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El valor de saber esperar

Foto: Megamedia

José Mauricio vive por y para la fiesta brava

José Mauricio quiso ser torero desde niño, pero en su familia, ligada a la charrería, no lo veían con buenos ojos.

Así que decidió independizarse. Lo primero fue irse a vivir junto a la Plaza México, muchas veces pernoctando en su Volkswagen, un escarabajo que es uno de los amores de su vida, en espera de que le den la oportunidad, de ser novillero y comenzar a andar en el toro.

A muchos años de ello, ahora vive en la cresta de la luna, tratando de mantenerse en el difícil papel de torero. Es el torero que aparece en todas las ferias, que está firmado para los famosos carnavales de los Altos de Jalisco, y en las plazas “sueltas”, igual le buscan, como la Plaza Mérida, donde actuará este domingo en un mano a mano que ha sacado lumbre, al lado de Joselito Adame.

“Siempre lo habíamos tenido en mente. Y ahora podremos contar con él en una de las citas grandes de la temporada, el mano a mano con Joselito”, dice el empresario Alberto Basulto, que, desde Toros Yucatán, firmó a Mauricio cuando aceptó el torero de Ciudad de México que venir a la Mérida tenía que ser en una corrida fuerte, como la que lidiarán de José Marrón, y en un cartel de tronío, como el mano a mano con Joselito.

“Tiene una agenda muy cargada. Y está toreando muy bien, esa es la razón por la que las empresas lo buscan, por la forma en que está actuando”, destaca Alberto Hagar Goff.

Y pues Mauricio ha respondido. En los años recientes había dado pinceladas de buen toreo, pero sin redondear. En la Temporada Grande que agoniza, entró para una tarde y salió lanzado como la figura a seguir.

Le anunciaron para el 15 de diciembre y cortó dos orejas al toro “Malagueño”, de Barralva, para salir en hombros, y le programaron para la siguiente semana, en la llamada Corrida de Triunfadores Mexicanos, igual llevándose dos apéndices para irse con su segunda Puerta Grande seguida. Una combinación de arte, de toreo natural y sencillo, que no simple, encandilaron a los aficionados, que reclamaron pronto su reaparición.

Le metieron a la primera de las corridas del aniversario de la México y cortó un apéndice, con fuerte petición de la segunda. Quienes le vieron afirman que quizá sea la tarde en que mejor ha estado, en lo torero y en lo anímico. Él señaló tras esa tarde del 3 de febrero: “Por fin me salió un toro que me permitió disfrutar de lo que me gusta hacer. Disfruté mucho las embestidas y los olés del público”. Esa tarde se llevó su quinta oreja del serial mayor, que seguramente le pondrá entre los candidatos a máximo triunfador.

Desde entonces, ha sumado tardes y tardes. En lo que va de mes y medio de este 2020, suma seis corridas toreadas, y en el siguiente mes y medio, cerrando en marzo, acumulará otras seis tardes. Y todo, como dijo, “fue por ser paciente, esperar y aprovechar cada oportunidad”. Pero había que creerse que era posible.— Gaspar Silveira

 

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