Mafia inmobiliaria

Mafia inmobiliaria: Despojan de un predio costero a un exalcalde

18/7/2022 · 05:25

El despojo en 2016 de un terreno nacional en la playa de Dzilam Bravo, en posesión legal de Gregorio Córdova Martín desde 1986, realizado por integrantes de la llamada “mafia inmobiliaria de la costa”, es un claro ejemplo de la alevosía, ambición, corrupción, inmoralidad, impunidad y falta de escrúpulos con la que ha actuado ese grupo desde hace varios años, señala el afectado.

Como ya informamos, entre los integrantes de esa mafia figuran, en primer lugar, el diputado federal por la coalición PVEM-Morena-PT, Mario Peraza Ramírez, director del Catastro entre 2015 y 2016; Julio Presuel Moreno, apoderado legal de Uredi, una de las empresas fantasmas beneficiadas con el fraude, y los exalcaldes de Dzilam Bravo, Julio Villanueva Rivero, y de Celestún, Leonel Rosado Mena.

También, otros funcionarios de mayor rango en el gobierno anterior, aún no identificados plenamente por Central 9, la Unidad de Información Periodística de Grupo Megamedia; así como funcionarios federales, abogados y miembros del Poder Judicial.

Como también ya publicamos, la “mafia inmobiliaria de la costa” se apoderó de por lo menos 10,594 metros lineales de playa en esos dos municipios, en un lapso de apenas ocho meses, entre 2015 y 2016, mediante la falsificación de actas de Cabildo. Con estos documentos convirtieron terrenos nacionales en predios del fundo legal de esos dos lugares, para adjudicarlos gratuitamente a empresas y allegados de esa mafia y después venderlos a otros con enormes ganancias.

El despojos en la costa yucateca 

Un parte de este despojo de bienes propiedad de la nación se hizo en perjuicio del terreno marcado con el número 215, de la calle 11 por 38 de Dzilam Bravo. El predio tiene 3,222 metros cuadrados de extensión y 20 metros lineales de playa.

Desde la calle 11, que es la carretera a Santa Clara, hasta la playa, hay como 100 metros, dice Córdova Martín, alcalde panista de Dzilam González en 2004-2007, entrevistado en su domicilio de esa población.

Sin embargo, el terreno beneficiaba a varios posesionarios. Empezando desde la calle 11 estaba Heriberto Argáez y luego subían los terrenos asignados a Bernardo Noh, Mariano Peraza y yo, en la playa, dice.

El predio en posesión de Córdova se denomina “Ninfa María”, según reconoce un plano topográfico levantado por la Sedatu, hace algunos años, en poder de este periódico.

Ese plano ubica el terreno de Córdova del siguiente modo: “al Norte, Zona Federal Marítima Terrestre; al Sur, terreno nacional en posesión de Gínder Peraza Kumán (que lo habría heredado); al Oriente, terreno nacional La Victoria, en posesión de Javier Alfonso Manrique Matos, y al poniente, terreno nacional en posesión de Arturo Faisal”.

“Estamos allá desde antes del ciclón Gilberto, hace más de 40 años”, dice Córdova Martín.

El 14 de agosto de 2006, el entonces alcalde de Dzilam Bravo, José Adrián Marrufo Betancourt, firmó una constancia, según la cual Córdova Martín “es posesionario de ese terreno, presunto nacional de esta jurisdicción, que lo ha ocupado desde hace más de 20 años”.

Esta constancia confirma el carácter de terreno nacional y la ubicación que, años después, dictaminarían otras autoridades. El documento del Ayuntamiento establece que el terreno de Córdova se encuentra en la carretera Dzilam Bravo-San Clara y tiene las siguientes colindancias: Norte, Golfo de México, 20 metros; Sur, Mariano Lorenzo Peraza Cerilova, 20 metros; Oriente, Javier Manrique Matos, 58.30 metros, y Poniente, Arturo Faisal, 58.30 metros.

“En ese terreno, único en la zona con playa pareja, construimos con mucho esfuerzo una cabañita de pura madera, con doble piso, muy hermosa, con una palapa adjunta, un pozo y 50 matas de coco”, relata consternado Córdova Martín.

“Yo iba a descansar con mi familia cada domingo y con frecuencia se la prestaba a la gente de Dzilam, que también quería disfrutar la playa”.

Muchos vecinos de Dzilam Bravo dijeron a este periódico que la cabaña de Córdova Martín siempre estaba a disposición de la gente. Él la prestaba con gusto para celebrar fiestas familiares y reuniones, incluyendo los retiros de los acólitos de la Iglesia.

Arbitrariedad

Para asegurar el fácil acceso de la gente a la playa en esa zona, Córdova y los demás posesionarios firmaron en diciembre de 2007 un acuerdo mediante el cual aceptaban dejar un espacio libre de tres metros, desde la calle 11 hasta el mar.

Desde siempre todos en Dzilam Bravo hemos creído que esos terrenos son nacionales, señala el exalcalde Pedro Castillo Reyes, quien ha denunciado los abusos de la “mafia inmobiliaria de la costa” en este puerto.

En 2016, Córdova Martín se enteró de que ese terreno no era nacional, sino parte del fundo legal del municipio y que por maniobras ilegales realizadas por el alcalde Villanueva Rivero y Peraza Ramírez, el Ayuntamiento había adjudicado ese predio a título gratuito a la empresa Uredi, vinculada al hoy diputado federal.

Poco después, esta compañía vendió el terreno al tabasqueño Germán Parra Saavedra y a su esposa la tamaulipeca Mirna Arellano Zárate, a precio de ganga, quienes arbitrariamente y con lujo de violencia, mandaron destruir la cabaña de Córdoba y se apoderaron del predio (Continuará).— Hernán Casares Cámara