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La jugada maestra de Ibarra: no inclinó su dama

Luis Ibarra Chami, Gran Maestro y Premio Estatal del Deporte
Luis Ibarra Chami, Gran Maestro y Premio Estatal del Deporte

“El ajedrez es mi todo. No se puede cuantificar en medallas, títulos o dinero”
Luis Ibarra Chami, Gran Maestro
Premio Estatal del Deporte 2020

Tratando de desbaratar lo imposible, en una tarde de diciembre de 2012 pregunté a varios Grandes Maestros que jugaban en el Torneo Internacional “Carlos Torre Repetto, In Memóriam” cuál era la más complicada de las trabas que había para completar la norma.

Era de los yucatecos que habíamos quedado un tanto en shock porque nuestro coterráneo Luis Ibarra se había quedado a una nada de, tres años antes, coronar su dama para hacerse del título nobilario más grande que tiene el ajedrez.

En síntesis, varios dijeron una palabra: perseverancia.

Se requiere mucho de eso para alcanzar las grandes cotas, para llegar a la elite, para ser uno de esos que, siendo Gran Maestro, pueden sentirse en lo que para el fútbol es el Mundial de cada cuatro años o llegar a la Champions o en béisbol la Serie Mundial o un Cy Young o MVP.

Al nivel de los grandes

“Eso –me confesó aquella vez, por ejemplo Manuel León Hoyos (Gran Maestro a los 18 años)- es la representación más importante de que juegas ajedrez al nivel de los grandes”.

Puede ser. Pero igual el deporte ciencia te pone en un pedestal que te hace ver que la vida tiene significados especiales, distintos a los que vivimos los mortales. Y no quiero decir que sean seres especiales. Simplemente, diferentes en su concepto.

Estamos en 2020. A estas alturas de noviembre estaríamos preparando la gran cita del deporte ciencia en México: el “Carlos Torre Repetto, In Memóriam”.

Diez años atrás, cuando estuvo cerca de completar la norma de Gran Maestro en el Torneo Internacional “Carlos Torre Repetto, In Memóriam”, Luis Ibarra Chami dio un vuelco a su carrera en el mundo de las 64 casillas.

Se frustró, sí. El ajedrez, con sus veleidades, cumbres románticas y caídas dramáticas, le propuso un duro jaque. Pero no fue un mate. Fue una pausa para él en el juego ciencia y en la vida.

El gobernador Mauricio Vila Dosal entrega el premio estatal del Deporte  2020.  Entre otros aparece  Luis Ibarra Chami (Foto de José Valerio Caamal Balam)
El gobernador Mauricio Vila Dosal entrega el premio estatal del Deporte 2020. Entre otros aparece Luis Ibarra Chami, a la izquierda del mandatario (Foto de José Valerio Caamal Balam)

Luis Fernando Ibarra Chami, hoy con 31 años de edad, acaba de recibir el Premio Estatal del Deporte. Se trata del máximo reconocimiento que pueda obtener deportista alguno. ¿Diez años después de cuando debió ocurrir el acontecimiento?

Un duro golpe

Quizá de no haber sufrido ese apabullante bajón en la edición 2009 del “Torre” en ese mismo año hubiera completado la norma de Gran Maestro y, por tanto, el Premio Estatal le llegaría entonces con facilidad y respeto, algo que este año su asociación le perdió.

Pero se replanteó todo: vida, ajedrez, deporte, profesión… Todo, literal.

Fue un duro golpe, muy contundente. Pero sabes… todo en su tiempo, eso me ha quedado más claro que nunca”, afirma el ahora abogado, con la medalla de Premio Estatal y el cheque de cartón que les entregan de manera simbólica a los ganadores.

El galardón es, tampoco nos queda duda, parte de la jugada maestra de Luis Fernando Ibarra Chami.

“Chacho”, quizá al borde del nocaut cual su fuera boxeador, decidió dedicarse a sus estudios, jugó poco, pero intenso, y, sin pensarlo, peleó cada que pudo para estar vigente.

“La norma llegaría algún día”, comentó en muchas entrevistas pasadas. Acepta, sin embargo, que estaba dolido y sentido con aquella debacle de diez años atrás. Le había marcado.

Y llegó el momento

En diciembre de 2019, cuando menos lo esperaba, en el escenario que recuerda al más grande ajedrecista mexicano de todos los tiempos, se convirtió, como Carlos Torre, en Gran Maestro.

Una descollante actuación lo catapultó a la cima a la mitad de la competencia, y, en la recta final, acumuló méritos ante rivales de alto ratting, para completar la norma.

