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Cambiar los focos por una vida de felicidad

Tim James durante un homenaje realizado por el Heat de Miami por su trayectoria en la cancha

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Todo parecía indicar que Rocky Bleier podía firmar una segunda campaña con los Acereros de Pittsburgh. Después de una primera temporada más bien mala, la selección número 417 global del draft (fue elegido en la ronda 16 por el equipo), podría tener una segunda oportunidad.

Todo pudo pintarse así, si no fuera porque en lugar de pensar en fútbol americano, Bleier pensaba en cómo salvarse en mitad de la selva vietnamita.

Corría el año 1969 y Bleier fue herido en una pierna durante su acción militar en ese país asiático. El doctor fue claro: “No te preocupes ni pienses en jugar. No lo volverás a hacer”. Y ahí acabó su carrera futbolística a 14,000 kilómetros de su casa y con heridas difíciles de curar.

Tim James es otro caso interesante dentro del universo de los deportistas que dejan una carrera para dedicarse a las armas.

Quien en su día fuera uno de los jugadores más importantes de la Universidad de Miami, fue seleccionado por el Heat en la primera ronda del draft.

Después llegaron los Avispones, los 76’s, la liga japonesa, turca, israelí, los viajes, los millones de dólares, la fama y todo lo que conlleva hasta que cambió su vida por el ejército, el cual le llevó hace unos años a Irak.

“Me despierto cada mañana sabiendo que estoy haciendo algo importante con mi vida. Apoyar y defender la libertad me alegra”, comentó una vez durante una entrevista. Y eso, para él, era todo lo que quería para vivir.

 

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