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Fallece Gordon Banks, pilar de la portería inglesa

Aficionados del Stoke City —uno de los clubes en donde jugó Banks— hicieron una ofrenda a los pies de la estatua del arquero inglés

Luto por el deceso de una leyenda

Entre el rugido de la multitud y bajo un calor fuerte de Guadalajara, Gordon Banks oyó a Pelé gritar “¡gol!”.

Y es que Edson Arantes estaba seguro de que el balón que acababa de rematar de cabeza para que rebotara en el césped, se deslizaría por el poste derecho del guardameta inglés y le permitiría celebrar lo que él creía iba a ser el primer gol de la selección brasileña.

Banks, sin embargo, había cruzado a toda velocidad su raya, cuando el centro flotaba en el área penal, se zambulló y con su mano derecha extendida desvió el balón por encima del travesaño.

La hazaña suprema de agilidad en el máxima cita del fútbol fue aclamada como la atajada del siglo. Al difundirse hoy la noticia de que Banks murió a los 81 años, este fue el momento viral de una era analógica que acumuló millones de vistas en las redes sociales.

Banks ya había consolidado su posición como uno de los jugadores más venerados del fútbol inglés cuatro años antes, al ayudar a la nación cuna del fútbol a ganar el que sigue siendo su único título de la Copa Mundial. Solamente permitió un gol en cinco partidos, en un penal del portugués Eusebio, antes de que Inglaterra se impusiera 4-2 a Alemania Occidental en la final en el Estadio de Wembley.

“No me recordarán por haber ganado el Mundial”, dijo Banks hace unos años. “Será por esa atajada”.

El propio Pelé lo comparó una vez con un “salmón saltando por una cascada” y dijo que la atajada sigue siendo una de las mejores que ha visto jamás.

“Banks se me apareció como un fantasma azul”, recordó Pelé después de enterarse del deceso. “Vino de la nada e hizo algo que no creía posible. Desvió mi cabezazo, de alguna manera, hacia arriba y por encima. Yo no podía creer lo que vi. Incluso ahora que lo veo, no puedo creerlo. No puedo creer cómo se desplazó desde tan lejos y tan rápido”.

Al final, Brasil ganó 1-0 ese partido de la fase de grupos del Mundial 1970 y luego se proclamó campeón del mundo por tercera vez en su historia. Banks fue derrotado por el jugador que le había proporcionado ese centro a Pelé —Jairzinho— pero la atajada ha ganado más reconocimiento que el gol en los anales de la historia.

 

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