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El “Salvador Alvarado” celebra 80 años de su fundación

Foto: Megamedia

Historia en grande

Catedral del deporte yucateco,

Hay símbolos para todo, monumentos icónicos y escenarios que viven para siempre. Uno, para Yucatán y el Sureste de México, es el Estadio “Salvador Alvarado”.

Señalado como la “catedral del deporte yucateco”, el inmueble, asentado sobre una extensión de tres hectáreas, no solo ha resistido al paso de los años sino que sigue siendo un emblema para quienes alguna vez han tenido idea del deporte.

Y también para la vida de los yucatecos. “El Estadio es un invaluable ícono de Mérida. No se concibe la ciudad sin ese magno espacio de deporte y solaz esparcimiento, donde conviven todas las clases sociales”, relata el antropólogo Freddy Espadas Sosa, quien en sus años infantiles, estudiante entonces en la primaria “David Vivas Romero”, en la avenida Cupules, era llevado al “Salvador Alvarado” para realizar sus ejercicios.

Ocho décadas y allí sigue. La majestuosidad que se ganó la admiración de quienes le conocieron cuando fue abierto el 1 de febrero de 1939, sigue abrumando la mente e ilusionando el alma a quienes hoy en día acuden al escenario, convertido en uno de los dos centros más importantes para la práctica de deportes en Mérida. Pero bien vale decir que el entonces magno escenario era una instalación de altísimos vuelos, con lo más moderno para entonces.

Del increíble y nostálgico blanco y negro de la época, con imágenes que evocan un pasado glorioso que Yucatán ha transformado para un presente que sigue teniendo a la entidad en los primeros planos a nivel nacional. Y, siempre, con el “Salvador Alvarado” como uno de los grandes referentes.

Su pista, entonces, medía los 400 metros que tenían registradas las grandes pistas de países de Europa, una majestuosa alberca olímpica con su fosa de clavados y, al centro, un campo deportivo con todos los servicios que ameritaba y se requerían dada la clase del “campo”.

Pero, como dice la maestra Grissel Ordaz Tamayo, y replica la también mentora de atletas (y exatleta) Míriam Canul Cob, el “Salvador Alvarado” se transformó de acuerdo con las necesidades. De la arcilla que durante más de seis décadas tuvo la pista, por fin se dio el salto y la tierra se cambió para la llegada del tartán y la superficie sintética colocó a Yucatán, gracias al Estadio, a la vanguardia. El alto rendimiento, camino a la élite, tuvo por fin, desde el 6 de marzo de 1997, una pista digna. Y los resultados saltan a la vista en los medalleros nacionales.

No es eso, sin embargo, lo que resalta en el inmueble. El Estadio es, nos dicen muchos, “de todos los yucatecos”. Y sí, es de los que buscan la excelencia al igual de quienes solo se ejercitan.

Miles de personas llegan a diario a cualquiera de los rincones del viejo estadio. Grandes y chicos, hombres y mujeres. Gente que camina, gente que trota, gente que corre y también personas que practican otros deportes como tenis, sóftbol, o se meten a su gimnasio casi profesional o en los aparatos al aire libre. Hay en esa “casa de todos”, espacio para todos. Literal: el que no va, es porque no quiere.

La vida del “Salvador Alvarado” ha transcurrido en medio de grandes esfuerzos para mantenerle tan fuerte como cuando el gobernador Humberto Canto Echeverría le inauguró. Y cada año, el 1 de febrero, cientos de yucatecos van a rendirle homenaje, justo y también muy merecido. Pocos saben que, para dejarle listo para su fiesta de apertura, se invirtió un tiempo récord de siete meses. Donó el entonces presidente Lázaro Cárdenas 300 toneladas de cemento y 100 toneladas de hierro corrugado, que quedaron en manos de 400 obreros contratados especialmente para la obra. Desmontar el terreno requirió 350 detonaciones de dinamita. Leer esas cifras hoy en día, con toda la tecnología y los adelantos, puede ser de risa.

Doce mil personas, según el Diario de Yucatán de la época, en años en que se respiraban aires de la II Guerra Mundial, acudieron a la gran fiesta que se preparó para la apertura. Y hoy, ochenta años después, es día para festejar al “Estadio”, con otra gran fiesta.

Muchos, cuando decimos “Estadio”, ya sabemos a qué nos referimos.

“El Salvador Alvarado vivirá por sjglos y siglos, como alguien dijo sobre ‘El Centenario’”, apuntilla el antropólogo Espadas Sosa al referirse al inmueble.

Allí está la “casa de todos”. Es “la catedral del deporte yucateco”… A mucho orgullo.— Gaspar Silveira Malaver

Foto: Megamedia

Grissel Ordaz Tamayo

Exatleta y entrenadora

“Pasó de ser de pista de arcilla y polvo a una pista reformada que ahora es parte fundamental del deporte. No hay atleta importante que no haya pasado por el ‘Salvador Alvarado’”

 

 

 

 

Foto: Megamedia

Miriam Canul Cob

Exatleta

“El Estadio ha sido mi vida. Llegué como atleta y como entrenadora he visto pasar a una inmensa cantidad de deportistas. Amamos al Salvador Alvarado mucho más de lo que pueden imaginarse”

 

 

 

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