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Lorca y los grandes de las artes en los toros

Herencia cultural desde los ruedos para el mundo

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Amigos aficionados…

Decía el gran Federico García Lorca que “la de los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo”.

Los que no gustan de la tauromaquia pueden no tener idea de lo que Lorca hablaba. Pero bien valdría la pena que se den espacio para “ojear” u “hojear”, como quieran, lo que rodea a la que los adoradores del arte de Cúchares llamamos “la más bella de todas las fiestas”.

Mientras se decide en los tribunales en Ciudad de México el futuro de los corridas de toros en la capital (recordemos que la Plaza México tiene prohibido por un juez montar espectáculos taurinos), queda claro que lo que hicieron que atentar contra las garantías individuales. ¿Tendrán idea de cuánta gente vive en torno a la fiesta de los toros?

Y para cerrar este apartado, tomaremos una expresión del senador y empresario Pedro Haces Barba desde su tribuna como aficionado y promotor. “La Plaza México es la más grande del mundo, la de mayor importancia en nuestro país, así como de América Latina. Por lo que hay que señalar que de los eventos taurinos que se desarrollan en dicho coso, dependen miles de empleos, y su permanencia debe interesarnos a todos los que formamos la sociedad en general”. Pero deja claro también: “Es de vital interés para toda la comunidad taurina conocer la postura real del propietario del inmueble, para que haga público, si realmente tiene la voluntad de que en su propiedad se sigan realizando corridas de toros, o en caso contrario, saber si ya tiene otra visión comercial en el corto y mediano plazo, para el inmueble”.

Mientras eso sucede, seguiremos defendiendo la tauromaquia bajo los preceptos de García Lorca, que igual decía: “El toreo es probablemente la riqueza poética y vital de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar”.

Un siglo después, llegan los intentos de abolir los toros. ¿Por qué prohibir algo que, si se quiere ver desde el punto básico, es el sustento de millones de personas?

Si nos vamos al tema cultural, la fiesta de los toros ha sido una palestra para los principales referentes. Lorca y los grandes poetas, o escritores como Ernest Hemingway y su “Muerte en la tarde”, pintores de excepción como Rafael Alberti o Salvador Dalí, o el mismísimo Pablo Picasso; genios del cine como Orson Wells María Félix, o más recientes como Antonio Banderas, y grandes de la canción como Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, quien entre sus decenas de frases famosas acuñó esta: “Soy cantante por cobardía. Yo quería ser torero”, casi como recitó el maestro de maestros Camilo José Cela: “Hubiera querido ser torero, pero solo llegué a Nóbel”. “Y no me digas, chato”, porque Mario Moreno “Cantinflas” también estaba allá siempre ante el toro, de mimo, de ganadero o de aficionado.

¡Que no vea desde arriba Carmelo..! Porque se muere otra vez el compadre Silverio Pérez de tristeza.

Rematamos esta aportación con una estrofa de ese mítico pasodoble que Agustín Lara compuso por el “Faraón de Texcoco” dedicado a María, solo para dar una pincelada de lo que el toreo es para las artes y la vida misma: “Silverio, torero estrella / el príncipe milagro / de la fiesta más bella./ Carmelo que está en el cielo/ se asoma verte torear”.

Y que siga la fiesta de los toros, la más culta de todas, como decía García Lorca.