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Yucateco Rodrigo Pacheco se alista para el estreno en el Abierto de Australia

El yucateco entrena en las canchas del Abierto de Australia

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Difícil dormir después de las 7 de la mañana cuando estás al otro lado del mundo, con un huso horario abismalmente distinto y, sobre todo, si te encuentras a un tris de llegar a parte del territorio soñado: jugar un Grand Slam.

A Rodrigo Pacheco Méndez le contactamos a esa hora de hoy viernes, en tiempo de Melbourne, 2 de la tarde de Mérida ayer jueves. Estaba ansioso el adolescente yucateco por irse a las canchas del megacomplejo donde se realizan los partidos del Abierto de Australia. Él debutará allá entre el sábado y el domingo, en el torneo juvenil. El certamen de la tierra de los koalas le permitirá convertirse en el segundo yucateco que pisa un escenario de Grand Slam, luego de Jorge Haro Giffenig en el Júniors de Wimbledon de 1998.

“Feliz. Muy contento”, dijo el yucateco cuando fue abordado por el reportero. “Debo jugar sábado o domingo, de acuerdo a como quede con el sorteo”.

Su familia posteó ayer en redes sociales el gafete que le reconoce como jugador registrado en el “AO” y fotos del zurdito en las canchas del complejo. “Estamos muy felices por lo que está viviendo, dice su madre, Verónica Méndez Sánchez, en esta ciudad. “Esperemos verle jugar algún día en Grand Slam”.

Rodrigo acaba de participar en su primer torneo de la gira en Australia. En el torneo júnior de Traralgon, donde, dijo, “me fue muy bien. Llegué a la ronda de octavos de final”.

En Melbourne estará la crema y la nata de los jugadores juveniles, buscando ubicarse entre los mejores, ya en camino al profesionalismo. En los previos del primer certamen de los cuatro grandes del tenis mundial, se hablaba de que Rodrigo entraría como undécimo sembrado, por ser el 16 en las listas de la Federación Internacional de Tenis (ITF), pero que incluso podría ser colocado en un lugar mejor, como el quinto. Con 16 años de edad, ya con estar en los previos del Abierto de Australia, entrenar donde entrenan los grandes y la esperanza de llegar lejos en las canchas donde juegan los adultos ya consagrados, puede ser la mejor de las ganancias... al menos por ahora.