DEPORTES

“El Juli” cimbra a Madrid

Faenas de muy alto impacto, sin Puerta Grande

Escrito en DEPORTES el

“El Juli” se fue al burladero cabizbajo, a punto de romper en llanto, cobijado por una atronadora ovación de la Plaza de Las Ventas.

Le aplaudió, también, la afición que no estuvo en Madrid (televisión, internet...) y siguió la tarde en que todos pensaban ver el magisterio de un Morante de la Puebla inspirado a últimas fechas, y la juventud arrasadora de Pablo Aguado, y se fueron convencidos, con criterios unificados, con el recital del matador que ha estado en todo momento en los últimos cinco lustros.

El coraje, la rabia, se debió a que Julián López conjugó todos los factores de sus tauromaquias, con argumentos y firmas, para dos de las faenas más firmes, sólidas, de su larga y fructífera carrera. En una, el palco le birló una segunda oreja que hubiera abierto de par en par la Puerta Grande en este San Isidro iniciante. En la otra, fue su desacierto con la espada la que le hizo irse a pie, cuando todos querían verle cruzar en hombros el mítico umbral de la calle de Alcalá. Una pena errar con el acero a su obra de arte.

La primera labor quedó en una oreja, solitario trofeo cortado en una jornada de “no hay billetes”. La autoridad había premiado en anteriores en festejos faenas de menos valor y contenido, y en esta de Julián se quedó atada de manos.

La segunda, fue el concierto de Julián López Escobar en una plaza que es un martirio de finales suyos. Ha bordado allí faenas antológicas, sobresaliendo, por mucho, la de ayer, pero por equis (el palco) o por ye (su espada), no terminan en el triunfo grande. Y ayer por eso se fue a regañadientes, frustrado consigo mismo, al borde del llanto mientras Madrid se cimbraba toda.

Morante y Pablo Aguado, que en teoría armarían la fiesta, se fueron entre silencios mientras todos, presentes y ausentes, vitoreaban a Julián López.— G.S.M.