in ,

Inesperada debacle melenuda

Rainel Rosario observa como vuela la bola tras conectar un cuadrangular. A la izquierda

Yucatán deja de hacer lo que le había salido bien

Impredecible al máximo esto que se llama béisbol.

Una noche después de jugar un partido casi de fantasía, los Leones tuvieron uno de esos encuentros para llorar y olvidar. O digamos que los que jugaron como maquinita en esta ocasión fueron los Saraperos de Saltillo.

Una poderosa ofensiva de 12 incogibles, que incluyó tres cuadrangulares, y una sólida labor de Kelvin Marte y los relevistas, hicieron a Saltillo apalear 12-4 a los melenudos para empatar anoche la serie en el Parque Kukulcán Álamo.

Sí. El equipo que la víspera hizo pedazos la pelota se quedó viendo cómo los rivales mandaban a volar esa Franklin de la que mucho se ha hablado durante toda la temporada de la Liga Mexicana de Béisbol. Henry Urrutia estrelló la pelota en un espectacular sobre el bulpén de los visitantes en el derecho, Rainel Rosario la mandó al calentadero de los Leones y Jorge “Chato” Vázquez, de emergente, desforró la esféride con las bases llenas en la séptima entrada.

Poder incontrolable el de los Saraperos, que desde el primer acto tomaron importante ventaja de 3-0 ante José Samayoa, el derrotado. Luego los relevistas se vieron igual de inestables y el resultado final fue lo que fue.

Como dicen los viejos agoreros: así es el beisbol. Unas noches da, otras quita.

Pero para consignar: cuatro rodados para doble matanza (dos de Alex Liddi) y de 11-2 con corredores en posición de anotar para las fieras.

Platicamos con la gente que cubre la temporadas de los Leones y la conclusión fue que dio la impresión de que parecían caer en la famosa y odiosa zona de confort (los melenudos, aclaramos). Aunque como dijimos de inicio, esto es béisbol y es totalmente impredecible, fue muy notoria la diferencia entre una y otra noche.— GASPAR SILVEIRA

Se inicia la fiesta de la Copa Mini Cummins