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Historia de un juego perfecto: Óscar Rivera, a 15 años de su gema

La incertidumbre, el drama se pintan como algo surrealista en una noche tan especial como puede ser la destinada a un juego perfecto.

Con el estruendo de una ovación muestras tu emoción. O puedes sacar de balance al autor de una gema que pocas veces se logra.

Si logras quedarte en silencio, es como si no estuvieras sintiendo lo que en realidad está pasando en el terreno de juego, donde un hombre, desde la loma, en el centro del diamante, está labrando el sueño de todo lanzador.

Óscar Rivera celebra con sus compañeros después de conseguir el juego perfecto (Foto de Ramón Celis)
Óscar Rivera celebra con sus compañeros después de conseguir el juego perfecto (Foto de Ramón Celis)

¿El escenario? Parque Kukulcán de Mérida.
¿La fecha? 7 de agosto de 2005.
¿El motivo? Quinto juego de la serie de primera ronda de playoff de la Zona Sur, entre los Guerreros de Oaxaca y los Leones de Yucatán.
¿El protagonista principal? Óscar Rivera.

Parteaguas en su carrera

Los Leones vencieron 1-0 a los Guerreros y avanzaron a la siguiente ronda de una temporada que, aunque no se coronó con el campeonato, fue una auténtica epopeya.

Y mucho tuvo que ver lo que aquella noche se vivió en el atestado estadio de la Serpiente Emplumada, con un jovencito nacido en la desértica Sonora, al otro lado del país, como eje central. Fue un parteaguas en su carrera.

Él dice que, en lo personal, no le cambió mucho, porque trata de seguir siendo la misma persona humilde que fue cuando llegó a la Península antes de cumplir 20 años.

Surgimiento de una leyenda

Pero es un hecho que aquella vez, encumbrándose en un juego perfecto, el primero en una postemporada en la historia de la Liga Mexicana, Óscar Rivera Ruiz se convirtió en leyenda de este deporte. Le puso en un pedestal que, sin que sea imposible, sí se antoja difícil de que lo emulen.

Óscar Rivera en una visita al Diario en agosto de 2005
Óscar Rivera en una visita al Diario en agosto de 2005

Nació “Mr. Perfecto”. Y así se sigue viendo al zurdo, a donde quiere que vaya, en el béisbol y fuera de los diamantes.

Y se le fueron 15 años volando a Óscar Rivera y a los aficionados al béisbol.

Recordamos hace poco que el 7 de agosto de 2005, el zurdo de Magdalena subió a la loma del Parque Kukulcán a ganar un juego decisivo de playoff. Lino Rivera le dio la pelota confiando en que llevaría a las fieras a la siguiente ronda.

Supera la encomienda

Esa era la encomienda. Lino siempre decía sobre aquella jornada: “Le pedimos: danos cinco entradas y vemos el resto aquí entre todos”. Casi tres horas después, Óscar Rivera Ruiz había firmado el triunfo y la actuación más famosa de su vida: un juego perfecto.

Así como lo dicen: Se fue volando. Y espero disfrutarlo muchos años más, los que la vida me preste”, afirma Rivera Ruiz, quien un domingo de agosto se encumbró lanzando el único juego perfecto en la historia de la postemporada en la Liga Mexicana.

Sólo él y Don Larsen, de los Yanquis de Nueva York de 1956 en las Ligas Mayores, han cubierto esa asignatura increíble. Una proeza.

Cuando Salvador Viera, el umpire, marcó el ponche a José Montenegro para el aut 27, propició la locura en el Kukulcán, con los Leones ganando el dramático juego 1-0, y Óscar bajó incrédulo del montículo levantando los brazos al cielo.

Oportuno como siempre, Ramón Celis Perera lo pescó en el momento en que el zurdo daba la sensación de que se perdía en el firmamento ante tan grande y fina gema.

Imagen del lanzador sonorense en el “Quién es Quién” de la Liga Mexicana de Béisbol en 2006. Fue tomada por el fotógrado Ramón Celis, de Diario de Yucatán
Imagen del lanzador sonorense en el “Quién es Quién” de la Liga Mexicana de Béisbol en 2006. Fue tomada por el fotógrado Ramón Celis, de Diario de Yucatán

La imagen del fotógrafo del Diario fue solicitada por la Liga Mexicana un par de meses después para usarla en el “Quién es Quién” del año 2006, todo un homenaje para el serpentinero y para el batallador hombre de la lente que captó ese instante único.

Y Óscar abrió una nueva etapa en su vida. El zurdito pasó a convertirse en uno de los más respetados lanzadores de brazo equivocado de su generación, tanto con los Leones como en la Liga Mexicana, a ser una estrella e ídolo de los aficionados. Todo mundo sabe hoy quién es Óscar Rivera.

