Rommel Pacheco revela que padeció dislexia durante la infancia, un trastorno de aprendizaje que afecta principalmente a los niños y que no tiene cura.
En el marco del Día Mundial de la Dislexia, que se conmemora el 8 de noviembre, el exclavadista yucateco compartió con sus seguidores en redes sociales lo difícil que resultó su infancia debido a este trastorno de aprendizaje el cual, asegura, pudo superar poco a poco con la ayuda de un tutor.
“Quiero compartirles algo muy personal, por lo regular uno se avergüenza de las dificultades que a veces nos toca vivir, platicártelo tal vez te ayude a darte cuenta que nadie es perfecto y todos tenemos defectos”, inicia el mensaje del hoy diputado federal por Yucatán.
“De niño asistía a clases extra después de la escuela por la dislexia, y esto me ayudó a ser un buen estudiante, nunca lo vi como algo malo. Lo importante es ser feliz siempre, sin importar lo que digan los demás y trabajar para mejorar”.
Cabe aclarar que los trastornos no son enfermedades que puedan tener cura, sino que pueden mostrar mejorías y avances con ayuda y herramientas adecuadas, según sea el caso.
¿Qué es la dislexia?
De acuerdo con el sitio Understood, la dislexia es un trastorno de aprendizaje que dificulta a los niños la lectura con fluidez y de comprensión. Aunque se presenta en la niñez, si no se atiende de forma temprana puede continuar y agravarse en la adolescencia.
Además de la lectura, la dislexia también puede presentarse en la ortografía y matemáticas. De acuerdo con estudios, citados por el mismo sitio, algunos expertos creen que entre el 5 y el 10 por ciento de la población presenta este trastorno.
¿Cómo saber si una persona tiene dislexia?
De acuerdo con el sitio Kids Healt, los principales signos de dislexia en la primera infancia se presenta con la dificultad de realizar las siguientes tareas:
- Aprender a hablar.
- Pronunciar bien palabras largas.
- Hacer rimas y captar rimas.
- Aprenderse la secuencia del alfabeto, los días de la semana, los colores, las formas y los números.
- Repetir los nombres de las letras y sus sonidos.
- Leer y escribir su nombre propio.
- Aprender a separar las palabras en sílabas (vaquero en va-que-ro) y a identificar los sonidos del habla (o fonemas: ave en a-v-e) que componen las palabras.
- Pronunciar separadamente los sonidos que componen palabras simples.
- Leer y escribir palabras con la secuencia de letras correcta (“los” en vez de “sol”).
- Caligrafía y coordinación motora fina.
En adolescentes y adultos la dislexia se identifica con los siguientes signos:
- Leer y escribir muy por debajo de su nivel de estudios.
- Evitar leer y escribir.
- Lentitud al realizar tareas escolares que implican leer y/o escribir y al hacer exámenes.
- Dificultades en el aprendizaje de un idioma extranjero.
Como trastornos, se reitera, la dislexia no tiene cura, pero sí puede utilizar herramientas que los ayuden a desarrollarse en su día a día. Además, cabe aclarar que los niños y adolescentes con dislexia no son personas tontas ni holgazanas, por el contrario, algunos tienen un nivel de inteligencia superior al promedio.
De acuerdo con el mismo sitio, lo que sucede con los disléxicos es que en realidad su cerebro activa zonas diferentes a las que las personas utilizan de forma común.
