Miguel Canto, camino a la leyenda del boxeo mundial

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Cuando amanecía el 8 de enero de 1975 en Yucatán, un hijo ilustre de estas tierras del Mayab escribía, al otro lado del mundo, una gesta que marcaba un parteaguas en el deporte profesional. Miguel Canto Solís se convirtió en el primer yucateco en coronarse como campeón mundial de boxeo. Batiendo a Shoji Oguma, entonces llamado a ser una de las luminarias del pugilismo de Japón, Canto abrió la que es considerada la gran “época de oro” del boxeo yucateco, aquella que, con él a la cabeza, tuvo a Guty Espadas Cruz, Juan Herrera, Freddie “Chato” Castillo y Lupe Madera, reinando en las divisiones chicas de la Fistiana. De mediados de los años 70 a mediados de la década de los 80, Yucatán, por sus boxeadores, dominaron la escena, y la Fistiana, entonces, reconocida solamente a nivel amateur o apenas en el profesionalismo, comenzó un dominio que, si no fue abrumador, si logró los reconocimientos mundiales. Y todo comenzó en la mítica Arena Miyagi en Sendai, hasta donde Miguel, guiado por otro maestro, como lo es Jesús “Cholain” Rivero, dio la primera de sus cátedras sobre el cuadrilátero. Lecciones que, años después, le llevarían a ser considerado el mejor peso mosca de todos los tiempos y le abriría, de par en par, las puertas del Salón de la Fama del Boxeo Mundial, con sede en Canastota, Nueva York. “Así de grande Miguel”, dice Guty Espadas, quien, como Canto, reinó en los pesos moscas. Canto fue rey del CMB y Guty en la AMB, “cuando eran solamente dos divisiones, había que pelear a 15 raunds y tenías que ir a buscar a los rivales a sus casas. Miguel fue a Japón, fue a Venezuela, a Chile, a todos lados, para dejar huella. Era, no tengo la menor duda, el mejor boxeador de esos tiempos. Y es un orgullo poder decirlo”, cuenta el que luego sería llamado “El Huracán Yucateco”. Hoy en día, Miguel tiene 73 años de edad. Alejado de los reflectores desde mucho tiempo atrás, su legado sigue siendo recordado, de forma especial cuando llega la época de la famosa batalla de Sendai ante Oguma. Tituló el Diario de Yucatán ese día, en su segunda edición: “Canto, primer yucateco en trono mundial”. Y en una edición vespertina, dio cuenta raund por raund, lo acontecido en la Arena Miyagi. Parte de la reseña de United Press International, (UPI) contratada de forma especial para el Diario, dado lo monumental de la hazaña deportiva, indicaba: “El retador mexicano Miguel Canto usó su mano derecha de manera efectiva el miércoles en la noche y ganó la corona de peso mosca del CMB ante el campeón defensor zurdo Shoji Oguma, de Japón. La decisión mayoritaria en 15 asaltos a favor del mexicano sorprendió a una multitud de 9,000 espectadores en el Miyagi Sports Center. Oguma falló en su primera defensa porque permitió que el retador mexicano llevara la pelea. Hizo todo lo posible para ganar en los últimos dos asaltos con un ataque guiado con ambas manos. Canto, que era más bajo por tres pulgadas, tomó una ventaja temprana con derechos a la cabeza y nunca la abandonó”. Ayer, su esposa, Irma Hernández, respondió un mensaje al Diario, que trató de conocer el estado actual del legendario deportista. “Bien. Gracias a Dios cuidándonos. Él se encuentra bien”, nos dijo. Esa es una buena noticia, dadas las condiciones sanitarias que se viven actualmente en el mundo.

Batalla clásica

La pelea Oguma-Canto fue todo un clásico. En el mundo entero es recordada la contienda, de forma especial porque comenzó una racha de 15 combates en que Miguel salió con la diestra en alto, algo sin precedentes para entonces. El retador subió pesando 112 libras, contra 111 del desafiante mexicano, y tras la fragorosa batalla de 15 asaltos, el réferi Jay Edson otorgó puntuaciones de 147-145 en favor de Canto, el juez japonés Hiroyuki Tezaki otorgó dispar empate a 147, y el solón mexicano José María Escalante otorgo 149 a Canto, contra 145. La tarjeta de UPI anotó 146-144 en favor del nuevo monarca. La decisión resultó controvertida. Ambos dieron sus puntos de vista, jalando desde su lado. “Yo fui el ganador porque Oguma fue lento”, dijo entonces Miguel Canto, de acuerdo con los detalles del vasto archivo de esta casa editorial. Y el destronado peleador nipón respondió: “No puedo creer que fui el perdedor en puntos. Canto no me lastimó con un solo golpe. Quiero pelear con él de nuevo, incluso esta noche”. A Miguel le llovieron peleas de todos lados, y entre ellas aparecieron dos más ante Oguma, tres años más tarde. Y nuevamente le venció en ambas, por la vía de los puntos, no dejando duda de la superioridad. Pero la de Sendai, que hoy recordamos, abrió la senda a 15 defensas, 14 exitosas, hasta que perdió la diadema en 1979 ante Chan Hee Park en Seúl, marcando el principio del fin de la exitosa trayectoria de Miguel Canto Solís. Eso sí, llevó a Canto a ser reconocido como “El Maestro”. Los que hablan de Miguel Canto se refieren a él de esa forma. Y Guty, entre ellos: “Era el maestro de maestros. Disfrutamos sus peleas. Miguel, con respeto a todos, se cocía aparte. Nadie como él”. José Valentín Canto Presuel, “Gemelo”, que guarda como auténticos tesoros recortes y fotos de Miguel Canto, señala sobre la fecha que hoy se conmemora: “La efeméride más gloriosa del deporte yucateco”. Entre los reconocimientos, a Canto, llega este, de Eddie Reynoso, el laureado mánager de Saúl “Canelo” Álvarez, el más famoso de los peleadores actuales: “El boxeador más técnico que ha habido en México, y no lo digo yo, lo dicen todos, es Miguel Canto. Era un peleador muy frío, que así como peleaba el round, peleaba los 15 que se aventaba. Era un peleador muy técnico, uno que llegaba casi a lo que es lo excelso de un peleador. Él te sabía fintar, jabear, amarrar, te sabía ir al frente, venía para atrás, no le pegaban, te contragolpeaba. Es lo que más ha visto en los boxeadores mexicanos que llega a la perfección”.