Mamás con corona

Dejan huella en la práctica y en apoyo a sus hijos
domingo, 10 de mayo de 2020 · 03:00

Dejan huella en la práctica y en apoyo a sus hijos

¿Día de la Madre? Vamos a conmemorar la efeméride, pero no solo por ser hoy 10 de Mayo. Es algo que debemos hacer por siempre.

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En el deporte, la presencia de la madre cada vez juega un rol más especial, metódico si se le puede ver así.

Dejó de ser mamá la simple acompañante de otras épocas. La figura decorativa que se veía tan solo en momentos especiales, a veces para la foto del recuerdo en casa o para acompañarnos, de lejitos, como simple observadora. Los tiempos y el rol, muchas veces forzados por las circunstancias, son diferentes.

La mamá, con seguridad, hoy en día, llega a aprenderse el abecedario de la actividad que practican sus hijos, de conocedora de la rutas más rápidas de acceso a cualquier sitio y mucho más.

Así que la famosa reina del hogar tiene su corona por méritos propios.

Preparando esta reseña con motivo de la ocasión, nos topamos con diversas expectativas. La mamá deportista, por encima de todo, que es en teoría la que más batalla, adaptándose a la situación de tener que prepararse sin dejar de lado la vida de casa, en sus responsabilidades cotidianas. Pero también surge la mamá entrenadora, que, además de la experiencia tomada en el devenir constante de la preparación, sigue con lo suyo cuando termina el ejercicio profesional para convertirse en la que dirige el equipo más importante: el del hogar.

Y así nos vamos con la mamá guerrera de siempre, que alista el desayuno, lleva a los chicos al colegio, va por ellos, vigila el almuerzo, los lleva a entrenar y luego a cerrar con cena y tareas antes de darse cuenta que existe ella para sí como mujer, porque lo primero es lo primero.

Podemos agregar a la mamá que, una vez crecidos los chicos, pasan al alto rendimiento y son las que van de un lado a otro haciendo trámites, buscando apoyos para el sostenimiento de las ilusiones hacia el sueño de todos en casa: el logro más alto.

Podríamos ir enumerándoles más y más roles. Y con seguridad terminaríamos dándoles medalla de oro a todas.

Largo recorrido

“Es una satisfacción enorme cuando volteas a ver hacia atrás y te das cuenta que los esfuerzos que has hecho merecieron la pena”, señala la maestra Miriam Canul Cob, cuyo recorrido a lo largo de la vida le ha permitido probar prácticamente de todas esas valiosas aportaciones que mencionamos líneas arriba.

Ella, maestra en Educación Física y una carpeta llena de cursos, diplomados y talleres, fue atleta de primera línea en sus épocas de estudiante, llevó la docencia a la práctica, se convirtió luego en entrenadora de atletismo, ahora es presidenta de la Asociación Yucateca de ese deporte y, si hiciera falta mencionarlo, se hizo madre de deportistas, abuela de deportistas. Sus bisnietos van sumándose a la dinastía haciendo deporte.

Una hija suya, Miriam Ceballos Canul, es entrenadora de patinaje sobre ruedas, casi fundadora de esta disciplina en Yucatán, ya con varias preseas en los hombros de sus atletas.

Miriam hija habla igual de su papel de madre de tres hijos, labor por la que tiene que dividir sus tiempos entre sus tres retoños y la intensa actividad como entrenadora de patinaje.

“Aprendimos mucho de mamá y ahora en cualquier momento estamos juntas para hacernos comentarios, reflexionar y apoyarnos”, situación que comparte con sus hermanas Julia, jugadora activa de sóftbol (de las que juegan en cada lugar que haya torneo) y maestra de inglés. “El sendero lo puso ella y nosotras solo seguimos sus huellas. Y nos gusta colaborar en lo que ella hace”, agrega Julia.

María Fernanda, jefa de Promoción Deportiva del Ayuntamiento, es atleta retirada y entrenadora de atletismo. “Por las actividades de mi mamá prácticamente viví mucho de mi infancia y juventud en el Estadio Salvador Alvarado y estaba siempre practicando cualquier disciplina. Ahora me da gusto poder ayudarla en lo que hace. Se siente muy padre”. Para recordar esos momentos, nos compartió una vieja imagen de su álbum en que Míriam y Julia miran atentas a su madre mostrarles la forma de realizar un salto en la fosa del “Salvador Alvarado”.

El deporte lo traen en la sangre y, gracias a esa rama de la vida, siguen unidas en muchos aspectos. “Crecieron, se realizaron, pero siguen siendo mis hijas y mis amigas. Platicamos sobre sus actividades propias, nos aconsejamos, nos reunimos. Colaboran conmigo en eventos de la Asociación. Las recuerdo de niñas y hoy que las veo siendo adultas me cae bien pensar que todos los esfuerzos que hicimos merecieron la pena. Y quien tenga ese papel, puede decir que ha cumplido con su misión en la vida”.

Pero así como se disfruta, se viven momentos tensos, a veces de soledad y angustia. Tenemos en Yucatán ejemplos de muchos jóvenes que se convirtieron en triunfadores siendo niños, en gran parte gracias al tesón y trabajo extra ancha que hicieron sus padres, especialmente las mamás. Muchas veces, incluso matando la angustia con serenidad y en silencio, pero con una dosis de adrenalina muy particular, cuando les toca verlos en acción.

