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El mánager de los Leones, con una mala estrategia en la final

Foto: Megamedia

Por ningún asomo de entre todas las posibilidades viables se llegó a pensar en que el equipo que se puso 3-0 arriba estuviera en el predicamento que lo llevó a perder una Serie del Rey histórica.

Muchas cosas se pudo hacer, pero no somos, ni los demás lo son, el mánager. El que dirige, al que le pagan por dirigir y hacer los ajustes cuando sean necesarios, es al piloto. Luis David Matos logró 15 de las 16 victorias que se necesitan para alzar la Copa Zaachila. Y se casó con sus ideas, como hizo Gerónimo Gil en la pasada Serie del Rey, que perdieron en Monclova. Gil y los Leones llegaron a tener ventaja de 2-1 en la batalla ante los Acereros y Monclova empató la final en el Kukulcán para forzar el regreso a casa.

Y la historia todos la saben: derrota en el sexto partido y otra más dolorosa en el séptimo.

Los Leones llegaron a esta instancia en 2021 sin poder coronarse en patio ajeno. Perdieron la final de 1989 ante los Tecolotes de los Dos Laredos en la frontera tamaulipeca, y la de 2007 en Monterrey ante los Sultanes, en seis duelos la primera y en siete la segunda.

Yucatán, cabe decirlo, ha ganado respeto en el firmamento de la Liga Mexicana. Antaño mirado como un equipo más, ahora los melenudos son un referente.

Han ganado más partidos que nadie desde que los hermanos Erick y Juan José Arellano Hernández adquirieron la franquicia seis años atrás (comprados a Gustavo Ricalde Durán, q.e.p.d.) y han estado en finales de zona también más veces que los demás clubes del Sur.

Por tercera vez desde que los Arellano tienen al equipo llegaron a la Serie del Rey, pero solo ganaron una, la de la Primavera en los torneos cortos de 2018.

El equipo base de 2021 tiene casi nada de diferente al que llegó a la Serie del Rey dos años atrás. Jonathan Jones fue el jardinero central y esta campaña llegó Norberto Obeso, quien aunque tardó un poco en adaptarse, al final lo hizo dejando expectativas grandes de cara al futuro. La base mexicana es, sin duda, la mejor del circuito.

Sin solidez

El pitcheo no pudo presumir de la solidez de 2019, cuando César Valdez y Yoanner Negrín formaron un tándem poderoso en la rotación. Y el relevo dio muchos tumbos antes de tomar estabilidad.

Pero pasó algo con los Leones que, de pronto, tras una semana de fantasía en el arranque, comenzaron a meterse en un bache del que, por fortuna, lograron salir en el momento clave.

Y viene otro pero, sin embargo: ellos mismos decían que lo más importante era que el mal momento llegó en la campaña regular, no en postemporada, que apenas comenzaba.

Lamentablemente, fue en el momento crucial en el que se volvió a presentar la malaria.

Durante el rol regular, en las reseñas del Diario señalamos esos momentos de inestabilidad. No era ser negativos, como pensaron muchos, sino que era notorio que estaban en un mal momento.

Los números no mienten.

Se enchufaron en la última semana del rol regular y en las primeras tres serios de los playoffs, batiendo con autoridad a Veracruz, a Tabasco y luego a los Diablos. Los dos últimos equipos terminaron arriba de las fieras en la tabla de posiciones y los expertos vaticinaron que eliminarían a los Leones. Nada más alejado de la realidad.

Esa épica eliminación sobre los Diablos con el jonrón de “Pepón” ante Roberto Osuna quedará para los anales. Pero de oír, por ejemplo, el “‘Pepón’ para alcalde” o “‘Pepón’, hazme un hijo”, ahora a Luis Felipe Juárez le pedían a gritos “‘Pepón’ gana un juego más”.

En la Serie del Rey todo fue una fantasía para los Leones hasta que llegó el Juego 4, cuando comenzó la pesadilla tras la lluvia de aquel viernes que pospuso un día las acciones. Como que los Toros tomaron un respiro y los Leones, literal, entraron a la zona de confort de los que tienen todo cómodo. ¿Se confiaron en exceso esperando ganar fácil un juego más, con cuatro por disputarse?

¿Juzgarlos por no ganar la Serie del Rey cuando tuvieron todo para la estocada final? Eso lo hará la historia.

Los Leones, como los Toros, son un equipo de humanos que se visten de peloteros para salir a pelear y a ganar todos los días. El espectáculo de esta Serie del Rey, de frontera a frontera, creció en nivel y propios y extraños lo resaltaron. Si no, recuerde el Juego 5 disputado en el Kukulcán. La Liga Mexicana reconoció, a mitad del Juego 7, que se trató del partido más visto en la historia del circuito, con difusiones en ESPN, TUDN, Canal Once, televisoras locales y las plataformas digitales.

Así que podrían llamarles los “ya merito” por dejar dos veces seguidas la oportunidad de coronarse en casa, pero jugaron para ganarla como hubiera hecho cualquier equipo. Solo que no pudieron alzar la Copa Zaachila.

A esperar otro largo año para ver a las fieras.— Gaspar Silveira Malaver

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