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Los Leones ganan el último en casa ante los Acereros

Sebastián Valle felicita al melenudo Humberto Sosa

Yucatán rescata un juego

Con partidos como el de anoche es que el béisbol hace que uno esté en el estadio o pendiente desde casa, siempre.

Atribulados por una racha que no les permite tomar consistencia, los Leones estuvieron cerca de tirar al cesto de la basura una victoria que puede ser la que, ahora sí, les encandile. Puede ser…

Los melenudos estropearon una gran salida de Yoanner Negrín por un error del torpedero Jorge Flores en la octava entrada, pero Humberto Sosa, un callado pelotero que está probada su entrega y aporte profesional, se vistió de héroe con su segundo jonrón de la noche para hacerlos ganar 6-4 y evitar la barrida ande los Acereros de Monclova.

Negrín y Josh Lowell protagonizaron un interesante duelo durante cinco actos. Ninguno ganó ni se vio tan dominante como las cartas credenciales que tienen permitían esperar.

La diferencia estuvo en que Negrín se fajó seis actos de una actuación de un verdadero caballo, como un potencial y justo ganador. Y Lowell se fue a las duchas con la que pudo ser su primera derrota del año.

Una pena todo lo vivido antes del segundo bombazo de Sosa. Los Leones, con Ronald Belisario en la loma, estaban saliendo ilesos de la octava. Belisario dominó a Cesar Tapia con rola al campo corto. Ronald incluso celebró al ver pasar la pelota, pero Flores tiró mal y el corredor de tercera anotó. ¡Casi se cae el Kukulcán!

Frustrante casi todo en este año, Sosa, quien la botó ante Lowell en la cuarta para empatar el marcador 2-2, sorprendió al ex lanzador de las Grandes Ligas Fernando Salas con otro panorámico batazo que llegó a quedarse hasta los espectaculares del izquierdo. Y el cementerio del Kukulcán pasó a ser una noche de fiesta total.

Porque, hay que decirlo, cuánta falta hacía tener un final de partido así.

Los Leones fueron humillados en las dos primeras noches. Y Negrín empezó mal al aceptar dos en la segunda.

Pero el cubano mostró a todos quién es quién. Una labor de 121 disparos rompiéndose el brazo.

Injusto hubiese sido que no gane y que tampoco ganen los Leones. Por fortuna, el mal fario se fue cuando Sosa volvió a ponerse el overol. Lo comentamos antes del turno de Valle, que precedió al suyo: si se embasa Sebastián… Sosa respondera.

Y eso hizo. Callado, sin aspavientos. Una noche dos jonrones que permitió a los Leones tomar un triunfo que, esperemos, sirva para enderezar la ruta. Y es que hay que considerar al rival, o a los rivales: el poderoso Monclova que los aplastó dos noches seguidas, el duro “Alcalde” Lowell, al que Sosa y Asencio le botaron la pelota. Y sus propios fantasmas. Apareció uno en la octava con el yerro de Flores. Pero salió el gallo a cantarles a los Leones para que tomen la senda correcta.

Se van de gira con otra semana de 3-3 en casa y una bocanada de oxígeno. No es mentira: hubiesen visto la cara de los aficionados con esta victoria, o por la forma de ganar un vibrante duelo. Eso, definitivamente, enamora en el béisbol.— GASPAR SILVEIRA MALAVER

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