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Aniversario de leyenda

Fernando Valenzuela debutó hace 40 años en las Mayores y comenzó una historia de oro

“Los Angeles Times” escribió en su crónica del partido de los Dodgers ante Atlanta del 15 de septiembre de 1980 un párrafo que atañe a lo poco destacado del equipo angelino en una noche para el olvido: “La única actuación de los Dodgers que vale la pena anotar es la del lanzador Fernando Valenzuela, quien hizo su debut en Grandes Ligas. Valenzuela, quien solo permitió un infield hit en su sus dos innings de acción, fue tocado con dos carreras sucias”.

Había comenzado la trayectoria de un lanzador que fue una leyenda, para los Dodgers, para México, para el universo del béisbol.

Fernando Valenzuela Anguamea, entonces con 20 años de edad, debutó la noche del 15 de septiembre de 1980 con los Dodgers, en un partido que los Bravos ganaron por paliza de 9-0 en el Estadio del Condado de Fulton.

Y como si fuera un suspiro, han pasado cuatro décadas de esa jornada de estreno.

¿Cuál fue el impacto de ese estreno en un partido perdido, en el que los Dodgers se vieron francamente mal?

Tom Lasorda, el emblemático mánager de los Dodgers de entonces, siempre habló de las bondades del brazo de Valenzuela. Y para el piloto, verlo lanzar tan bien en función de relevista después de una larga temporada como abridor, fue como cuando a alguien le viene una idea y le hace un tilín en la cabeza.

Muchas veces a Lasorda se le ha criticado por haber sobretrabajado a Fernando. Incluso, el mismo Valenzuela, en una entrevista con el Diario años atrás, aceptó que el mánager muchas veces le aguantaba de más.

Así, sacamos la conclusión: Valenzuela estaba listo para lo que el equipo necesitara. Incluso, a trabajar en exceso. Terminó la campaña 1980 en Grandes Ligas con 10 apariciones y 17 episodios y dos tercios lanzados. Si debutó el 15 de septiembre, y al rol de juegos le quedaban 13 juegos, Fernando subió a la loma otras nueve veces. De verdad que era una época totalmente distinta a la de ahora.

¿Beneficiados?

Los Dodgers y Lasorda. Los angelinos, en mucho por la solidez del “Toro”, alcanzaron a meterse al juego de desempate con los Astros de Houston, aunque perdieron. Y el mánager tuvo un caballo de batalla inesperado para lo que necesitara.

Fernando nos habló de esa diferencia de culturas en el béisbol, pues en los años recientes, a los lanzadores se les cuida, no se les deja lanzar más de cien pitcheos si son abridores, respetan sacrosantamente su orden en la rotación, entre otros puntos. Y si son relevistas, rara vez tiran de un día para otro.

“A lo mejor sí hubiera durado mucho más”, nos dijo en aquella entrevista en la casa de su nuera Karla Aguilar Aguilar, esposa de Fernando Valenzuela Burgos.

Pero la historia es la historia. Y lo que hubiera pasado, ni pensarlo.

Vamos al día del debut.

Los Dodgers perdían 5-0 ante los Bravos en el Fulton. Con el juego a lo mejor dado por perdido, Lasorda jaló del calentadero al que sería su pítcher maravilla para relevar a Joe Beckwith.

Para comenzar, la parte de abajo del orden al bate. Valenzuela retiró en 1-2-3 la sexta, con un elevado al central y dos rodados. En la séptima, batalló más, pero en esa parte del line up los Bravos tenían estamina. Además, velocidad con Jerry Royster. Glen Hubbard, un alemán, se embasó por error; Gary Matthews, que era un explosivo bateador, se embasó por error del tercera, y Bob Horner, uno de los más duros cañoneros de entonces, por pifia del campo corto. Pero “El Toro” se creció dominando con elevados a Chris Chamblis, peligroso zurdo, y Dale Murphy, el símbolo de esos Bravos.

El piloto de Atlanta, Bobby Cox, dijo entonces que el zurdito “tiene una pelota que se mueve mucho, los Dodgers pueden crecerlo poco a poco”. Y Cox lo vio lanzar la misma pelota durante dos décadas después.

Aquella noche, de no ser por errores, como apunta “Los Angeles Times” en su reseña, Valenzuela pudo salir limpio de esa primera actuación. Cuando los Dodgers llegaron a la primavera de 1981, aquel joven que paró las antenas de los expertos del béisbol con un sólido relevo, recibió la pelota para abrir el juego inaugural porque el estelar Jerry Reuss se lesionó. Lasorda fue criticado por la temeraria decisión. Pero no se equivocó jamás el gran mánager.

El resto de la historia todos la conocemos. Lo más grande de México para las Gandes Ligas.— Gaspar Silveira

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