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Los Leones y los Acereros, iguales en 14 entradas

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¡Qué partidazo! ¡Qué serie!

Un sabor a postemporada en una rivalidad que se está construyendo poco a poco entre los Acereros de Monclova y los Leones de Yucatán. En los primeros minutos de hoy, el tercer juego de una serie de temporada regular, con sabor a Serie del Rey, se fue con empate 1-1 luego de 13 episodios.

Al cierre de esta edición, Monclova y Yucatán, con sus lanzadores brillando y sus bateadores sufriendo, habían repartido una friolera de 31 chocolates. Los serpentineros de los melenudos repartieron 19, la mayor cantidad en un partido de entradas extra entre varios elementos.

Radhamés Liz corrió con inmerecida mala suerte pues lanzó un gran partido: cinco entradas, tres hits y diez chocolates. Pero otra vez se fue sin decisión. Los relevistas no desentonaron.

En el bando contrario, también destacaron los lanzadores. A la salida del abridor Buddy Bauman en la quinta, tras aceptar siete imparables, a los relevistas no les volvieron a conectar de hit sino hasta la 13, en que llenaron la casa con uno fuera, pero Sebastián Valle elevó corto al prado central y Norberto Obeso rodó a manos del lanzador.

Los que subieron a la loma (ocho por los Acereros, siete por los Leones) no defraudaron, como puede verse en una pizarra cargada de ceros a partir de la segunda. Los pilotos mandaron a la loma a sus caballos cerradores, y los dos dieron soberbias actuaciones.

Oportunidades hubo pocas de anotar, por ambos bandos.

Los Leones rasgaron el celofán en el acto inicial, con hit impulsor de Martínez, pero Monclova atacó a Liz en el segundo para empatar.

Y comenzó el rosario. Uno tras otro los ceros.

Uno que colgó Guduán en la novena quedará como uno de los momentos más heroicos para el bullpen melenudo. Y es que los Acereros pusieron la carrera de la ventaja en tercera sin aut, con doblete de Alex Mejía y pásbol de Valle.

Pero Guduán dominó a Noah Perio con elevado corto al izquierdo, atrapado cerca de la raya de férbol por el “Cafecito” Martínez, y, con el cuadro totalmente adentro, el emergente Ricky Rodríguez sacó rodado al campo corto, fildeado por Marco Jaime, quien apretó al corredor de tercera.

Y, entre pedradas de hasta 97 millas, el cerrador dominicano sacó el tercero con otro rolatazo al short. Un cero monumental.

Todavía en entradas extra hubo jugadas que dieron más emociones. Un toque de bola de sorpresa de Chris Roberson fildeado por Josh Fuentes cerca de la raya para fusilarlo en primera en la alta de la undécima. Una atrapada tirándose al piso del mismo Roberson en el prado derecho en el cierre.

Y en la 13a, con corredores en primera y segunda, Addilson Russell, un ex Grandes Ligas, alcanzó a detener un fogonazo de Marco Jaime que se iba al central. No evitó el hit de fuerza, pero sí la carrera que en ese momento hubiera decidido un partido memorable.

Ganara quien ganara, un vibrante partido. De esos que se recuerdan siempre.— GASPAR SILVEIRA