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Algo más que una copa

Foto: Megamedia

La Cummins ya es un referente del Hobie Cat

El auge de un deporte como la vela requiere que sus practicantes sean algo más que simples hombres de mar.

Uno de los ejemplos más notorios, del pasado reciente y de la actualidad, es la Copa Cummins de Hobie Cat 16.

Se convirtió en todo un referente de la vela, no sólo en Yucatán y México, sino a nivel continental e incluso más allá. Gracias, primero a la enorme afición de los yucatecos y al tesón de sus organizadores.

“Y la hemos consolidado”, dice Alberto Ponce Gutiérrez, director de la Copa Cummins. Fue su precursor, la creó y ahora la ha extendido a 22 ediciones.

Muchos de los mejores exponentes del Hobie Cat han desfilado por las aguas yucatecas. Lo dicen, por ejemplo, las mexicanas Katia Real y Pamela Noriega, asiduas participantes.

“La esperamos. Está calendarizada y es un verdadero reto venir año con año. Te puedes perder alguna, pero no la Copa Cummins”, dice Katia, quien en esta edición compite con Pamela. Juntas llevarán la bandera mexicana a Fort Myers, Florida, al Mundial de Hobie Cat en noviembre próximo.

“No cualquiera la gana. Aquí vienes, te mentalizas en ganarla. Si no la ganas, el año siguiente repites. Y así ha sido para mí año con año”, expresa Pamela.

Destacan algo importante: trabajar en equipo. Y Ponce Gutiérrez expresa igual que la pasión, el esfuerzo y el respeto son valores fundamentales para la continuidad de quienes la practican y además compiten.

Yamil Saba y Gonzalo Cendra forman una pareja de venezolanos que, por ejemplo, se alistan para competir en los Juegos Panamericanos de Lima.

“Ahora mismo es la mejor forma de preparación. De aquí tomamos un vuelo y nos vamos directo a Lima”, dice Yamil, ya conocido por todos como “Milo”. Su embarcación va puntera tras dos jornadas y hoy deben alzar la copa por sexta vez.

“Este es un gran evento para el Hobie Cat. Muy pocos hay en el mundo como la Copa Cummins. A nosotros nos ha costado trabajo ganarla. Y otra cosa que es muy importante es lo que está haciendo para que los chicos participen. Y luego ya los tienes junto a ti en la categoría mayor”.

Apunte que Ponce Gutiérrez respalda.

“La idea de la Mini Copa Cummins es esa precisamente. Y tenemos año con año a 80, a 100 niños y jóvenes, que luego los ves en la grande. Él, por ejemplo, compite desde hace años con sus hijos Alberto y Sofía.

“El sueño es que algún día nuestros niños puedan competir en la mayor. Y, por qué no, vayan a Juegos Panamericanos y Olímpicos. Pero igual es valioso que crezcan, tengan disciplina y amor a lo que hacen. Esta es una escuela de vida”.— Gaspar Silveira Malaver

 

Homilía del XVI domingo del tiempo ordinario