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Los Dodgers, en la lona

Clayton Kershaw se dirige al dogaut

Atlanta, cerca de la Serie Mundial

Como cada año para esta época, Clayton Kershaw regresa cabizbajo al dogaut, luego de fallarles a los Dodgers y a su muy orgullosa legión de seguidores.

Anoche, otra vez el zurdo laureado por sus grandes actuaciones en temporada regular, falló en el momento clave y los Dodgers perdieron 9-2 ante los Bravos de Atlanta, que se colocaron a un paso de eliminar a Los Ángeles en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.

Ruidosos por un inicio que hizo pensar que seguirían regando batazos, pronto los Dodgers se fueron quedando mudos desde la caseta viendo cómo Atlanta iba tomando ventaja hasta convertir en paliza el cuarto partido de la batalla por el cetro.

Kershaw no lanzó en su turno por estar con dolencias en la espalda. Se corrió su apertura para el Juego 4 y lo estaba haciendo bien, muy bien, hasta que el mundo se le comenzó a venir encima.

Alguien dijo años atrás que los grandes héroes se hacen especialmente en esta etapa de la temporada. Nada mejor dicho. A menos que le cambie el “speach” que ha hablado en los recientes playoffs, Kershaw será recordado por sus años negativos de postemporada. Los millones valen más en otoño.

Lo que hay que decir igual es que los Bravos están muy compenetrados. El joven abridor del Juego 3 ofreció un sentido mensaje cuando le preguntaron si esperaba olvidar pronto su desastrosa actuación. Les dijo a todos que no, sino todo lo contrario, que aprendería de ella. Les pidió a sus compañeros hacer lo mismo.

El experimentado Marcell Ozuna fue el primero que tocó a Kershaw, con un cuadrangular que empató el marcador en la cuarta. El estelar zurdo comenzó a flaquear y todos los Dodgers se vieron igual, tocados.

En la sexta, seis carreras que fueron mortales. Tres cayeron sobre Kershaw y las otras ante el relevista Brusdal Graterol. Y la pregunta de siempre: ¿conociendo a Kershaw, no eran suficientes cinco entradas para él en playoffs? Dave Roberts le dio una más y tuvo que salir otra vez con la grúa a sacar a su astro, que se fue caminando cabizbajo, con sus compañeros como buscando a dónde mirar.

Atlanta hizo una fiesta entonces. Bryce Wilson, de solo 22 años, aceptó sólo un hit en seis rollos para anotarse el trinfo, el octavo de los Bravos en esta postemporada. Están a uno de sellar su viaje a la Serie Mundial. Y, si Los Ángeles no cambia de mentalidad, esto podría acabar peor de lo que se pronosticaba.— Gaspar Silveira

 

 

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