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Leones de Yucatán, tirado al abismo

Alex Valdez intenta poner fuera de manera infructuosa a Jesús Arredondo

Yucatán pierde de nuevo y no parece haber solución 

Revisa uno la hoja de anotación y los box score de los partidos anteriores y hay muchas similitudes en lo que han hecho los Leones de Yucatán.

Nada mejora. Siete victorias en 21 partidos para un equipo como los melenudos no es algo que pueda tener satisfechos a sus dueños, quizá al equipo deportivo y mucho menos a sus miles de fieles seguidores.

De por donde venga, algo está mal. Anoche perdieron otra vez, 6-2, y se les fue la serie ante los Pericos de Puebla. El mánager Luis Carlos Rivera se quedó sentado solo varios minutos antes de irse al clubhouse.

Perder es parte del juego. Pero es la forma y el fondo en que se dan las derrotas de los selváticos y esa es la desastrosa circunstancia.

Nuevamente José Samayoa se lució en cinco entradas y la catástrofe llegó en la sexta. Un error de Alex Valdez en rola que parecía el tercer aut le abrió paso a cuatro carreras.

Fue eso una pesada carga para los melenudos, cuyos bateadores no pudieron hacer nada. Su primer hit llegó en la quinta por jonrón de Luis Juárez y el segundo en la séptima, igual de “Pepón”, un doblete. Y el otro que dieron fue un bombeadito de Sebastián Valle que hizo timbrar a Juárez.

No carburaron tampoco anoche. De una u otra no salen las cosas. Ya no sabemos si son las decisiones del piloto Rivera las que no se atienden o no funcionan o son los mismos peloteros, la materia prima que hace ganar o perder los partidos, los que están contagiados con esta malaria.

Turnos de un pitcheo y aut. Una desesperación increíble. Se le había señalado a Juárez ese punto, pero igual se sumaron a ese negativo dato dos o tres más. Entonces… ¿nadie puede poner orden en casa? ¿Nadie puede decirles que esperen al menos una pelota? ¿El couch de bateo? ¿El couch de banca que recién llegó con su etiqueta de Grandes Ligas? La psicología es parte del juego y, ¿por qué no trabajar en eso?

Describir carrera a carrera sería ocioso. Pero diremos que los Leones batearon tantos hits como errores cometieron y hubo otros que no se anotan, uno por ejemplo la falta de concentración de Yeison Asencio al fildear un elevado de rutina. Era el tercer aut de la octava y propició dos carreras más ante Chad Gaudin. Antes hubo un error de Walter Ibarra.

Cuando entró Ronald Belisario en la novena ya estaba amarrado todo. Y cuando subió Maikel Cleto en la septima había desventaja. Y tanto Cleto como Belisario salieron bien, pero tan mala fortuna que cuando van sólidos es innecesario.

Los Leones se quedaron mirando a los Pericos celebrar su victoria. Se retiraron y el piloto se quedó con su couch de pitcheo “Tavo” Álvarez varios minutos. No sabemos que pasaría por la mente del dirigente y el responsable de los lanzadores. Los demás couches se metieron a la caseta.

El capitán es el último que debe abandonar el barco. O quizá haya marineros que decidan irse cuando el agua está subiendo al cuello. Hay crisis en ambas partes. Revisamos la tabla y claro, el 7-14 es del mánager. Pero checando box score tras box score, pues hay desfases evidentes también en los que juegan. O sea, es una ncrisis generalizada. No aplican las órdenes del alto mando ni cumplen siempre los que salen al campo.

Y, hey, recuerden, son los Leones. No son cualquier equipo. La franela puede estarles quedando grande. Muy grande.— GASPAR SILVEIRA

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