pasada (del 5 de junio) nos mostró con claridad la estrategia que Morena tiene que seguir para ganar posiciones no solo en Yucatán sino en todo el país. Su estrategia es captar no a las bases del PRI, como se maneja, sino a los liderazgos, cacicazgos y redes clientelares priistas, afirma el sociólogo Luis Alfonso Ramírez Carrillo.

Considera que Morena no es en realidad el nuevo PRI, como se dice, sino la casa nueva de los priistas.

Freddy Espadas Sosa, director de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), Unidad 31-A, opina que Morena no solo tendrá un avance vertiginoso en Yucatán en 2024 sino que puede ganar la gubernatura si se conjugan varios factores y lanza un candidato o candidata de mucha competitividad, concreta con éxito sus arreglos internos y logra implantar una estructura electoral, “cosa que no tiene del todo y que es una tarea sumamente compleja”.

Leticia Paredes Guerrero, investigadora de la Universidad Autónoma de Yucatán, dice que no se puede negar que el avance de Morena tiene mucho que ver con la figura presidencial y la política de asistencia social, pero hace notar una debilidad de ese partido en Yucatán: carece de una estructura partidista, y mientras no trabaje en ella tendrá problemas.

Ecos electorales

Como ya hemos informado, los tres investigadores y analistas políticos participaron en el foro “La ruta hacia 2024: ¿qué pasará en Yucatán?”, invitados por Grupo Megamedia.

Ante una pregunta sobre las perspectivas de Morena en el proceso electoral de 2024 en la entidad, los expertos formularon, entre otros, los siguientes conceptos (en yucatan.com.mx se puede leer una versión más amplia):

Leticia Paredes.— No podemos negar que el avance de Morena tiene mucho que ver con la figura presidencial y la política social. Bueno, allá está Huacho (Joaquín Díaz Mena) como punto clave para dispersar esta política social. Y esto ha hecho que Morena avance mucho a nivel territorial.

También Morena, por su mismo surgimiento, tiene un talón de Aquiles: su estructura. Tiene una ausencia de estructura partidista que le dé una vida real y certera. Y mientras no se trabaje en eso, Morena va a tener ciertos problemas.

Por ejemplo, al no tener una estructura se ha permitido el salto de políticos a Morena, con todo lo que implica. Y estos políticos, por su trayectoria y por su mismo capital político, buscan puestos de elección popular.

Al no tener una estructura, el partido no da la misma oportunidad a otros políticos, que tal vez no tengan ese capital pero son personas de largo cuño, dentro de la izquierda probablemente, o son nuevos y pudieran tener esa posibilidad de avanzar en el ámbito político.

Volvemos a ver personajes que han estado en otros partidos políticos y los vemos como posibles candidatos (en Morena). Esto se debe a que no hay una estructura, no hay un mecanismo claro de cómo se va a dar este juego en el interior del partido.

El mismo dirigente del partido a nivel local se ve bastante desdibujado. Y vemos más dibujados a otros personajes que eran de otros partidos y saltaron a Morena.

Esta misma ausencia de una estructura partidista hace que muchos conflictos que pudieran surgir en el interior de Morena no busquen un espacio para dirimirse. No digo que Morena tiene que ser homogénea, sería lo peor que pudiera suceder. Pueden venir diferentes corrientes y formas de pensar, pero se necesita poner las reglas claras del juego.

Bueno, no han hecho siquiera su congreso (estatal), que está bastante atrasado.

A Morena le hace falta trabajar en su estructura, en todos los niveles. Creo que hay personajes importantes. Como bien se señalaba, en el caso del PAN Renán (Barrera) es el candidato natural para las próximas elecciones a la gubernatura y lo mismo Huacho, que se está viendo como el candidato natural para la gubernatura por parte de Morena y que puede ser un buen competidor. No sé si gane o no, pero sí puede ser un buen competidor.

Vuelvo a repetir: si Morena no trabaja en su estructura estará acabando también su corta existencia (en Yucatán). Va a tener otro tipo de conflictos, pues al no estar el presidente como elemento cohesionador puede surgir otro tipo de problemas.

Freddy Espadas.— Voy a hablar de los prospectos para el abanderado a la gubernatura, que es un elemento fundamental en el escenario cercano.

Creo que por Morena, más allá de la mezcolanza en que se está volviendo y que merecería un análisis bastante especial, hay varias personalidades públicas que disputarán o están disputando desde ya la candidatura a la gubernatura.

