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Fiesta que pudo ser mejor

Foto: Megamedia

Los yucatecos ven el empate de los ciervos en casa

Impresiona ver la forma en que se vive la pasión en torno a los Venados. O digamos que no por los ciervos, sino por el fútbol y por la oportunidad de estar en la fiesta.

A final de cuentas, el fútbol es un distractor y llegar a una semifinal del máximo nivel que tenemos en casa pues lo vale. Y a vivirla.

Así que lo de ayer en todo Circuito Colonias Oriente fue todo un show.

Virginia Moreno Pech llegó a las 4 al Estadio Olímpico “Carlos Iturralde Rivero”. Sabía que luego tendría problemas para el acceso.

“Mejor de una vez. Me pude estacionar lejos, pero en algo seguro”, dijo la aficionada, una de las primeras en entrar al inmueble.

Se hizo evidente otra vez las complicaciones de no contar con facilidades para el adicionado en el “Iturralde”. Estacionarse era una auténtica odisea y luego los accesos, otra.

Pero volvemos al inicio: es fiesta. Importa poco lo que se padece con tal de estar allí.

Y como el bochorno era soberbio, las bebidas rolaban y aparecían de todos lados. Los de la tienda de conveniencia hicieron su “extra” en latas y barrilitos.

Quizá el lunar sea ese: los excesos en lo etílico. Usted ya sabe que con eso de las igualdades hoy hombres y mujeres hacen casi todo iguales y beben al parejo.

Rondando las 6:30 ya casi estaba lleno. Y la otra odisea era conseguir boletos: los de 90 a 140 o 150. Los de 150 los ofrecían en 300. Y cosas de la tecnología: hoy se ofrecen hojas con holograma. Código QR en vez del boleto.

Y el plato fuerte se sirvió a la hora señalada. Sí, los Venados en semis… Sexta vez que llegan a esa instancia en tres décadas, nos cuenta Mario Peniche Gorocica. La primera no la olvidamos: 1989 ante Querétaro con el 6-1 memorable de los de “Pichojos” Pérez.

El gol de Polo cimbró el Olímpico. Pero se apagó pronto con la igualada.

Así fue la noche en el viejo y a ratos obsoleto estadio. Las semifinales tuvieron grandes momentos de fútbol, mucha adrenalina dentro y fuera de la cancha. En las tribunas no se callan nada. Van desde el saludo a los de enfrente (sí, esa que usted sabe) y, cuando el arquero visitante sacaba de meta, el eh… Claro, ese que la FIFA prohibió a los mexicanos.

Cualquier estadio se ve precioso repleto. Imagine el Olímpico así. Impresionante… La fiesta así lo fue.

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