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Los Bravos dejan tendidos a los Leones: 15 a 14

El melenudo Luis Felipe “Pepón” Juárez espera un pitcheo de Guillermo Moscoso

Así duele más perder

Para el béisbol, el juego de anoche en León no fue un partido de esos que dejen orgullosos a sus protagonistas.

Una verdadera pachanga de batazos, de desfile interminable de lanzadores terminó en una catástrofe, de pronósticos impensables, en contra de los Leones de Yucatán ante los Bravos de León, al arrancar la serie en el Parque “Domingo Santana”. El score fue un abultado 15-14 que hizo a los Bravos romper su cadena de cuatro derrotas y alargó a tres reveses la de los Leones.

Casi cinco horas de juego, 29 carreras, 35 hits, 19 lanzadores, tres errores de los que se marcan y otros de los que no se anotan hicieron de este duelo un maratón que parecía pretemporada.

Los Leones se vieron sin buen funcionamiento otra vez en sus lanzadores de relevo. Nadie funcionó y la razón por la que perdieron las fieras fue esa: pitcheo de escasa calidad. Muy escasa.

Y eso que el relevo bravo fue igual de espantoso.

No es ser negativo. Aunque lo que vale al final es ganar, a nadie le debe agradar algo como lo de anoche.

Cuadrangular de Cedric Hunter ante Ronald Belisario en la novena, con uno en los senderos, dejó tendidos a los melenudos. En una feria de batazos, los Leones tomaron una nueva ventaja en la octava 14-11, pero el yucateco Julio Pérez acercó a los Bravos con descomunal batazo de dos carreras ante Maikel Cleto. Y en la novena a Belisario se le fue el partido con el obús de Hunter.

Una infamia, porque hay que decirlo así, el relevo de unos Leones que por una o por otra no caminan. Partido a partido es lo mismo.

Ayer tuvieron ventaja de 11-6 luego de cinco actos y la desperdiciaron. Llegaron a la séptima aun con la delantera y les empataron. En teoría, debió lanzar Cleto la séptima. Eso había dicho el piloto Luis Carlos Rivera. Pero mantuvo a Andrés Ávila, que había hecho discreta labor y ante él y Cleto se desmoronó todo.

Los Leones necesitaban batear y lo hicieron con sus 17 imparables. Jonrones de Héctor Hernández y Sebastián Valle destacaron en el ataque, pero para mala fortuna del primero a la defensiva cometió dos errores en las paradas cortas, uno en lo que parecía un dobleplay que dejaba sanos a los Leones en la séptima. Y luego vino el hit del empate.

Increíble perder así, aun siendo en un parque para bateadores y con la Franklin volando de lo lindo.

Ya nuevamente se vio donde está el calvario de los Leones: su relevo. Y muy claro. Y también debe ser algo que llegue desde la caseta. No hay control de la situación.— gaspar silveira

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