El máximo logro en el mundo de Caissa. Siete jugadores mexicanos se han convertido en Grandes Maestros y tres son yucatecos. “Vaya honor el que tenemos”, afirma.

El abogado Luis Fernando Ibarra Camino, que grababa la entrevista que hacíamos a su hijo, recuerda con una frase lo vivido por Luis: “Toda su vida en el ajedrez”.

De allá parte esta historia: “La jugada maestra de Ibarra”. Porque Luis, hoy es un consumado GM entre los trebejos, abogado de profesión, como parte de la herencia familiar (“lo más valioso es que te guíen a algo positivo”) y persona realizada, ha tenido que meterse en los entresijos de una vida que le arrojó frustraciones en medio de las dedicaciones, para alcanzar la meta soñada.

En los “Domingos especiales de www.yucatan.com.mx”, el Gran Maestro Ibarra Chami trata de contestarnos varias preguntas que pueden parecer esenciales, y hasta tontas, pero que tienen definiciones con diversas aristas.

¿Qué es el ajedrez para Luis Ibarra Chami?

¿Qué representa la familia de un deportista, en especial un ajedrecista?

¿Qué hacer para combinar estudios y deportes y salir delante de las frustraciones de una y otra?

“Gambito de Dama”, la serie de Netflix que está causando revuelo, le ha enseñado, por si fuera poco, que el ajedrez está abierto para todos, para damas y caballeros, para niños, jóvenes y adultos.

Y él es parte de ese universo que ahora lo tiene en un estándar elevado entre los grandes exponentes del deporte ciencia en México.

“Está mostrando la magia de este juego que nos tiene enamorados del ajedrez, en muchos aspectos de la vida”, afirma el Premio Estatal.

“Es más que un deporte. Significa conducta de vida, de trabajo, enseñanza. Aprendes muchas cosas que luego puedes llevar al cabo en diversas facetas”.

Ibarra Chami tiene palabras de elogio para un genio como Carlos Torre Repetto, para su gran amigo Manuel León Hoyos, que de joven dejó las competencias para dedicarse a los estudios profesionales y convertirse en un economista “top”. Son, como él, parte del legado del deporte de Yucatán.

“Me gustaría que esto sirva de ejemplo para otros niños y jóvenes, una motivación para aquellos que, por equis o por ye, sientan que no pueden alcanzar los objetivos".

El fruto de la perseverancia

"Yo, como te digo, pensé que no podría. Me sentí mal, muy mal. Pero el ajedrez, con su esencia, con su batalla pieza por pieza, me dejó ver que había que luchar movimiento a movimiento”.

Aquel jaque que amargó su Navidad en 2009 no fue un mate definitivo. Ibarra Chami había puesto a trabajar a su gambito desde 1996, la primera vez que se plantó ante un tablero de forma competitiva en Progreso.

Y llegando a 2019 alcanzó el objetivo que devolvió las alegrías a un apasionado ajedrecista, vividor de esplendores al máximo y soñador de la vida.

Ibarra Chami habla fijamente de su desastre de 2009. Sin ir a fondo de lo vivido, sí, pero bien claro en lo que le dejó el acontecimiento de no alcanzar la norma cuando estaba a un tris de ascender a ese olimpo.

Se dice fácil todo como lo cuentas…

Parece fácil, pero requiere mucho sacrificio. Llevo ya 23, 24 años jugando ajedrez, una carrera bastante larga. Por algo pasan las cosas. Hace diez años que pasó ese imprevisto… fue hasta ahora que se dieron las cosas, afortunadamente se dio y aquí estamos”.

Hasta se pensaba que tirabas el arpa en algún momento…

“Sí, me deprimió creer ser Gran Maestro hace diez años, andaba con emoción de jugar, era un joven de 21 años, en esa época en la que quieres comerte al mundo".

"Fue un golpe muy fuerte. Pero insisto en que por algo pasa, me ayudó ese golpe a abrir los ojos".

Ejemplifica su vida “post 2009”:

“Pude darle oportunidad al estudio. Pasó ese acontecimiento y decidí meterme a la carrera. Me centré. Claro, tardé en completarla, pero estaba seguro de que iba a terminarla y ahora soy abogado de profesión".

"A lo mejor, si hace diez años hubiese sido Gran Maestro no hubiera terminado la carrera”.

Mala fortuna el que este año no hubieras ganado el Premio Estatal porque no te inscribieron por tu asociación. ¿Qué opinas de eso?

“Creo que fue un error que a cualquiera le pasa. Estoy contento porque sí se pudo, Insisto, por algo pasan las cosas. Afortunadamente todo salió como esperé. ¡Gracias a Dios!”

¿Realizado como abogado y Gran Maestro?

