in ,

Maestros del ponche

Roger Clemens, cuando aún se abría paso, fue el primero en lograr la hazaña. Lanzando en el Fenway Park de Boston con los Medias Rojas, recetó 20 anestesias a los Marineros de Seattle. Sports Illustrated le dedicó una de sus portadas llamándolo “Lord del Ponche”.

Solamente cuatro lanzadores en toda la historia han podido ponchar a 20 en un partido

¿Cuál sería para usted la más complicada de las hazañas en un juego de béisbol?

¿Batear cuatro jonrones? Probablemente después del segundo bambinazo no te van a lanzar por la zona.

¿Batear de 6-6? Difícil seis turnos en un juego.

¿Lanzar un juego perfecto? Tal vez sea la más complicada de todas. Se requiere que la jornada tocada por los dioses sea además cerebral. Y aquella desde el primer pitcheo se puede desbaratar. O en la siguiente.

¿Qué le parece la de 20 ponches en un juego de nueve entradas?

Quizá sea esa. Expertos así la consideran. Y si vamos a las estadísticas históricas, en siglo y medio de vida, solo cuatro hombres la han logrado. Y obtener 21 chocolates parece ser algo que nos moriremos y no veremos.

Mire este dato histórico: Para 1933, cuatro pitchers de la era moderna habían ponchado a 16 en un mismo encuentro. Luego Dizzy Dean vino y lo superó y en 1936. Bob Feller, a sus 16 años, lo igualó. Dos años después, en la cumbre de su súper estrellato, Feller superó la marca, ponchando a 18 en su última apertura de la temporada 1938.

Luego, este récord se mantuvo durante más de tres décadas (Sandy Koufax lo igualó en par de oportunidades) hasta que Steve Carlton ponchó a 19 en 1969. Luego, ese récord perduró durante casi dos décadas (Tom Seaver y Nolan Ryan lo empataron) hasta que un joven llamado Roger Clemens, con pocos logros en ese momento, pero arrancando su propio estrellato, dejó a 20 con la carabina al hombro en 1986.

El mismo Clemens, ya en sus años gloriosos, repitió la hazaña en 1996 ante los Tigres de Detroit. No fue, pues, una casualidad.

En 32 años, solo Clemens en dos ocasiones y otros tres serpentineros han emulado tal cifra.

Kerry Wood, joven brazo entonces, lo consiguió en 2000 para los Cachorros de Chicago, y dos estrellas de MLB, Randy Johnson, en 2004 para los Diamantes de Arizona, y Mark Scherzer, para los Nacionales de Washington.

Johnson tiene en su haber un juego de 19 chocolates, y también empataron esa marca David Cone, Nolan Ryan, Hugh Daily y Charlie Sweeney. En los anales de la historia, hay registrado un juego de 21 ponches de Tom Cheney con 21 anestesias en 1962 para los entonces Senadores de Washington ante los Orioles de Baltimore, pero en una batalla de entradas extra de 16 episodios.

La increíble proeza de Cheney no es tan reconocida por el hecho de llegar a entradas adicionales. Pero, ¿quién lanza 221 pitcheos en un solo día? Aún no se explican cómo hace casi seis décadas pudo haber durado un serpentinero tanto en la loma.

Y tenemos ese precepto para pensar en que es la gema más complicada de labrar en el béisbol.

Clemens y los demás fueron o son lanzadores durables, potentes en sus pitcheos y con dominio total en su repertorio para no abusar de su recta tan rápido. A fin de cuentas, la lógica del juego indica que todos vamos aprendiendo del rival. Y eso obliga al serpentinero a manejar zonas y conteos.

En una época en la que para los actuales cerebros del béisbol de oficina el número de pitcheos es la clave, hay que valorar que se requieren tres strikes por ponche y para llegar a veinte chocolates necesita al menos 60 pelotas buenas. Pero a eso súmele potenciales bolas malas y fouls. Hoy día el promedio de lanzamientos se basa entre 90 y 100 y no asusta que los cambios en la la loma sean tempraneros. Son innumerables las veces en que el mánager dice: “Regálame cinco entradas y luego vemos como”.

Los cuatro que llegaron a 20 ponches fueron más allá de los 100 disparos por mucho. Y los cuatro alcanzaron la barrera mágica en la novena entrada.

¿Cuántos serpentineros alcanzan hoy el último tercio? ¿Y con qué potencia llegarás a la novena?

Decenas o cientos de juegos perfectos o sin hit se han roto en la novena precisamente porque ya el pitcher, uno, o está bien estudiado, o porque está cansado.

Otro apunte que tomamos de los especialistas: Scherzer y Clemens han ponchado 20 bateadores con al menos un aut para terminar (ambos lo sacaron con rodados) y Johnson, Ramón Martínez y Wood todos llegaron al noveno episodio con 18 ponches. Corey Kluber y Johnson poncharon a 18 cada uno en ocho entradas antes de ser removidos de la lomita.

Hace pensar que el ponche 21 estuvo tan cerca como el 20. Matemáticamente cuando un lanzador termina el quinto acto con 10 es propenso para alcanzar 20 o más.

Y los que lo han logrado son gente, vale decirlo así, “grande”. Clemens lo hizo siendo un joven, pero reafirmó todo con una carrera brillante una década después, y Wood acabó su trayectoria pronto por una grave lesión. Era una estrella a mitad de camino. Johnson tiene estadísticas que impresionan como las de Clemens (superaron 300 triunfos y 4 mil ponches) y Scherzer es probablemente uno de los cinco mejores en estas primeras dos décadas.

¿Qué habrá primero? ¿Juego de cinco jonrones o de 21 ponches? Los tiempos lo dirán.— GASPAR SILVEIRA MALAVER

 

 

Muere por Covid-19 en Ticul

Mueren en México 23 niños de Covid-19