''Bocanada de oxígeno'' para el atletismo: la Carrera Uxmal-Muna

Escrito en DEPORTES el

Por la pandemia cambiaron los protocolos del tradicional evento, ahora prevalecieron los sanitarios

No fue con el largo río humano de siempre, pero el sentimiento y emotividad que acompañaron a los atletas en la Carrera Uxmal-Muna fue una bocanada de oxígeno para el atletismo y el deporte en sí, en una época que sigue siendo complicada para la vida.

"Y la volvería a correr. Llevo 40 años viniendo y estar aquí, vivo, es gratificante", exclamó José Valentín Canto Presuel, el popular "Gemelo", enfilado a las faldas del Castillo del Adivino, en la emblemática zona arqueológica de Uxmal.

[gallery ids="960448,960447,960445,960446,960440,960444,960442,960441,960443,960439"]

De eso se trató esta edición 49 de la llamada prueba reina del atletismo de medio fondo en la región: de estar, de poder decir, con deporte y en orden, que la vida sigue y hay que llevarla con actividades físicas que ayuden a la salud en épocas de pandemia.

Te puede interesar: Yucatán brilla en histórico triunfo de México en Copa Davis Jr.

Unos 350 o 400 personas acudieron a esta cita, la de mayor cantidad de gente en este tramo desde que el Covid comenzó que azotar.

Quién la ganaría era lo de menos. Lo importante era dejar muestra de que correr es algo más que deporte.

¿Quiénes ganaron la Carrera Uxmal-Muna?

Sin embargo, Enrique García y Alondra Cupul honraron a los muchos que ganaron esta prueba, un verdadero tratado de resistencia, corriendo entre la neblina de la salida de Uxmal, la zona de columpios en el camino y el desafiante ascenso al Mirador para tomar el tramo final entrando a Muna. Un encanto por donde se le mire.

Hubo protocolos sanitarios, pero se quedaron de lado los tradicionales. Era la única forma de poder hacerla.

Y por tanto se dieron dos salidas, para evitar congestionamientos, con la diputada Carmen González, el director del IDEY, Carlos Sáenz, los alcaldes de Santa Elena y Muna y las infaltables mestizas que coronan las festividades.

Por fortuna se pudo abrir la zona arqueológica para que la prueba saliera a las faldas del Castillo, una oportunidad especial para un inicio que no cualquier prueba puede darse en lujo.

La vaquería, una actividad que se extrañó

Se extrañó la vaquería y el jolgorio que Muna prepara año con año para terminar la carrera, pero, como dijo Víctor Maravé Canché, el "papá" de esta prueba, el próximo año será mejor. "Esperemos que sin Covid".

"Ya se respira más. Esta es una forma sana de hacer algo por la vida", afirmó Alondra Cupul, que sabe lo que es estar contagiada.

"Con mi tos de perro andaba. Hace un mes tuve Covid, leve, pero no me podía perder esta carrera".

Nadie quería. Volver a los tramos largos fue un tanque de oxígeno al deporte y a la vida.

Temas