El último aut

Castañeda casi se come al umpire, le dijimos a Óscar mientras veíamos el vídeo del célebre partido.

“Cuando llegamos a la novena, le dijo al umpire Viera… Ya viste a dónde hemos llegado, a qué altura estamos”, recuerda.

En cada pitcheo que iba cerca de la zona y Salvador Viera no marcaba straic, Castañeda volteaba y arengaba al umpire.

El hombre de azul entonces le dio a Oscar más zona. “Me abrió un poco la zona, era de esperarse, era un juego perfecto”.

Héctor fue más fuerte en cada pitcheo

¿Pensaste en algún momento que no lo lograrías? ¿O qué hubiera pasado si no se daba el juego perfecto?

“No lo pensaba así. Había hecho un gran trabajo, eran ocho entradas. Pues no pensaba que el umpire me fuera a romper el encanto con una base por bolas en la novena. Hubiera preferido que sea un hit a que sea con una base”.

El último aut, a Montenegro, hizo que el cañonero de los Guerreros de Oaxaca proteste airadamente arrojando su bate al piso. Pero el destino se había puesto del lado de Óscar.

“Pasaba esto: Montenegro era un bateador de primera pitcheada. En otros turnos siempre le tiraba a la primera. Y esta vez no. No le tiraba a ninguna”.

Una foto tomada por Ramón Celis retrata el último straic: a la altura de las rodillas, con Montenegro echando el cuerpo hacia atrás, como tratando de distraer al umpire para que marque bola.

Arma de doble filo

La participación de Castañeda tuvo mucho eco en cada uno de los pitcheos. Todo el estadio estaba de pie y el ruido era tan fuerte, que quizá en lugar de ayudar al lanzador lo podría sacar de sus casillas.

“El umpire hizo bien en abrir la zona. El bateador no intentaba ir a ninguna pitcheada”, reconoce Óscar.

¿Sientes que Montenegro buscaba la base en lugar de ir a buscar un contacto para embasarse?

“Eso… Era como para dejarme tirar, sin buscar el batazo”, responde.

Quizá eso, suponemos, también hizo que Viera le abriera la zona, desafiando al bateador a tirarle en vez de quedarse pardo.

A final de cuentas, lo ponchó en cuenta de 3-2 con una pelota a la esquina de adentro.

Y la historia se escribió

Una nueva vida comenzó para él. Se abrieron otras puertas y se convirtió en una leyenda.

Pero, haciendo un repaso a su vida, a todo le tiene que llegar el momento para ser lo que ahora es. Desde el principio, hasta lo que hoy hace lanzando en ligas de segunda fuerza.

Increíble: Jonrón del “Rayo”

Tantas cosas pasaron aquel 7 de agosto, que de verdad uno dice: los astros estaban alineados.

Una anécdota del reportero que ha contado a Rivera: ese día, descanso habitual en su semana laboral, no iba a ir al estadio. Pero mis hijos, beisbolistas infantiles, no querían perderse un juego.

Y nos convencieron de ir, ganándonos un buen coraje de nuestras esposas a mí y mi cuñado. El juego lo vimos en butaca alta, casi arriba. Llegamos barridos al estadio, con el juego ya comenzado. Nos acomodábamos apenas y Luis Arredondo sacó una línea que apenas rebasó la barda del derecho.

Sorpresa para todos: ¿Jonrón del “Rayo”? Algo no estaba bien.

No lo podía creer

En meses pasados platicamos con Arredondo, el rey de los robadores de todos los tiempos de la Liga Mexicana, y nos recordó también el momento:

No podían creer que yo la sacara en un juego de playoff. Pero se dio. Como que todo estaba escrito para que ese día sucediera algo grande”.

Y Óscar igual lo piensa de esa forma: “Pin… Rayo… Quién iba a pensar que batearía jonrón”.

El obús de Arredondo fue la única carrera de un partido memorable. Un hombre con 2,815 hits y menos de 30 jonrones, decidió con un cuadrangular un juego épico.

“La soledad enseña muchas cosas”

Óscar llegó a Mérida con menos de veinte años. Como miles de jóvenes que quieren hacer realidad su sueño de convertirse en profesionales.

Llega a Mérida apenas a los 20 años de edad
Llega a Mérida apenas a los 20 años de edad

Los scouts de los Leones le vieron en try outs y decidieron que había que firmarlo. Y lo trajeron para trabajar a las órdenes de Roberto Pérez Aguilar, el gurú de los scouts de las fieras, junto con Raúl Ortega Rojas.

Pero, nos cuenta, no fue fácil.

“Llegas con muchas ganas de crecer, de sobresalir. Mi papá quería que fuera pelotero, le gustaba. Somos de una familia a la que le gusta el béisbol. A lo mejor yo hubiera querido ser arquitecto de no ser beisbolista, no sé. Pero el béisbol me gustaba mucho desde que recuerdo".

