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Manuel Barbachano Lascuraín va cumpliendo sus sueños

Algo que ha hecho Manuel Barbachano Lascuraín desde la primera vez que tomó un palo de golf es no rendirse

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Algo que ha hecho Manuel Barbachano Lascuraín desde la primera vez que tomó un palo de golf es no rendirse. A la larga, todo eso tiene su recompensa.

Manuel, próximo a cumplir la mayoría de edad e integrarse a una universidad de Estados Unidos con una beca por sus méritos en su deporte, apareció esta semana como el número 1 del ranking de la Federación Mexicana de Golf en la categoría de 18 años y menores, una noticia que le deja ver que va por los caminos esperados.

A Manuel le gustaría, claro, llegar a la PGA. Es lo que todos los que van al green anhelan.

“Ese es mi sueño desde los 4 años de edad en que empecé a jugar. Ya estuve cerca de meterme a un torneo grande. Jugué los previos de Mayakoba el año pasado. Ya estar allá es una ganancia importante. Yo creo que esto es cosa de perseverar, luchar… y seguir soñando”, dice el jugador, quien en agosto se integrará a la Universidad George Washington, becado por sus logros deportivos.

Todo ha ido fluyendo en el jugador del Yucatán Country Club, que ha jugado en los torneos de todas las categorías infantiles y ha sido líder desde 10-11 años. Le faltan cuatro torneos en el calendario antes de irse a la Universidad, “y esperemos que, con buen nivel de juego, podamos mantener el número 1 al cerrar la temporada”.

En la charla con el Diario, Manuel y el reportero rememoran una entrevista, la primera que se le hizo para este periódico, en la que el golfista, con otros chicos de su edad, pidió un regalo para el Día del Niño (abril de 2012). Lo que él quería era un putt, el palo que en el golf sirve para los golpes cortos y embocar la pelota en el hoyo.

¿Imaginaste algún día llegar a estos niveles?

“Toda mi vida ha girado en torno al golf. Son 14 años que llevo en esto, desde los 4 estoy jugando. Ha sido difícil, pero gracias al apoyo de mis papás, que me han permitido tener algunas facilidades y dedicarme más, he podido alcanzar logros importantes. Siempre estaré agradecido y reconoceré lo que ellos (sus padres, Pablo Barbachano y Gabriela Lascuraín) han hecho por mí”.

Acepta Manuel que no todo gira en torno a tener facilidades, sino que la disciplina juega un rol importante, en la vida y en los deportes como el golf.

“Uno tiene que trazarse metas, pensar en que sí puedes lograrlo. Puedes tener todos los apoyos, pero si tú no los abrazas y das todo, no será posible alcanzar las metas”.

Manuel llegará en agosto a la “George Washington”, donde deshoja la margarita entre estudiar negocios, finanzas o bienes raíces, temas de su predilección, pero enfocado en mantener el nivel golfístico que le permitió estar.

“Hay unas 300 divisiones nacionales, varios niveles y grupos, y cada equipo entre 8 y 10 jugadores. Estaríamos hablando de 2 mil a 3 mil jugadores, y tenemos que luchar por manteneros en nivel, en la élite. Vienen jugadores muy buenos que tienen las mismas intenciones. No podemos darnos descansos”.

¿La PGA es la meta? ¿Es posible lograrlo?

“Ya con lo que jugamos en Mayakoba (participó en un torneo selectivo previo) fue una grata experiencia. Insisto: desde que comencé en esto ha sido mi sueño, lo sigue siendo. A su tiempo se darán las cosas, pero claro, es la meta más grande”.