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Debacle melenuda: 8-0

Espectacular jugada que capturó la lente de Ramón Celis Perera en el tercero de la serie entre Leones y Tigres. A la izquierda

Los Leones caen ante los Tigres y pierden la serie

A la memoria de don Héctor Espino, en cuyo honor todos los peloteros de Liga Mexicana portaron ayer su mítico numero 21.

Nos dijo una vez el famoso “Supermán de Chihuahua”, aquí en el Kukulcán, que hay equipos en la Liga Mexicana a los que se les hace honor con solo vestir su playera. En los últimos años, digamos que desde la era de don Gustavo Ricalde Durán, los Leones se convirtieron en protagonistas, en un club de respeto. Se honra un uniforme jugando béisbol y eso de jugar béisbol a los melenudos sencillamente no se les ha dado.

Anoche perdieron 8-0 ante los Tigres de Quintana Roo. Igual pudo ser por una carrera o por veinte. Porque, siendo honestos, anoche Yucatán no ganaba porque no ganaba.

Lanzó Yoanner Negrín y eso fue un aliciente, una esperanza para ganar la serie y paliar tantito este mar de inestabilidad. Pero el “Asere” no salió en su noche y, verdad de Dios, que sería injusto culparle de esta nueva debacle de los campeones de la Primavera de 2018.

Es injusto que, por la calidad y constancia de los tres pilares de la rotación (Negrín, Valdez y Samayoa), el equipo que se esperaba expectante para pelear por la supremacía, haya caído al nivel en donde amaneció hoy: récord de 23-29, en quinto lugar de la Zona Sur. Perdieron los melenudos otra oportunidad de acercarse a la cuarta posición, ya que León no jugó.

Perdieron también su serie 12 de la campaña, de 18 disputadas. Y si quieren terminar con al menos porcentaje de .500 en la primera vuelta deberán barrer a Campeche aquí el fin de semana a ir a Cancún a buscar lo mismo con los Tigres. Se antoja difícil dadas las circunstancias que todos ya vimos.

Anoche los dominó otro zurdo, Marlon Arias. Les dio de comer en la mano, igual que hizo Jorge Luis Castillo. Tres hits en total batearon los Leones en la noche en que fueron blanqueados por primera vez en la temporada.

¿Y el equipo que nos y se ilusionó a sí mismo el martes pasado?

Se enojarán muchísimo algunos, pero, ¿por qué nos dio la impresión de que estaban derrotados desde antes de salir al campo? ¿No en teoría los Leones deberían o debieron salir al diamante con la urgencia de ganar? En vez de eso, aparentaron ser un equipo que un día antes había amarrado su pase a playoffs o que había quedado eliminado.

Los peloteros como don Héctor Espino elevaron su estatus de peloteros al de verdaderos inmortales. Y no queremos decir que todos están igual de desanimados o liquidados moralmente en este caótico calendario. Pero sí hay muchos que eso aparentan.

Anoche se escuchó una y otra vez el grito iracundo de aficionados “Fuera Rivera”. ¿Es el mánager culpable?

Cambios tras cambios que no le funcionan, jugadas que no salen porque los peloteros no las ejecutan correctamente. Alineaciones a veces raras (anoche jugaron sus tres catchers en diversas posiciones), o el tener a un extranjero fuera de forma en banca (Rico Noel).

Los Tigres vinieron a hacer lo suyo: jugar tratando de hacer más decorosa la primera vuelta y terminaron ganando la serie haciendo lo que los Leones han dejado de hacer: pensar en béisbol.

Porque, como dijo el “Supermán de Chihuahua” igual hace un par de décadas, hay que jugar pensando en ganar diario. Porque no siempre ganarás.

Los Leones se quedaron impávidos viendo celebrar a los Tigres en un partido en que, en teoría, iban a ganar en el parque Kukulcán.

Revise estadísticas y verá que no estamos diciendo algo alejado de la realidad.

Ah, y ya que de números e inmortales hablamos, hoy llega Francisco Campos (198 triunfos) lanzar al Kukulcán con los Piratas al iniciar la serie. Interesante verle lanzar.

Y necesario ver a los Leones ganar. A ellos, urgentemente necesario.— GASPAR SILVEIRA MALAVER

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