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Beto Preciado deja un legado en la tauromaquia

Beto Preciado

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Ha muerto don Beto Preciado y vaya que esa es una pérdida sensible.

Taurino prácticamente desde la cuna, hombre cabal, serio, respetuoso. Hizo de todo, novillero, subalterno, apoderado y a veces hasta de empresario sin aparecer. En tres palabras: figura del toreo. Era un encanto verle torear como solo los buenos subalternos hacen. Platicar con él ni se diga. Sapiencia monumental la de este hombre que estuvo al lado de los mejores toreros mexicanos de los últimos cincuenta años.

Se inició como niño torero junto con Eloy Cavazos, debutó como novillero en el 68, toreando en la Plaza México, y desde los 70 se convirtió en subalterno. Prefirió vestirse de plata y construyó un legado que, a su muerte, es oro puro.

Durante diez años ininterrumpidos logró el reconocimiento al Mejor Subalterno de la México. Y por tanto, lo recordamos como eso: el mejor subalterno de la historia en México. Toreó, dijo alguna vez, 2,800 corridas como subalterno. Muchos matadores figuras no llegan ni a la cuarta parte.

Esos lances capoteros de aliño para parar a los toros, yendo hacia atrás. ¡era un maestro en la brega! Sus famosos pares de banderillas y el garbo torero le marcaban con un algo especial.

Habré hablado dos o tres veces con él en la Mérida y siempre tenía un consejo para dar, aun estando en la lidia, sudando y entre prisas. Le admiré. Creo todos los que le conocimos diremos igual.

Esas pérdidas duelen. Se fue el mejor subalterno mexicano. El toreo de plata hecho oro por Beto Preciado Meléndez.

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