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Deportistas yucatecos hablan del legado a sus hijos

Carlos Franco Cantón con su familia.

La educación y mucho sacrificio, regalos a hijos

Un día, el papá de un beisbolista llamado a ser una estrella desde sus años de colegial destacó una frase que fue clave en el desarrollo de su hijo: “Dejamos que crezca, suelto. No fuimos a gritarle nunca”.

Y si Derek Jeter no hubiera sido el pelotero que fue, quizá hubiera sobresalido en la medicina, como su padre, o en la docencia, como su madre, porque sus padres tenían claro que es la única razón que puede permitir a las personas salir adelante.

Ese puede ser el mayor legado de un padre a sus hijos, y no hablemos precisamente del deporte.

Es evidente que, si somos futbolistas vamos a querer que los hijos sean igual amantes del soccer, o que si se practica alguna disciplina sigan nuestra huella.

Muchos pueden cristalizar ese sueño. Algunos en grande, como Guty Espadas, cuyo hijo no fue solo boxeador, sino también lo emuló como campeón del mundo.

Géner Rivero, que brilló en las paradas cortas y su hijo Alex juega en Liga Mexicana a muy buen nivel, o Fredy Sansores Carrillo, que tuvo a sus hijos Freddy y Rodrigo Sansores Díaz como oficiales en una cancha.

La lista de personajes yucatecos sería interminable y llena de historias de éxito, pero más de sacrificio.

A final de cuentas, la herencia que todos queremos dejar a nuestros hijos, más que lo material y los éxitos, que esos son trabajo de los vástagos, es luchar por alcanzar las metas, sacrificar y siempre ser positivos y de mente abierta, preparados, especialmente, para sortear obstáculos.

¡Un legado! Eso puede ser su mejor regalo como papás. En vez de pensar que te obsequien algo, el poder darlo y aportar algo en la formación de los suyos.

Papás deportistas

Con motivo del Día del Padre, pedimos a varias personalidades del deporte una rápida reflexión sobre cuáles son los principales puntos que quisieran dejar a sus hijos. ¿Deportes? Las actividades de este ramo irán saliendo solas. La educación y los valores van por encima de todas las cosas. La herencia que los progenitores desean o, en algunos casos ya entregaron, son:

Vicente Espadas Cervantes (entrenador profesional de fútbol): “Buenos valores, educación y respeto por los demás, ser gente de provecho y buenos seres humanos.

José Manzur Argüelles (comisionado y juez internacional de boxeo): “Ser honestos, trabajadores y autosuficientes”.

Enrique Cerón Espinosa (entrenador de atletismo en el Sur del Estado): “Valores, educación y amor a la familia, aunado al amor al trabajo”.

Ruda Amaro Benítez (presidente de la Asociación Yucateca de Béisbol): “Respeto, compromiso y responsabilidad, al igual que sensibilidad para amar y valorar la vida”.

José Valentín Canto Presuel (atleta de medio fondo, constructor): “Lo mismo que aprendí de mi señor padre: amar y dar la vida por mis hijos y mis nietos. Entrega total a mis descendientes”.

Carlos Franco Cantón (nadador de aguas abiertas): “Que sueñen en grande y sean tan disciplinados y constantes para ser congruentes con sus metas, y al alcanzarlos seguir siendo empáticos y humildes para compartirlos”.

Freddy Sansores Carrillo (profesor jubilado, árbitro de fútbol profesional retirado): “Mucho de los valores del arbitraje, como respeto, honestidad, integridad, responsabilidad, justicia, dedicación y libertad para ejecutar”

Como podemos ver, las peticiones de la gente del deporte son similares. Lo primero es lo primero. Educación y valores para no presionar a sus hijos en lo que hacen. Regalarles libertad de actuar y decisión, camino a cristalizarse. No todos pueden ser idóneos para ser estrellas o buenos deportistas, pero hay otras facetas en la vida en la que pueden realizarse. Apoyarlos siempre, como ahora que las circunstancias obligan a quedarse encerrados a batallar con un virus que está sacando una casta distinta, enfermedad que se ha llevado a miles de papás y que hoy serán extrañados.

Como hizo el doctor Jeter con su hijo. Por dos décadas se le vio detrás de jom mirando los juegos de forma callada en los grandes estadios, aunque hubo una historia apoyada desde que Derek era un niño. Apoyó siempre calladamente a uno de los grandes iconos del deporte de todos los tiempos.

Fue el regalo como padre hacia su hijo. Si no se decidía por el beis, le hubiera aplaudido como médico o maestro. Pero siempre estando allá, en el espacio que como papá debe uno tener.— Gaspar Silveira

 

 

 

Vicente Espadas Cervantes y sus hijos
Enrique Cerón Espinosa con sus atletas
Carlos Franco Cantón con su familia.

Obituario: Jorge Oswaldo Escoffié Pompeyo