in

Las Rayas, con justicia

Foto: Megamedia

Otro jonrón de Arozarena, el “MVP” de la Serie, acaba con los Astros en el duelo decisivo

No hubo hazaña monumental para los Astros de Houston, ni tragedia de pronósticos increíbles para las Rayas de Tampa Bay.

Una de las más encendidas Series de Campeonato de la Liga Americana se decantó del lado del equipo que supo manejar cerebralmente el Juego 7. Y, de la forma en que las Rayas afrontaron una intensa campaña regular, meticulosamente, lo hicieron en el choque decisivo, venciendo 4-2 a Houston en Petco Park para sellar su pasaporte a la Serie Mundial por segunda vez en su historia.

Kevin Cash, piloto de las Rayas, hizo ajustes urgentes en su forma de ver el juego. Después de arrancar la batalla ganando los primeros tres juegos, de muchas formas las Rayas despilfarraron esa ventaja y parecía que el mundo se les venía encima. En el pitcheo, urgía que Charlie Morton lanzara como el que ganó un Juego 7 para los Astros hace dos años. Y a la ofensiva, que su gran motor en este mes de postepomporada, Randy Arozarena, siguiera en este octubre verdaderamente monstruoso.

El novato cubano, con su séptimo jonrón en estos playoffs, encandiló desde temprano a las Rayas, un bombazo de dos anotaciones que enloqueció al dugout de Tampa e hizo más reales las palabras de días pasados del mánager Dusty Baker sobre el antillano: ¿Cómo es que los Cardenales de San Luis lo dejaron libre?

Pues entre lo correcto y lo incorrecto, Arozarena está convertido en un bateador increíble. Carlos Pérez y Edwin Solís, sus entrenadores en Mérida, le hicieron ajustes en su forma de batear, incluso ahora en esta serie, hablando por teléfono y revisando gráficas de sus pitcheos y los swings. Randy bateó mucho a banda contraria, lo que trabajaron en el Parque Kukulcán en medio de la pandemia. En esta postemporada, particularmente, dejaron de lanzarle rectas y Arozarena se ajustó. Y sus jonrones de esta serie fueron más a pitcheos rompientes. O sea, lo tratado en Mérida, rindió frutos y más especialmente ayer.

Luego del jonrón de Arozarena y de otro de Mike Zunino, Morton se encargó de colgar cinco argollas. El relevo, entre titubeos, puso la ventaja en peligro. Houston se acercó peligrosamente, pero varios de sus cañoneros no se alinearon, como Alex Bregman y Yuli Gurriel, perdiendo turnos clave con corredores en base.

Houston, cerca de una hazaña que sólo Boston ha logrado en postemporada (levantarse de un 0-3), tenía el momento anímico a su favor, pero el estacazo de Arozarena ante Lance McCullers Jr. lo aplacó. Y el talento de un equipo humilde y rico en béisbol triunfó. Las Rayas esperarán al ganador de la Serie de la Nacional, que los Dodgers llevaron al máximo ante Atlanta (se define hoy) para conocer a sus rivales en el Clásico de Otoño. Ya dieron un paso gigantesco hacia la meta, y con todos los honores.— Gaspar Silveira

 

Recuperan equipos de hemodiálisis robados, durante cateo a una casa