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En el diamante, con hipiles

Foto: Megamedia

Las Diablitas de Hondzonot impactan jugando sóftbol con vestimenta tradicional y descalzas

Luego de rompernos la cabeza durante muchos días tratando de encontrar respuestas a las decisiones osadas de los mánagers de la Serie Mundial, una serie de imágenes nos muestran que el deporte con su esencia tradicional se mantiene, a miles de kilómetros de distancia de donde se disputó el Clásico de Otoño.

Ver a las Diablitas de Hondzonot volver a meterse al diamante para un partido de sóftbol fue regresar a las tradiciones, la cultura y todo lo ancestral. En otra parte de esta misma edición, en cambio, presentamos una serie de análisis de conocedores sobre otro tema muy particular: las estadísticas y la sabermetría. Dos particulares y muy distintos puntos para ver el deporte en el diamante y fuera de él.

El fotógrafo y periodista Víctor Ruiz García retrató a las Diablitas jugando un partido de sóftbol, como hacen cada año, en su poblado, Hondzonot, a poco de la frontera entre los estados de Yucatán y Quintana Roo, tirando más hacia Tulum, municipio al que pertenecen.

¿Cómo juegan? ¿Quiénes son? ¿Por qué juegan así?

Las Diablitas son tendencia, como le llaman los expertos. Las fotos que difundió Víctor Ruiz le han dado la vuelta al mundo, no solo del deporte. Están lo mismo en Facebook, en Instagram, en Twitter, maravillando a quienes las ven al ser compartidas por portales deportivos y de equipos profesionales, como los Leones.

Ellas son vecinas de esa comunidad de apenas 368 habitantes, muy apegados a sus raíces, que se dedican al hogar, la elaboración y venta de artesanías y también algunas cultivan en sus casas.

En días pasados jugaron un partido y lo hicieron a su estilo y tradición: con hipiles y descalzas, contra un club visitante que participó con uniformes deportivos convencionales, con zapatos adecuados para la disciplina. Pitchean, batean y corren, sin importar que porten un vestido, el hipil, y no con la indumentaria que estamos acostumbrados a ver en el diamante.

Se les ve en las imágenes llegar barridas a la base, tomar el bate de aluminio y posar elegantes para la foto del recuerdo. Lo hacen sin tener si quiera zapatos. Las imágenes hacen volar la imaginación con solo verlas.

No lo relatan las informaciones divulgadas a partir del juego, pero, con seguridad, hablaron en maya durante todo el partido. Y es que, de acuerdo con los reportes oficiales de población, en Hondzonot el 89 por ciento de sus habitantes hablan alguna lengua indígena.

En nuestros pueblos yucatecos, donde el béisbol está arraigado y el sóftbol de damas cobra auge, esto es común de ver juegos de mujeres y a veces se les mira con guante y pelota en los campos tras los partidos de varones. Y ver a las Diablitas, de mestizas, ha causado tanto revuelo que no dude usted que pronto se vea a más equipos aparecer en esta peculiar, tradicional y romántica circunstancia, lejos del bullicio y los avances tecnológicos de las grandes ciudades.

Ellas necesitaron su voluntad y deseos por jugar, bates, guantes y una pelota como armas, y sus hipiles de bordados coloridos con el blanco de base.

Es un equipo con diablitas de todas las edades que, esperemos, sea la garantía de que esta tradición perdurará allá donde los mayas están muy orgullosos de sus raíces. Eso fue lo que el fotoperiodista quiso mostrar en estas imágenes que quedan para la posteridad dándole la vuelta al mundo.— Gaspar Silveira

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