La épica y la leyenda son parte esencial del deporte, de todo lo que se escribe dentro y fuera de los escenarios, de la lucha para alcanzar los hitos y de la consagración por la que todos sueñan, y muy pocos alcanzan.
Y siempre los aficionados al deporte, los comunicadores e historiadores, lo más que pueden decir es que son afortunados de poder vivir, máxime cuando les es permisible ver el paso de las generaciones.
El domingo pasado, por ejemplo, fue una jornada de esas que se guardarán en la memoria. En el menú hubo tenis, fútbol, toros, béisbol y báquetbol.
¿Cuál fue la ganancia?
Lo disfrutaron, si no todos, la gran mayoría. Para quienes siguieron por televisión cinco eventos grandes, fue reconfortante encontrarse con calidad y cantidad con héroes nuevos, esperanzas y consolidaciones.
En tiempo de México, podemos hablar de una locura frente a televisiones, teléfonos y computadoras para seguir desde las 7 de la mañana hasta las 9 de la noche.
Abriendo, en 5:30 horas de juego, con la batalla que hizo campeón a Carlos Alcaraz en una épica final en el Abierto de Francia, levantándose de dos sets en contra y tres match points para revertir la batalla ante el italiano Jannik Sinner. Una verdadera proeza la del joven español para imponerse al criticado número uno.
“No hay duda que puede ser la mejor final que se ha visto en muchos años”, contó el doctor Fernando Núñez Zapata. “¡Qué clase de partido”!
El extenista Humberto Espinosa Ávila, aficionado del tenis clásico y el tenis moderno, dijo: “Me pasé 5 horas y media viendo un tenis que no habíamos vivido por años, le devolvió al deporte algo de lo que a veces pierde. Es un ejemplo grande”.
Alcaraz perdió los primeros dos sets y terminó ganando en cinco parciales en la arcilla de Roland Garros. El mundo le ovacionó por esta hazaña que tiene pocos precedentes, quizá sólo comparada con la final de Wimbledon, cuando Rafa Nadal eclipsó al rey del césped, Roger Federer.
El rey del toreo
Pasaban las 13 horas de México cuando, cargado por decenas de aficionados, especialmente jóvenes, Morante de la Puebla completaba su obra cumbre saliendo por la Puerta Grande de la Plaza de Las Ventas de Madrid.
La Corrida de la Beneficencia le coronó como rey del toreo actual. El diestro cigarrero, con obras de arte en Sevilla y otros cosos, no había triunfado como matador en Madrid y por fin se le hizo. Una oreja en cada toro y su sueño de irse en volandas a la calle de Alcalá. Los aficionados fueron a vitorearle en el hotel Wellington, la sede de los toreros. Morante, Sevilla, Aranjuez, Jerez, México, Nimes… y ahora Madrid, el templo de los grandes que le tenía pendiente de firmar.
“CR7”: ímpetu y más
Los españoles se sentían seguros de que la Copa de la Liga de Naciones era para ellos. No tenían duda de que La Furia, con su juvenil promesa Lamile Yamal, la gloria sería suya. Pero algo tiene Cristiano Ronaldo que no hará que nadie lo baje del pedestal de entre los mejores del planeta. Otra vez, ahora con 40 años, guiando a Portugal a una victoria grande en penales sobre los españoles y su orgullo. Tercer cetro lusitano con “El Bicho” como comandante. Cristiano juega, defiende, pelea, anota. No fue un prodigio de partido, pero sí un encuentro que guió con el corazón. El debate de si es el mejor de la historia lo juzgará el tiempo. Lo importante para el aficionado, y para el fútbol, es poder disfrutar todo lo que le queda por dar. Incluso, su llanto cuando Portugal logró el pénalti de la victoria, hizo más grande el texto de esta historia. A eso de las 4 de la tarde, recibió la copa y la levantó triunfante, mientras, tristemente, Yamal se iba al vestidor frustrado. A las estrellas, dijo Cristiano, les llega su hora.
Judge, imparable
Sabroso fue el debate en la televisión en el Medias Rojas-Yanquis ganado por Boston. El béisbol está viendo una rara conversión en Aaron Judge y eso genera comentarios que tienen al astro de los Bombarderos del Bronx aspirando por la Triple Corona. Los conocedores lo ponen como el mejor bateador derecho en muchos años, colocándolo al lado de los grandes sluggers de la MLB. Judge de 2025 batea .392 (líder), con 23 jonrones (segundo) y 55 impulsadas.
Los aficionados y expertos se preguntan si durará toda la temporada así, lo cual se antoja complicado para todos. Pero acertaron al decir que está haciendo cosas distintas porque no es fácil batear para porcentaje y acumular jonrones. Y, en el debate si es mejor que tal o cual, el acuerdo fue que, como con los anteriores grandes de este domingo mágico, toca disfrutarlo. Y, justo en el cierre del partido, “El Juez” conectó otro jonrón.
Cierre en la duela
El increíble domingo se cerró con el Juego 2 de las Finales de la NBA, otro agarrón entre Shai Gilgeous-Alexander (Trueno de Oklahoma City) y Tyrese Haliburton (Pacers de Indiana). La serie está empatada y promete, como los eventos anteriores, seguir regalando emociones para los amantes del deporte.— Gaspar Silveira Malaver
