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Los Venados y la fiesta que debían a sus seguidores

Los 10

Confianza en el proyecto

Pasaron tres torneos y los seguidores de los Venados FC por fin pudieron disfrutar de una liguilla.

Era cuestión de trabajarlo y pues lo lograron.

“Siempre confiamos en el proyecto. No comenzó bien. Perdimos dos partidos abriendo, pero los jugadores mostraron su corazón y ayudaron a cumplir las metas” dijo Luis Miguel Salvador, director deportivo del conjunto yucateco.

Sus metas eran claras: evitar el descenso “y el amor a la camiseta hizo que lo logremos”, añade Salvador, en una charla con el Diario en la que fue enfático al hablar de la solidez del proyecto.

“Desde que aceptamos sabíamos a qué veníamos. Sergio (Orduña, el técnico) es un hombre muy inteligente, de un buen proyecto futbolístico. Y aquí estamos”, señaló el directivo mexicano.

Con el fútbol de los Venados llegaron los resultados y los puntos hasta llevarlos a la clasificación, que fue algo disfrutado al máximo ayer en el Estadio Olímpico “Carlos Iturralde Rivero”.

Fue una fiesta. Los aficionados ansiaban vivir algo así luego de tres torneos de sufrimiento, de estar incluso al borde del descenso.

Desde las cuatro había movimiento, los muy fieles llegando “armados” (cerveza, ron, whisky) para aguantar la espera con un calor impresionante.

Las colas se formaron y alcanzaban más de cien metros. Hombres, mujeres, niños, aficionados leales, y claro, también gente oportunista que jamás va, pero que ayer se sumaron al grito de “primero soy venado”.

Las porras hicieron su parte animando. A ratos era tanto el ruido que ni sus cánticos se entendían. A instantes del silbatazo inicial, seguía la enorme columna de gente esperando entrar.

Y cuando Gabriel Báez sacudió las redes a los 14, el “Olímpico” que Salvador y sus Potros Neza enmudecieron 30 años antes en la final de Segunda División, se cimbró de forma impactante.

Señal inequívoca de que el proyecto de Rodolfo Rosas Cantillo y socios, entregado a Salvador y dirigido por Orduña, estaba al otro lado del río. Jugando al tú por tú hasta al más plantado.— GASPAR SILVEIRA MALAVER

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