in ,

Los Leones de Yucatán enseñan un nuevo rostro

Jorge Flores

Los melenudos igualan la serie ante los Sultanes

Lo maravilloso del béisbol, a veces de la vida misma, es que siempre hay una oportunidad de resarcirse. Y más cuando ganas y muestras autoridad, sin importar el peso del rival.

Los Leones vilipendiaron oportunidades de hacer daño y de ganar la noche previa. Pero no lo repitieron ayer, cuando, combinando un poco de todo, vencieron 10-3 a los Sultanes de Monterrey.

La batalla entre los campeones de 2018 se había tornado desigual este año. Monterrey llevaba cuatro victorias al hilo ante los monarcas de Primavera y la racha por fin se acabó.

Para ello, lo primero fue contar con pitcheo. Jesse Estrada estuvo formidable durante siete actos (cuatro hits y 101 pitcheos) en su primera aparición en el Kukulcán. Lo hizo contra pronóstico, pues los Sultanes le dieron duro en el segundo rollo. Me sorprendió su capacidad de reacción para sobreponerse a la adversidad.

Y la de sus compañeros. Esa también fue una nota muy sobresaliente en esta noche en la que los vio ganar Sergio Orduña, el mago que hizo soñar a los Venados en salvarse del descenso y clasificar a la liguilla del fútbol mexicano de ascenso; los vieron triunfar los pequeños genios en que se han convertido los hermanos Galaviz Medina jugado ajedrez y tan felices todos, que hasta un pequeño enmascarado, bate en mano, que corría de base en base cuando las luces se estaban apagando casi a media noche.

Te podrán llamar palero si destacas algo de una derrota. Pero la realidad es que el equipo melenudo está jugando con otro chip. Se ve lejos al cuadro que, como los Venados de Orduña en el Ascenso, fueron el hazmerreír del primer mes de temporada.

Había que rifársela y se la rifaron.

Cuando se soltaron a batear ninguno de los cinco serpertineros sultanes pudieron frenarlos.

Hay otros aires en la cueva. Uno de los que están siendo catalizadores es Héctor Hernández. Su temporada de ensueño llegó anoche a 20 partidos seguidos bateando de hit. Ni planeado en las previsiones de unos Leones con muchas estrellas en pretemporada ni soñado por “La Vieja”, un eterno suplente. Y allí anda el de Cosamaloapan regando batazos (dio tres hits anoche) y jugando cualquier esquina de cuadro (estuvo en tercera).

Cuatro carreras en la tercera sentenciaron el partido. Demoledor ataque porque muchos pensamos que, a como sacudieron a Estrada en el episodio previo, los regios atacarían más.

Y lo demás fue para los Leones batear y aprovechar todo: bases, pelotazos, pifias e interferencias. ¡Diablos! A los melenudos les pasaba todo eso de malo hace dos semanas cuando se reinventaron. Insistimos que no significa que ya sean un equipo ganador. Pero sí está claro que van con otra mentalidad.

Ya pudieron al fin vencer a los Sultanes y hoy mandarán a la loma a Yoanner Negrín, quien este año ha tirado juegazos. Puede ser otra gran noche de béisbol. Indistintamente si gana o no el equipo de casa, debe haber buena pelota. Esa que hace que hasta los genios de Caissa sigan corriendo a la medianoche en el campo de los sueños de muchos otros jovencitos como ellos.— Gaspar Silveira

Cuatro lesionados, saldo de un accidente en la avenida Zamná

Huawei tiene varias cartas bajo la manga para jugar