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Los Juegos abrazan a todos

Foto: Megamedia

Juez de gimnasia y entrenador de pesas, orgullosos de ser olímpicos

Los Juegos Olímpicos tienen espacios para todos. Siempre señalamos que para el deportista, ir a la justa es lo máximo. En eso se enfoca la gran mayoría: el atleta.

Pero igual lo es para las personas que están en el entorno. El voluntario también, como nos señaló días atrás el maestro Jorge Concha Gamboa, quien compitió en los selectivos de atletismo previos, pero luego fue incluido en la justa de México 68 como integrante de la sección de ese deporte.

Y de la misma forma lo señalan la juez internacional de gimnasia rítmica María Eugenia Figueroa Chan y el entrenador de levantamiento de pesas Pedro Antonio Mendoza Aguilar, dos yucatecos que han estado acreditados en Juegos Olímpicos en otras facetas.

Oportunidad para todos

“Todos podemos ir. El deporte te tiene abiertas muchas ventanas, puedes ser de deportista, de entrenador, de juez, de directivo… Pero para lograrlo debes tener méritos para estar allí”, comenta Mendoza Aguilar, nacido en Tixkokob en el seno de una familia en que siempre se habló de deportes.

Son, como opina la maestra Figuera Chan, “oportunidades que se presentan en las personas que trabajan fuerte en su ramo, actualizándose, documentándose y están listas siempre”.

Mucho antes hubo otros que llegaron a la gran cita como entrenadores. Se recuerda, por ejemplo, al fallecido Víctor Alayola Rosas, que fue entrenador de pesas en México 68 y Múnich 72, además de asistir como presidente de la Federación Mexicana de Halterofilia en Sydney 2000.

“Fue una grata sorpresa para mí cuando, en 2016, me seleccionó la Federación Internacional de Gimnasia como juez para ir a los Juegos de Río. Era la tercera mexicana convocada en ese cargo, después de Laura Acosta (Londres 2012) y Mónica Guzmán (Atenas 2004). Y se siente el orgullo de poder representar a mi país”, señala la experimentada entrenadora, quien recientemente fue juez internacional en el Campeonato Panamericano en Río, donde se definió la última plaza de América para los Juegos de Tokio inaugurados hoy. Yucatán tuvo a dos representantes en ese evento: María Eugenia y la joven Adirem Tejeda Amaro, que debutaba este año con la selección mexicana mayor.

Con los mejores

Consciente de lo que representa prepararse con ahínco y sacrificio, señala que estar en una Olimpíada le deja como algo “muy satisfactorio estar en una justa tan importante como Juegos Olímpicos. Allí está lo mejor de lo mejor, los deportistas, entrenadores, médicos, fisiatras y nosotros los jueces. Es un orgullo”.

También, porque le permitirá aprender para poder inculcar esas enseñanzas a sus gimnastas y para motivarlas a trabajar. “Ahora tendremos representando a la gimnasia mexicana en Tokio a Ruth Castillo, la campeona panamericana y parte de un intenso proceso de formación.

Pedro Mendoza, acreditado como entrenador personal de José Lino Montes Góngora cuando el tekaxeño participó en los Juegos de Londres en 2012, tuvo los méritos deportivos para ser deportista olímpico muchos años atrás, pero no pudo alcanzar el sueño.

La vida, sin embargo, le hizo justicia en parte y llegó con Lino a Londres. Lo define sencillamente, pero cargado de emociones: “Como deportista no lo conseguí, pero fue lo más hermoso que me ha pasado como entrenador”.

Para ponernos en contexto, Pedro comenta que en 1995 dio las marcas para ir a los Juegos Panamericanos de Mar del Plata, pero lo dejaron fuera de la justa continental “a pesar de que fui el primer mexicano que dio la marca, con pruebas y todo”.

“Estuve cerca, muy cerca de los Juegos de Atlanta en 1996. Desgraciadamente la política deportiva me mató”.

Retirado de las pesas como competidor, Pedro dedicó la otra mitad de su trayectoria en del deporte a preparar levantadores. Lo que logró, más de dos décadas después, es la señal inequívoca de que en los Juegos hay espacio para todos.

“Mi pasión es mi trabajo en la halterofilia. Y hoy en día me puedo sentir orgulloso de tener la oportunidad de poder ayudar en la formación de jóvenes que sueñan con lograr la meta final. No pude ir como deportista, pero como entrenador… Ese momento en que caminas de la zona técnica hasta cerca de la tarima junto con tu pesista es algo inigualable. No te das cuenta de muchas cosas, pero el hecho de estar allí, donde todos sueñan estar. Es lo más grande que me ha dado el deporte”, comenta Pedro, casado con Margarita Uicab Muñoz y padre de Yulieth Suleika Mendoza Uicab.

Atlanta no le vio competir. Pero Londres le permitió disfrutar las mieles de un evento único y memorable. Como asientan tanto él como María Eugenia Figueroa, estar allá también representan enseñanzas que, en su papel de entrenadores y jueces, pueden ayudar a fortalecer el trabajo de sus deportistas. O para motivar a otros a que, en cualquier faceta, pueden ser parte, como ellos, que, entre sus recuerdos tienen detalles en la pared o sus baúles. ¡Fueron olímpicos! Y lo disfrutaron en grande.— Gaspar Silveira Malaver

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