De Motul y Telchac: aficionados siguen a los Leones de Yucatán hasta Tijuana

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TIJUANA.- Levantas la mirada al frente y te encuentras con un jersey de los Leones de Yucatán, mezclado entre decenas de uniformes y gorras de los Toros de Tijuana. Nunca tan alejada la expresión de nuestros viejos maestros:

“Donde sea que te vayas, siempre te vas a topar con un yucateco”.

Yucatecos, soñadores y fieles a los Leones

Y, bajo el Cerro Colorado, en la frontera norte, a 4 mil kilómetros de distancia, te encuentras, llenándote te orgullo, una blusa bordada con los finos hilos que dan vida a los antiguos hipiles yucatecos. Señal inequívoca de que, entre miles de tijuanenses y estadounidenses, tendremos compañía quienes hemos viajado tantas horas para seguir al buque insignia del deporte yucateco.

De Motul… Somos de Motul, y de Telchac”, nos dicen, a mucho orgullo, José Pool y Alma Dianela Cauich, nacidos en Yucatán, radicados desde hace 17 años en la zona de Los Ángeles, quienes igual viajaron cuatro horas para estar en las butacas del Estadio Chevron, orgullosos de seguir la huella al equipo que afirman seguros, son parte esencial de la vida de todos los yucatecos.

José es aficionado al béisbol desde siempre. Vio a grandes peloteros en sus años mozos en la tierra de Carrillo Puerto, donde, además, hizo carrera en la música, como saxofonista del Grupo “Los Leo 77”.

Intercambiamos recuerdos grandiosos. “Los Leo 77” fueron el conjunto musical icónico durante los años 80, yendo muchos años a los bailes de mi pueblo, Tixkokob, recordando también a excompañeros de bachillerato en el CBTIS 80 de Motul, como David Palma “La Sirena”, Ronnie Palma y otros más.

Alma Dianela, portando su blusa bordada, como usaría cualquier dama yucateca en un evento de gala, señala:

“Qué maravilla: estamos de Motul, de Telchac, de Tixkokob. Estamos tan lejos, pero nunca vamos a olvidar de donde somos”.

Y apoyando a los Leones, claro, en un momento especial.

“Se presentó esta oportunidad y no importó cuánto tardamos en llegar, pero aquí estamos”, indican, desde su butaca en el lado del jardín izquierdo. Aprovecharon el feriado por el “Labor Day” y se dieron una escapada que recordarán siempre, con sus hijos Viri y José, y Ricardo Gamboa, novio de la primera.

La esencia del béisbol antes de la pandemia

Pocos son los aficionados yucatecos en este escenario enclavado entre cerros, en zona desértica, con el bochorno dándonos duro, pues en el Mayab, el calor te hace sudar, pero el de aquí en el Norte, te sofoca.

Cuando presentaron a los Leones no hubo expresiones de júbilo, obvio, contrastando con lo manifestado en la ruidosa presentación de los campeones de la Zona Norte.

El Estadio Chevron dio cabida a todo su aforo, pero no se llenó para este primer juego de la Serie del Rey.

Lo que se vive aquí es totalmente distinto a lo que se tiene que pasar en Mérida, donde los protocolos estrictos que se siguen por el Covid reducen el aforo al 50 por ciento.

Aquí no hay reglas que hacen obligatorio el uso de cubrebocas, quizá por la cercanía con Estados Unidos, lo que permite que casi el total de la población tijuanense esté vacunada.

“Ojalá los yucatecos vayan al Kukulcán a apoyar a los Leones”, dice José Pool. “No tienes idea de cuánto nos gustaría ir a ver un juego de la final”.

No lo dudamos. Si viajaron para estar aquí, como nosotros, que recorrimos el país de frontera a frontera, es que hay algo que haga que merezca la pena.