“Mira eso: las dos cosas, sí, puedo decirlo así. Y todo eso se dio un periodo breve, como abogado y Gran Maestro en un lapso de dos meses".

"Terminé la carrera y mi padre fue el que luego me estuvo fregando para que me inscribiera en el ‘Carlos Torre’".

"Quizá no lo hubiera hecho. Pude haber dicho: con mi carrera de abogado estoy bien ahora. Pero acepté jugar sin pensar en que la norma me llegaría”.

Luis Fernando Ibarra Chami con sus padres Gabriela del Carmen Chami Rosado y Luis Fernando Ibarra Camino
Luis Fernando Ibarra Chami con sus padres Gabriela del Carmen Chami Rosado y Luis Fernando Ibarra Camino

Fundamental el apoyo de los padres, que se cansan también y muchas veces, al claudicar, el deportista también termina declinando en sus intenciones a futuro…

“Son una parte importante de la formación de niños y jóvenes. Es valioso que tengan el apoyo de su padres".

"Me siento afortunado porque estaban conmigo en esas decisiones, por ejemplo, tomarme un tiempo con la escuela, ir a los torneos, viajar al extranjero".

"Tú sabes, ellos siempre van a procurar lo mejor para nosotros. Hay que tener apoyo incondicional. Y ellos lo sufren mucho.

“He visto con otros atletas que, sin apoyo paterno, se estancan. Y a las personas les genera frustración, por eso lo recalque en el mensaje: el apoyo de los padres es fundamental”.

¿Qué es el ajedrez para Luis Ibarra Chami?

“Viéndolo desde mi óptica, lo ha sido todo. Me ha abierto muchas puertas, por ejemplo, para estar en una universidad con becas por mi rendimiento en el ajedrez (su carrera la hizo en la Universidad Marista)".

"Para poder viajar, para conocer muchos países, mucha gente, otras culturas. Ves cosas de manera diferente”.

¿Y como deporte?

“Está demostrado que ayuda. A los adultos para la prevención de Alzheimer, a los jóvenes, alejarse de malos caminos, tener una disciplina, teniendo en parte, está científicamente probado que trabajas el desarrollo intelectual, el otro hemisferio, eso que los demás no queremos ver. Se trabaja mejor el cerebro.

“Son muchos los beneficios, no solo como deporte, sino para la vida en sí".

"Esperemos que este Centro de Alto Rendimiento que dicen que harán se haga, dicen que va viento en popa. Muchos niños y jóvenes necesitan de ese apoyo, son personas que quieren inmiscuirse en este mundo maravilloso del ajedrez”.

¿Has visto Gambito de dama?

“Solo tres capítulos, pero tengo amigos que no juegan ajedrez, para nada, y están sorprendidos. Me dicen, ‘oye Chacho…’ Te felicitan por lo que ven en la serie y ya se compraron su ajedrez".

"Es padre, porque muestra que para el ajedrez no hay edades, ni sexos, es libre. Toda esta publicidad que se le hace al ajedrez en esta serie va a hacer que niños y jóvenes comiencen a meterse a este mundo".

La serie nos permite ver libros didácticos antiguos de Alexander Alekhine, de Capablanca, desarrollados, para que los convencionales vean tantas historias, tantos libros. Ellos, por ejemplo, jugaron ante Carlos Torre…

“Lo importante es conocer la historia, porque esas personas fueron grandes, contemporáneos de Torre".

"En los libros en que se menciona te muestran las maneras de jugar, la de Capablanca en un ajedrez romántico, fácil de entender, de llevar a cabo".

"No como ahora que es más la complejidad, con tantas computadoras programadas. Con los libros se puede ver que el ajedrez es eterno".

Tres Grandes Maestros, de siete en total en México, son yucatecos.

“Representa algo muy emotivo. Yucatán es una potencia, tan es así que tres de siete somos yucatecos".

"Es honor incluirme a la historia de México y de nuestro Estado, estar junto con don Carlos Torre y Manuel, llegar a ser inspiración de las promesas jóvenes que vienen atrás".

En los inicios de esta década que está por finalizar, era difícil sentarse a hablar con Luis Ibarra sobre estas circunstancias.

No porque fuera algo malo o porque “Chacho” no quisiera o pudiera responder. Simplemente no es fácil tener el jaque a tu dama y, acorralado, tener que inclinar la pieza.

Pero, fantásticamente, el mundo de las 64 casillas le dio su oportunidad. Caissa, la diosa que adoran los amantes del deporte ciencia, permitió al abogado Luis Fernando Ibarra Chami llegar a ese Olimpo de muy pocos privilegiados, junto a Torre y León y otros pocos consagrados de esta milenaria disciplina.

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