“Lo duro es que te vienes al otro lado del país y llegas solo. Estás solo, vives solo. Si te enfermas, no están papá y mamá para cuidarte, llevarte al médico, atenderte. Te ayudabas con tus compañeros que igual eran jóvenes y nos atendían en el equipo".

“Aprendes muchas cosas estando solo. La soledad te enseña muchas cosas. Y es allá donde a veces dices: Lo haré… o me regreso a casa. Y pues mira, aquí andamos casi veinte años después".

Orgulloso y agradecido

“Me siento orgulloso, sabes. Doy gracias a mi papá que ahora está en el cielo porque seguramente estará contento de lo que yo hice, no sólo del juego perfecto, sabes, sino de todo lo que pude lograr".

"Ahora tengo una familia, mi esposa ha estado a mi lado siempre, tenemos dos hijos, que agradecemos a Dios por habernos dado el privilegio de tenerlos. Y pues Él dirá que viene para nosotros”.

Igual habla respetuosamente, y muy agradecido, de Gustavo Ricalde Durán, quien fue precursor de una generación dorada para los Leones.

Casi niños llegaron a las filas de los Leones él, Óliver Pérez, Alfredo “Patoncito” Aceves, Oswaldo Verdugo, Salvador Arellano, y de casa, Oswaldo Morejón, Said Gutiérrez, luego se unió Luis Borges.

“A don Gustavo le recuerdo con todo mi aprecio. Mucho de lo que somos se lo debemos a él”, afirma respetuoso.

Y a los couches también. Pasaron los años y todavía sigue llamándoles “don” a Roberto Pérez y Raúl Ortega. Hay quienes los tutean por confianza. Óscar, no. Son “los señores”.

Las Mayores… Sueño no alcanzado

“Mira, eso de llegar a las Ligas Mayores era un sueño. Es el sueño de todos, pero no se logró. No puedo decir que sea un sueño frustrado porque lo intentamos, hicimos nuestro esfuerzo más grande para alcanzarlo".

Óscar Rivera con Vinicio Castilla

"Y te puedo decir que en mi experiencia como ser humano haber llegado a jugar en partidos de exhibición fue algo muy bonito".

"A Dios gracias pude hacer una carrera de la que me siento orgulloso, y mi familia y mis amigos allí están".

Óscar motivó a muchos equipos de Grandes Ligas a buscar sus servicios luego de las grandes temporadas de 2005, con su juego perfecto, y el campeonato con los Leones en 2006.

Y fueron los Rockies de Colorado los que le dieron la oportunidad. Buscaron su contrato y, de acuerdo con fuentes de MLB, había una opción de compra si se quedaba en el equipo grande por 1.3 millones de dólares en su contrato si hacía el equipo grande.

Recibió la oportunidad de los Rockies de Colorado
Recibió la oportunidad de los Rockies de Colorado

En 2007, el zurdo de Magdalena fue invitado a hacer la pretemporada del equipo grande en Tucson.

Fue un verdadero privilegio pues Óscar estuvo en el campamento junto a figuras como Vinicio Castilla, parte de la Fila de “Bombarderos de la Calle Blake” que formaba con Dante Bichette y Larry Walker, además de los destacados peloteros que había en el equipo.

Hizo bullpen en la pretemporada y tuvo oportunidad de lanzar en partidos de la Liga del Cactus, sin mucha fortuna. Pero el paso estaba dado: había intentado el sueño.

Regreso a los Leones

Fue asignado a la principal sucursal de Colorado, en Triple A, y en mayo volvió a los Leones para seguir haciendo lo suyo: subir a ganar partidos con los melenudos, hasta consumar una carrera productiva y llamativa que llegó a su fin en 2018.

En el sitio web de los Rockies aún se encuentra la liga para acceso a la galería de fotos de todos los peloteros de ese año: https://www.gettyimages.com.mx/detail/fotograf%C3%ADa-de-noticias/oscar-rivera-of-the-colorado-rockies-poses-for-fotograf%C3%ADa-de-noticias/73577714. Junto a las estrellas, allá está Óscar Rivera Ruiz.

La selección nacional

Óscar desde sus inicios fue un zurdo al que los scouts volteaban a ver especialmente por la naturalidad de ser zurdo, y esos son cotizados.

Y también fue llamado a la selección nacional para competencias internacionales. No hay duda de qué representa eso: “Es el máximo orgullo para cada pelotero que te llamen a representar a México".

Con la selección nacional
Con la selección nacional

"Eso lo dejamos de ejemplo a todos: jugar por tu país es lo más grande”.

Rivera fue parte del equipo tricolor en los Juegos Panamericanos de 2007, perdiendo en la final por la medalla de oro ante Cuba, y luego integró la selección para el torneo Preolímpico de 2008.

