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El niño que soñó con viajar

Foto: Megamedia

Ricardo Villa, desde Madrid, cuenta sus aspiraciones al consolidarse en el tenis de mesa mundial

MADRID.— Se hizo mayor el niño maravilla. Ese que nos sorprendió cuando con 9 años se inició en el tenis de mesa y que a partir de ese momento llenó a Yucatán de medallas, entre las más importantes, las obtenidas año tras año en la máxima competencia deportiva de México.

Ricardo Villa Can fue siete veces campeón de la Olimpiada Nacional desde Jalisco 2010. La realidad es que de niño, disfrutaba jugar fútbol e incluso recuerda que el deporte que mejor se le daba era la marcha, una modalidad del atletismo que empezó con el profesor Enrique Cerón Espinosa.

Pero un día, mientras jugaba con sus amigos en la Feria de la Naranja de Oxkutzcab, un entrenador chino se le acercó a su padre y le dijo que su hijo tenía muy buen brazo para el ping pong. El padre lo miró con incredulidad pero terminó inscribiendo a Ricardo en una escuela de Mérida, haciendo un poco de caso a aquella afirmación. Tenía que llevarlo a entrenar desde Tekax dos veces por semana, y así se inició una de las historias de amor más bonitas en el deporte en Yucatán, entre un niño y el tenis de mesa.

Ricardo ha estado muchas veces en España pero nunca habíamos podido coincidir y el lunes, tras muchos intentos, tuvo una breve escala en Madrid. Aprovechando las horas de la mañana, lo llevé a conocer algunos de los sitios más emblemáticos de la capital, antes de que tuviera que tomar el vuelo de regreso a México.

Mientras caminamos, con el invierno como protagonista, nos pusimos al día. Recorrimos la Gran Vía, la Fuente de Cibeles, la Puerta de Alcalá, el Parque del Retiro y la Puerta del Sol. Me comentó que moría por comer unos buenos tacos, pero para nuestra mala suerte, el lugar que más me gusta de Madrid estaba cerrado.

Me contó que estuvo un mes y medio en Cartagena, España, entrenando y compitiendo para la liga este país y que los resultados fueron muy buenos. Ahora, a su regreso, entrenará en Chile once días y luego, viajará a Canadá. Y, después de pasar la Navidad en familia, cruzará nuevamente el Atlántico para iniciar el año entrenando en Europa.

Me encontré a un niño maduro de 21 años que descubrió desde pequeño que lo que más le apasionaba no era tanto el tenis de mesa como viajar, y se dio cuenta que el deporte lo llevaría a recorrer el mundo. Actualmente se encuentra en la Unimayab estudiando la licenciatura de Administración y Dirección de Empresas y además hace un par de meses inauguró su primer restaurante en Tekax, su ciudad natal.

Como cualquier deportista, sueña con los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, aunque a este evento sólo clasifican los primeros 72 del mundo, por lo que el camino para ir escalando posiciones será complicado, ya que tendrá que presentarse a varias competencias internacionales y a veces el apoyo económico suele ser insuficiente.

Terminamos nuestro recorrido en el “Oso y el Madroño” mientras Ricardo, a pesar de ser culé, se dirigía a visitar el “Santiago Bernabéu”, la casa del Real Madrid.

Al menos por unas horas y en una plática larga nos transportamos al lugar que nos vio crecer, un lugar lejos de España que exporta talento deportivo al mundo y del que ambos nos sentimos orgullosos de pertenecer.— Colaboración especial de Paola Herrera Rodríguez

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