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Los Leones ganan su segunda serie del año, en León

Jonathan Jones

Otra feria de palos

Lograr un triunfo cuando estás en una mala racha es algo tan grande, que incluso puede no interesar la forma en que se dé.

Pero…

Los Leones de Yucatán vencieron en otra feria de palos a los Bravos de León, ahora 17-10, pero las estadísticas abultadas con las que terminó su pitcheo deben mantener las luces rojas encendidas. La alarma no puede apagarse. Sencillamente no se puede.

Gracias a un impresionante racimo de 12 anotaciones en el segundo rollo, de 18 bateadores y una hora de duración, los selváticos se agenciaron su segunda serie del año. Se dieron gusto en el Estadio “Domingo Santana”, con 46 carreras y 55 hits en tres duelos. La Franklin voló que dio gusto.

Pero voló para ambos equipos. Y cuando nos referimos a los focos de alarma del pitcheo de los Leones, lo decimos porque de la misma forma en que sus bateadores sacudieron a los lanzadores de casa, a los suyos les fue como en feria, y las estadísticas no mienten: 27 carreras y 41 hits en tres partidos no es nada para tener contento al couch de pitcheo y menos al encargado de vigilar el bulpén.

Lo de ayer llegó a ser de escándalo antes de que el partido sea legal. Cuando el dominicano César Valdez se fue a las regaderas con su tercera victoria de la campaña, todavía era una paliza que hacía presagiar lo peor: 15-4 para entonces.

Pero se soltaron a batear los Bravos ante los relevistas hasta dejar menos holgado ese score.

Reiteramos, cuando de ganar se trata, lo que venga es bueno. En la serie ante los Bravos destacaron de forma especial tres bateadores de los Leones: el suplente Héctor Hernández fue uno de ellos, al irse de 17-9, con ocho anotadas y once impulsadas. En tres noches produjo más que en todo el año pasado.

Jonathan Jones y José Juan Aguilar igual se destaparon en el partido con cuatro y tres hits, y en la serie estuvieron encendidos todo el tiempo.

Los Leones necesitaban estos resultados positivos porque hacer carreras a la hora oportuna era el talón de aquiles de la ofensiva. Sebastián Valle, Jorge Flores y Alex Valdez se volaron la barda y las fieras prácticamente agotaron su arsenal desde temprano. De la sexta al cierre fueron esporádicos los rugidos de los yucatecos.

En el racimo de la segunda entrada, Flores bateó cuadrangular de tres carreras y Valdez uno solitario, y les firmaron seis pasaportes.

Hoy, se mudan a otro paraíso para batear. Ironías: les espera el infierno, con los Diablos Rojos del México como anfitriones en el flamante “Alfredo Harp Helú”. Los pingos tienen pitcheo más respetable que el de los Bravos, así que será una prueba de fuego para los de Luis Carlos Rivera.— Gaspar Silveira

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