El pelotero profesional

Óscar Rivera debutó con los Leones en 2001, dejando números de 2-1 en ganados y perdidos, con 1.61 de efectividad en 21 apariciones como relevista.

Entró a la rotación en 2004, acumulando record de 6-5 y 3.30 de carreras limpias. Con 7-5 y 3.92, en 2005 fue parte sólida del cuerpo de abridores, y llegó la gran cita del 7 de agosto, en el choque decisivo de la serie ante los Guerreros.

Luego lanzó una blanqueada ante los Olmecas de Tabasco en el Juego 7, haciendo que los Leones remonten después de ir abajo 3-0, siendo apenas la segunda vez en la historia que un equipo se recupera de un déficit así para ganar una serie.

Entrenamiento en sus inicios con los Leones, en febrero de 2006
Entrenamiento en sus inicios con los Leones, en febrero de 2006

Los Leones fueron eliminados en la serie final de la Zona Sur por los Tigres, entonces de la Angelópolis, en una serie que se vio vestida de luto por el repentino deceso, durante la batalla, de Carlos “Gato” Gastélum, veterano cátcher de los melenudos. Como si hiciera falta un drama mayor a esta temporada memorable.

En 2006, lanzando en el Estadio Beto Ávila de Veracruz, lanzó un juego sin hit ni carrera en duelo de siete entradas ante el Águila.

Y ese año, el campeonato con los Leones en la Liga Mexicana.

La familia

El 23 de marzo de 2018 Óscar Rivera anunció su despedida, en compañía de su familia (Foto de Ramón Celis)

Óscar se casó muy joven con Evelyn Ferrer, con quien tiene dos hijos, Óscar y Arlyn, quien, por coincidencias que puso la Diosa Fortuna, nació un 7 de agosto, en 2019.

El día que Óscar y todo el béisbol celebraron tres lustros de la gran gema de pitcheo, Óscar y Evelyn llevaron a bautizar a la pequeña Arlyn a la iglesia de San Sebastián, donde les impartió la bendición el padre Lorenzo Mex Jiménez, capellán de los Leones y muy amigo de Óscar.

Hay, desde luego, muchas más razones para celebrar cada 7 de agosto.

Oye sí –reconoce-. Pues a Dios gracias esta fecha es nuestro día grande en la familia”.

Evelyn ha estado con Óscar en prácticamente toda su vida de beisbolista profesional. Una de las fotos más emotivas que tomó Ramón Celis retrata el momento preciso en que el zurdo, con la malla de por medio, saluda a su esposa con un beso.

Saluda a su esposa el día del juego perfecto

Recordamos el momento durante la charla y, emocionado, Óscar nos dice: “Oye, esa foto no la tengo, pásamela”.

Claro que se la haremos llegar. Nuestro Archivo recoge esa y otras más. Supera las 200 imágenes que tenemos documentadas del zurdo, desde sus primeros entrenamientos con los Leones, la llegada a la cueva en 2001, hasta su última hazaña, ayudando a los Azulejos de la Dolores Otero a ser campeones de la Liga Meridana de Invierno, en enero pasado.

Así la grandeza alcanzada por un lanzador zurdo que una tarde de agosto recibió la pelota para subir a ganar un partido y terminó haciendo otra cosa gigantesca.

Perfil

  • Nombre: Óscar Rivera Ruiz
  • Nació: 13 de abril de 1981 en Magdalena, Sonora
  • Estatura: 1.85 metros
  • Peso: 81 kilos
  • Debut profesional: 2001
  • Posición: Pítcher
  • Número: 6
  • Familia: esposa Evelyn Ferrer e hijos Óscar y Arlyn Rivera Ferrer

Estadísticas

Óscar Rivera jugó 17 temporadas en la Liga Mexicana de verano, de 2001 a 2017.

De 2001 a 2013 jugó con los Leones, en 2014 con los Sultanes de Monterrey, en 2015 con los Delfines de Ciudad del Carmen y en 2016 la dividió con Delfines y Piratas de Campeche, club con el que lanzó su último partido profesional.

Óscar Rivera con los Azulejos de la Dolores Otero

Acumuló 91 triunfos por 84 derrotas. En temporada regular completó 13 juegos y sumó dos blanqueadas, y en postemporada tuvo dos lechadas, ambas en el famoso 2005.

Su mejor año en lo individual fue 2008, cuando logró récord de 12-4 con efectividad de 2.60.

El 23 de marzo de 2018 anunció su retiro de forma oficial, acompañado por su familia, el director del IDEY, Juan Sosa Puerto, y el presidente de la Asociación Yucateca de Béisbol, Rudy Amaro Benítez.

En 2020 lanzó en la Liga Meridana para los Azulejos de la Dolores Otero, ayudándolos a conquistar el campeonato.

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