La señora Nancy Madera, madre del joven clavadista Diego Cervera Madera, lo ha vivido en carne propia.

“Angustias casi no existen para mí. En esos momentos (en la competencia), la adrenalina te invade, sientes mucho orgullo con solo verlos en acción”, expresa.

Pero luego, o antes, ella y muchos otros progenitores, en especial las madres, realizan de forma especial el sacrificio qué tal vez sea el más grande: conseguir los apoyos suficientes para cristalizar los objetivos. “Ustedes en los medios han podido ver que los apoyos que hay no son suficientes, en especial en los viajes, son muy reducidos. Pero al ver que ellos luchan por ser los mejores no se compara con nada. Y entonces te das cuenta que para ello son esos sacrificios qué haces”, agrega la señora Madera, quien tiene otro hijo que es seleccionado estatal, Moisés Cervera, en luchas asociadas.

Igual hay una parte a quienes les deje el corazón roto: cuando a los hijos les toca salir de casa para irse a buscar los triunfos. Eso hoy en día, en la inmensidad de los calendarios deportivos, es algo común, y como quiera que sea, tiene su circunstancia.

“Cuando uno no puede estar con ellos en esos momentos tan importantes de su vida, trato de ser positiva y darles motivación. Les digo que en esos momentos no estoy en persona, pero sí en el alma y corazón. Trato de que disfruten y vivan intensamente las competencias, y yo, como si estuviera con ellos”.

Heroínas en todos lados

El deporte yucateco tiene una retahíla de heroínas entre sus deportistas. Cientos de ejemplos. Una es Eli Fernández, primera yucateca en lograr su carnet para competir a nivel internacional como profesional en Miss Bikini, con paradas en el famoso Mr. Olympia.

Eli lleva una vida llena de rutinas de trabajo que van más allá de lo habitual. Gimnasio, dietas súper especiales, todo sin descuidar el papel de madre y esposa. “Soy casada y tengo una hija de 10 años. Tenemos que armar nuestras agendas del día a día pensando en todo. Ser mamá es algo maravilloso y trato de disfrutarlo sin descuidar mis deberes (juntas, festivales). Mi papel como deportista de élite exige muchos sacrificios y contar con el apoyo de la familia te permite llegar mejor”, destaca la fisiculturista, múltiple medallista nacional e internacional.

Alondra Cupul es una de las deportistas “todoterreno” que conocemos en Yucatán. En su época de estudiante, fue una muy sobresaliente basquetbolista, reconocida con las Jaguarcitas de la Uady. Sin olvidar el baloncesto, hoy es una perenne competidora en pruebas de atletismo, rol que ha sabido acompañar de la mano con su papel de madre de familia.

Así que ahora, además de pensar en que ella tiene que correr, ya sus hijos van haciendo deporte. El mayor, de cinco años, es basquetbolista, y el menor, ya comenzó a hacer sus pininos en las carreras. Y no podía ser menos, si la destacada deportista va de carrera en carrera, ya sea de diez kilómetros o medio maratón, incluso en eventos en el extranjero.

Muchas historias de ese tipo podrían contarse. Hoy, en lo más parecido a una pesadilla que vivimos, por el virus del Covid-19. Esa situación deja ver a las mamás en otro papel que les pone a prueba la exigencia, o mejor dicho una exigencia más: hacerla de guía en los entrenamientos virtuales desde casa.

Y es que el confinamiento lo obliga. “Las maestras damos las rutinas desde la academia y los papás están junto a las niñas entrenando. Pero más las mamás, que participan directamente con ellas, incluso colaborando en las rutinas”, comenta la maestra Josefina Jiménez Balam, directora de una escuela de iniciación de gimnasia rítmica que poco a poco ha ido metiendo a sus competidoras al podio en competencias oficiales.

Igual las alumnas de patinaje, por ejemplo. Los instructores profesionales imparten vía web o redes sociales la temática a seguir por las chicas desde sus casas, con el afán de seguir familiarizadas lo más posible en el trabajo de esta disciplina. Y se puede apreciar en los vídeos en la aplicación de Zoom a las mamás detrás de las niñas, como siempre, desde lo más básico. Pero siempre ellas allí en el momento clave.

Dentro de esas historias, Ángela González Yépez vio patinar a su hija Hanna González Casanova, medallista sobre hielo. Y pronto se incluyó como practicante de esa disciplina. Al poco, también subió al podio en competiciones nacionales. Así que ahora por la contingencia, madre e hija se apoyan mutuamente en las rutinas que siguen en casa.

Grandes estrellas del deporte llegaron a la cima. Ni duda cabe.

Podríamos colgarles medalla de oro a todas y también podríamos darles, mínimo, mención honorífica por el Día de la Madre. Pero eso debe de ser siempre, en el área que la vida les haya tocado desempeñar en el pasado, en el presente y por lo que vendrá en el futuro. Así son nuestras madres, eternamente unas campeonas de la vida.— Gaspar Silveira Malaver

 

 

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