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Esperanzador inicio de la pretemporada en el campamento de los Leones

Foto: Megamedia

El dilema de ayer en el Kukulcán era: ¿quién es quién? ¡Imposible poder identificarlos a simple vista!

Ni idea si no nos dicen los que están junto a ellos. Todos íbamos con cubrebocas, y los peloteros, además, con gorras y lentes de sol.

Así fue como se vivió el primer día de la pretemporada de los Leones de Yucatán, de regreso al gran escenario del Sureste desde que, de golpe y porrazo, en marzo de 2020 la pandemia de Covid aplazó todo: actividades y amenidades. El béisbol de la Liga Mexicana fue una de las grandes víctimas.

El resto, se sabe: los Leones quieren el campeonato.

En una jornada de bochorno intenso, que hizo flaquear hasta al más pintado, los melenudos saltaron a la grama para abrir la ilusionante etapa de entrenamientos.

“Estamos muy felices de estar de regreso en Yucatán y ustedes saben lo que nosotros queremos: ser campeones”, dijo el piloto Gerónimo Gil.

El gerente deportivo David Cárdenas se fue por una afirmación parecida. “Para eso vamos a luchar. No hay otra meta”, dijo Cárdenas Cortés al hablar de lo deportivo en la charla con los medios, desde el diamante los representantes de los Leones, y los periodistas desde las butacas del lado de tercera base. En eso, tuvimos ventaja los comunicadores: desde la sombra. Ellos, padeciendo por el sol y el calor.

Casi todos los peloteros hicieron acto de presencia en el inicio del campamento. Faltaron algunos como el cubano nacionalizado mexicano Yadir Drake y el sinaloense Luis Juárez, que arribarán en estos días. Tras la plática, los Leones comenzaron a entrenar en la sofocante tarde.

Un róster que puede calificarse como poderoso, con 11 yucatecos incluidos, se arremolinó por el dogaut para iniciar los trabajos. Como de costumbre, el padre Lorenzo Mex Jiménez, capellán del club, les leyó algunas reflexiones bíblicas y el padre Mex y el presbítero Rolando Tun Castillo, “debutante en LMB”, les rociaron con agua bendita. Católicos y de otras creencias, oraron todos antes de ir al trabajo esperado: béisbol.

“Es muy necesario que vuelva el béisbol, pero también es muy prudente que los aficionados puedan actuar con prudencia. Esta pandemia no solo es mala, también nos está dejando cosas buenas”, dijo el padre Mex, el que tiene más años en la cueva de todos los presentes.

Y como apuntamos al inicio, difícil detectarlos, salvo cuando algunos se quitaban el cubrebocas para rehidratarse, a lo lejos. Era como adivinar: “Ese de allá, es (Alex) Liddi”. Bueno, el italiano no se pierde por ser el más alto de todos y la forma de caminar. Los demás, menudo trabajo que se tenía. Pedimos que posara alguien para la lente del Diario, y aparecieron tres pitchers, a cierta distancia, con la malla (una novedad) entre nosotros y ellos. Uno nos saludó al vernos: Yoanner Negrín. El “Asere”, a lo lejos, alcanzó a decir: “¿Cómo está mi gente?”. Los otros dos, tuvimos que pedir ayuda al departamento de medios: Rafael Ordaz, el paisano progreseño, y Arnold León.

Pero es la nueva normalidad de estas épocas.

Gil, como había expresado en la previa en una entrevista con el Diario, habló de la responsabilidad y el respeto que tienen en el equipo, de la forma en que, a distancia, fueron preparándose.

Saben, de antemano, que ellos estarán expuestos toda la temporada, con viajes y concentraciones. Y en otras ligas deportivas se han dado contagios por el virus, poniendo en riesgo la integridad de otros. “Primero es tener respeto al que está enfrente. Y los peloteros lo saben”, opinó el mandamás de las fieras.

Y luego de unos veinte minutos explicando razones de Covid, de béisbol y del deporte-espectáculo, los melenudos salieron en grupo a su primera pretemporada.

Los Leones, dijeron sus representantes, quieren jugar con público. Esa es la meta inmediata, camino al campeonato.— Gaspar Silveira

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