Desde luego, pienso que en uno de los primeros lugares está el delegado federal de los programas de Bienestar, Joaquín Díaz Mena. Sus posibilidades de nominación aumentarán considerablemente en la medida que se cumplan al menos tres condiciones:

Una, que siga contando con la venia y con la confianza y el apoyo del presidente de la república.

Dos, rendir buenos resultados en la operación de los programas sociales y educativos que realiza la Federación en la entidad. En general me parece que están caminando bien.

Y tres, llevar a buen término las negociaciones políticas con las distintas fuerzas y liderazgos de Morena, en relación con las candidaturas a las diputaciones federales, a las senadurías, diputaciones locales y principales candidatos a las alcaldías.

Como sabemos, también aspiran a la nominación el profesor Rogerio Castro, quien inicialmente fue el candidato a gobernador en 2018 y que a sugerencia o recomendación de AMLO declinó a favor de Huacho.

Rogerio ha sido diputado federal morenista y es actualmente funcionario del Infonavit.

No hay que dejar de lado a la senadora expriista y expevemista Verónica Camino Farjat, hoy morenista.

Pienso que sería gravísimo para Morena aceptar que algunos advenedizos, chapulines, incluso algunos acusados públicamente de corrupción, de despojos y de tráfico de influencias, se hagan a la malagueña de muchas candidaturas, especialmente las que tienen que ver con la gubernatura y el Congreso del Estado.

Recordemos que le fue muy mal a Morena con la candidatura de la expriista y hoy senadora morenista Verónica Camino, quien llegó a esa posición de candidata a la alcaldía de Mérida por palomeo del presidente de la República.

Por lo demás, creo que Morena no solo tendrá un avance vertiginoso en el Estado sino que puede ganar la gubernatura si se conjugan varios factores y lanza un candidato o candidata muy competitivo, si hace con éxito sus arreglos internos y logra implantar una estructura electoral, cosa que no tiene del todo y que es una tarea sumamente compleja.

Y finalmente, no menos importante, si Morena logra proponer un proyecto de gobierno alterno a los que han dominado o prevalecido en las dos administraciones panistas que hemos tenido.

Pienso que está la posibilidad, tal vez no muy cerca, de que a raíz de una buena estrategia político-electoral, con un buen candidato o candidata, pueda Morena incluso ganar la gubernatura. Parece una utopía, pero no lo veo tan así.

Si bien el presidente López Obrador no estará en la boleta, sí está en funciones. Entonces, el peso político, el peso mediático, el peso programático, el peso de la 4T, ya vimos el 5 de junio cómo se expande. Y el factor AMLO, nos guste o no, tiene un peso fundamental en el avance político de Morena.

Luis Ramírez.— La elección pasada nos mostró con claridad la estrategia que Morena tiene que seguir para ganar posiciones no sólo en Yucatán sino en todo el país. Su estrategia es captar no a las bases del PRI como se maneja, sino a los liderazgos, cacicazgos y redes clientelares priistas.

Morena no es en realidad el nuevo PRI, como se dice —yo mismo lo he hecho en alguna ocasión, pero ya quisiera serlo, pues sería un partido en forma, una institución—, sino que, viendo al movimiento de cerca, Morena es la casa nueva de los priistas. La última elección lo mostró: tuvimos a Verónica Camino como candidata, a la Ivonne del Sur en control de su distrito, etcétera.

En la pasada elección en Quintana Roo vimos a connotados priistas como Carlos Pavón operando electoralmente para Morena.

Captando los cacicazgos priistas tradicionales, ofreciéndole sus puestos de elección —la mayoría y los más importantes tendrán que ser para priistas— capta también su experiencia, sus controles territoriales, su capacidad de movilización y sus redes clientelares.

Morena no tiene gran capacidad de operar como un partido político, y en Yucatán, para ganar espacios y votos no le bastará la compra de votos con los programas sociales que maneja Huacho Díaz. Éstos acarrean importante y nutrida votación, cierto, pero no son suficientes.

Un contingente importante de la tercera edad votará por Morena, pues es el programa más exitoso, pero hasta donde los datos me indican, a los que se puede tener acceso pues las fuentes de los montos gastados en programas sociales son muy contradictorias en Yucatán, los otros programas son de dudoso éxito, por lo que su capacidad de arrastrar gente a las urnas también.

Sin los candidatos, las clientelas y las estructuras territoriales del PRI, Morena no gana en Yucatán. A esto hay que añadir la hipótesis de una, muy improbable cierto, pero no del todo descartable, ayuda del propio gobernador, como sucedió en Quintana Roo. En resumen, su futuro aquí en principio depende del PRI.— ÁNGEL NOH ESTRADA

 

 

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