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Dravecky: drama que le hizo perder el brazo

Dave Dravecky lanza

Venció el cáncer, pero se fractura en pleno partido

De la misma forma como el béisbol regala momentos grandes, hay instantes de tragedia y llanto.

Uno, el vivido por Dave Dravecky, un lanzador destacado de los Gigantes de San Francisco, se recuerda a 31 años de haber sucedido, el 15 de agosto de 1989. Fue en un estadio, el público lo vio en vivo y la imagen dio la vuelta al mundo. Momentos de drama vividos en el centro del diamante, que terminaron con la amputación del brazo de lanzar de un hombre de particular fe cristiana.

Un año antes, había sido diagnosticado de cáncer, un tumor maligno en el brazo de lanzar. Era una mala racha como pocas.

Dravecky jugó en Grandes Ligas durante la década de los 80 para los Padres de San Diego y los Gigantes, donde destacó por su brazo zurdo potente. En los primeros cinco años de su carrera fue nombrado a un Juego de Estrellas y ayudó a los Padres de San Diego a ganar su primer banderín de la Liga Nacional y jugar la Serie Mundial por primera vez en la historia, siendo él, el as.

Durante toda su carrera, Dravecky fue ampliamente conocido por su fe cristiana y por llevar su religión por delante del deporte, tanto así que a pesar de su gran momento durante esos años, The Associated Press dijo que Dravecky era más conocido por su cristiandad que por su habilidad en el montículo.

Todo iba bien en la carrera de Dravecky, quien fue cambiado a unos prometedores Gigantes en 1987 a mitad de la temporada por los Padres, y tuvo un gran inicio con San Francisco, con récord de 7-5 y efectividad de 3.20.

Sin embargo, durante la temporada de 1988, le fue encontrado un tumor maligno en su brazo de lanzar, con el cual lanzó durante todo el año. Al finalizar la campaña, Dravecky fue sometido a cirugía y tratamiento para retirar y curar el cáncer en el brazo, donde le removieron la mitad de su músculo deltoide y parte del hueso del húmero para tratar de eliminar todas las células malignas que había.

Los doctores le dijeron a Dravecky que podría volver a lanzar en Grandes Ligas, pero le recomendaron esperarse hasta 1990 para volver a lanzar y que se enfocara en su recuperación. Sin embargo, el lanzador hizo caso omiso a las recomendaciones de los médicos y tan pronto para mediados de la temporada de 1989, Dravecky ya estaba jugando y recuperándose en el sistema de Ligas Menores de los Gigantes.

Para agosto de ese año, Dravecky hizo público que haría su triunfal regreso a Grandes Ligas tras vencer al cáncer en un partido contra los Rojos de Cincinnati el 10 de ese mismo mes. Lanzó ocho entradas y los Gigantes se llevaron la victoria 4-3, la primera para el zurdo. La enorme pantalla del Candestlick Park, el viejo estadio de San Francisco, aplaudió con una leyenda para recordar: “Welcome Back, Dave”.

La siguiente salida del zurdo fue al otro lado, en otro país. Los Gigantes viajaron a Canadá para enfrentarse a los Expos en el Estadio Olímpico de Montreal. Y desde temprano comenzó a temerse algo malo.

Muchos supusieron que las cosas podrían salir mal para Dravecky, ya que tras tres entradas de labor, comenzó a sentir molestias en su hombro. Para la sexta, ya había permitido un cuadrangular y la sensación de su brazo era débil y de nervios. Entonces, golpeó con un picheo a Andrés Galarraga.

Momento desgarrador

Al momento de enfrentar al siguiente bateador, Tim Raines, en el primer pitcheo que hizo, su hombro simplemente no dio más e hizo un crujido estruendoso que resonó en todo el estadio, colapsando en dolor en el montículo. Prácticamente su brazo se había separado en el hueso que une al hombro del codo, lo cual finalizó su temporada. Y no sólo eso, ya que esa campaña, los Gigantes ganaron el banderín de la Liga Nacional, y durante las celebraciones, Dravecky volvió a fracturarse el brazo.

Luego de ese accidente, fue examinado nuevamente y se le descubrió otro tumor maligno, lo cual significaba que su carrera prácticamente estaba acabada.

Luego de dos cirugías más, para 1991, los doctores vieron que su brazo seguía deteriorándose y podría significar un peligro para el resto de su cuerpo, por lo que decidieron finalmente amputarle desde el hombro, con el cuál lanzaba. Finalizó su carrera con un récord 64 victorias y 57 derrotas y una efectividad 3.13.

Actualmente, Dravecky tiene 64 años de edad y tras más de tres décadas ha vencido el cáncer y se desempeña como conferencista motivacional compartiendo su historia de vida para inspirar a otras personas que pasan por momentos parecidos a los que él vivió a finales de los 80. Cada que puede asiste al estadio a ver a los Gigantes, igual que a los Padres, lanzando la primera bola con la mano derecha. La zurda, desapareció en uno de los momentos más dramáticos de este deporte.— Recopilación de Gaspar Silveira

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