in

De nuevo en la cúspide

Carlos Paz (centro) fue el invitado a la ceremonia de la primera bola

 

Los Leones vencen a los Piratas en electrizante duelo

La necesidad imperante del béisbol es que puedas hacer lo necesario para ganar. ¿Una carrera es suficiente? A veces sí. Como anoche.

El primer encuentro de la serie que enfrentó a los Piratas de Campeche con los Leones requirió eso para las fieras. Una carrera. Bien trabajada, eso sí. Y los melenudos, con un arsenal que quisiera tener cualquier otro equipo, se lucieron para ganar y apoderarse del liderato general de la Zona Sur, aprovechando la derrota de los Pericos de Puebla.

Yoanner Negrín lanzaba para ganar. Pero abriendo la sexta un batazo se estrelló en su cuerpo y tuvo que salir. Era pelota de un hit sin pasaportes. Y merecía mejor suerte.

Los imponderables del béisbol permitieron que los relevistas se lucieran como iba haciéndolo el “Asere”.

Andrés Ávila fue el ganador al sacar dos bateadores de la sexta. Y Daniel Gutiérrez, Maikel Cleto y Arcenio León completaron la distancia sumando entre todos apenas tres hits.

De poco en poco hasta crear en conjunto una de las mejores labores del pitcheo león en la campaña.

Los Leones homenajearon anoche a uno de los hombres insignia de la organización, Carlos Paz González, quien ha hecho de todo desde su llegada a Mérida. Jugó, dirigió al equipo campeón de 1984 (razón del homenaje), trabajó en la oficina, fue gerente, scout… Un león todólogo. De los que suman también de poco en poco.

Los Leones eso hicieron para la solitaria carrera. Como marcan los famosos cánones que engrandecen a esta actividad que es igual un maravilloso estilo de vida.

Sexta entrada y con Orlando Lara dominando en grande. Ricardo Serrano abrió con sencillo, Everth Cabrera tocó perfecto para el sacrificio y más tarde Luis Juárez respondió con sencillo al derecho. Los elementos hormiga haciendo el trabajo y el hombre fuerte impulsando. De piedra en piedra hasta un cimiento sólido.

La novena nos permitió ver una jugada grande. Con uno fuera y corredor en segunda, Leo Heras se tiró un clavado en el central para engarzar una línea que, si picaba, hubiese sido suficiente para desbaratar estas líneas sobre el gran duelo. Heras y su guante, “Pepón” y su bate y los cuatro lanzadores hicieron posible esta gema de juego.

Si a eso le sumamos el homenaje a Paz, el gran mánager que hace 34 años llevó a las fieras al gallardete de la Liga Mexicana. Y también a un joven darle una pelota a un aficionado mayor que no pudo atraparla en la zona de faul, te hacen pensar que en conjunto, se trató de una gran noche de béisbol. Como dicen siempre: ¡Mañana regresamos! Claro. Y seguro será otra noche mágica.— Gaspar Silveira Malaver

 

Aprendiendo de todos

Yucateco al frente de un plan académico clave en Harvard