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Gran faena de Joselito

Foto: Megamedia

Adame triunfa en la Plaza Mérida: corta cuatro orejas

Con la muleta, Joselito Adame estructuró una faena con el predominio de la experiencia y el clamor de su corazón torero, en varias series de pases por derecha que reunieron autoridad y mando, tanto como temple y profundidad.

Firmó con una estocada recibiendo para cortar dos orejas. Y como si nada tuviera conseguido, con su segundo, un toro de feas hechuras que nada bueno presagiaban, Adame se impuso a base de inteligencia y sensibilidad en series de muletazos prendiendo adelante y alargando el trazo, imponiendo sus condiciones y consiguiendo la entrega del toro y del público.

La actuación de Sergio Flores se recordará por dos factores adversos a su voluntad: poca suerte en el sorteo y en la ejecución de la suerte suprema, pues de haber acertado tras la faena de su primero, en la que se mostró como el torero que sale al ruedo convencido y convincente, dispuesto siempre a dejarse la piel en la arena con el hambre de triunfo y de ser figura, de un triunfo de orejas estuviéramos hablando, pues siempre anduvo firme, exponiendo y toreando con temple y profundidad en sus trazos, acompañado de los olés emocionados de un público que lo siente y lo hace suyo.

Su segundo, el que cerró plaza, fue todo un toro que muy poco ofreció para el lucimiento, pues desde el capote se frenaba y desparramaba la vista tras embestidas inciertas y aprehensivas. Finalizaría su faena toreando de pitón a pitón y fallando con el acero, pero saliendo de la plaza con el reconocimiento del respetable.

El rejoneador Emiliano Gamero estuvo la tarde de ayer con ambición y variedad, ante dos preciosos ejemplares de Mimiahuapam que muchos hubiéramos querido ver en la lidia tradicional. Bravos y nobles, el sardo que abrió plaza llamado “Balam”, de 525 kilos y el cárdeno “Zazil” con 540, dos toros con bravura y calidad, que cuidó Gamero al colocar solo un rejón de castigo y en ambos entregarse al toreo de cercanías, llevando cosidas a la grupa las bravas y nobles embestidas.

Detalle de gran cortesía permitir que el sobresaliente Roberto Gómez Balladares se luciera en dos quites emotivos muy celebrados por la afición. Si no hablamos de un triunfo de orejas fue por errar en la suerte suprema.

Tarde para el recuerdo, sin duda, que deja un gran ambiente para la que será la última corrida de la exitosa temporada.— ANTONIO RIVERA

 

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