in , ,

Maradona en Mérida: horas de leyenda en 2018

MÉRIDA.- La última gran estrella del deporte mundial que ha pisado Yucatán dejó de existir hoy en Argentina. ¡“Oe, oe, oe, oe, Diego, Diego”!

Diego Armando Maradona, el "10", "El D10S", "Pelusa", o como gusten llamarle, dejó una huella de entrega al fútbol con su actitud en cada momento en que estuvo en Mérida entre el 1 y el 3 de noviembre de 2018.

Estadio repleto

Llegó al frente de los Dorados de Sinaloa para disputar un partido del final del Torneo Apertura de la Liga de Ascenso ante los Venados FC Yucatán y su sola presencia hizo que el Estadio Olímpico "Carlos Iturralde Rivero" se llenara.

Porque los aficionados fueron a ver a Diego. El partido, que selló la eliminación de los astados, era un trámite nada más.

Te puede interesar: "Nos deja, pero no se va". Mensajes de Messi y Pelé

Gritaron más vivas para el otrora genio del balón que para los 22 jugadores que peleaban por el balón, nos cuenta la crónica de Miguel Calderón López sobre el partido, resumido en lo deportivo en un 1-0, que permitió solo ver a Diego algunas veces salir de la banca, por sus lesiones físicas (pronto le operarían de una rodilla).

Sin tocar un balón

Se llenó el "Iturralde" para ver a América, a Pumas, a Chivas, para cuando vino Cuauhtémoc Blanco con Irapuato. Maradona, sin tocar el balón, vendió los boletos desde días antes.

Diego Armando Maradona (1960-2020) arribó la tarde del jueves 1 de noviembre de 2018 al aeropuerto meridano.

Como divo

Sin aspavientos suyos, pero como la celebridad que era. Caminó a paso lento hacia la salida reglamentaria, con el don de un divo, caminando con la cara en alto, con gafas oscuras, gorra y ropa deportiva.

Vestidos de civiles y de deportivo, iban en sus flancos y detrás, su equipo personal de seguridad, que parecían personas comunes y corrientes.

Una decena de aficionados esperaban y otros que le reconocieron trataron de acercársele, pero no fue posible. Pocas fotos, cero palabras, y una que otra sonrisa.

El Diego de siempre

Así Diego, siempre. El hombre más famoso del fútbol de toda una época, campeón de ligas, campeón de la Copa del Mundo en 1986 en México, envuelto en controversias personales, víctima de excesos que menguaron su salud y le causaron la muerte hoy en Tigre, cerca de Buenos Aires.

Relata Miguel Calderón que, contra lo que se vive normalmente, esta vez la primera zona que se pobló del "Iturralde" fue la que está detrás de la banca del equipo visitante.

Era evidente: fueron a ver a Diego. Y se lo hicieron ver no una, sino varias veces, coreando su nombre, como cuando vamos a un concierto y coreamos al ídolo que está en el escenario. ¡“oe, oe, oe, oe, Diego, Diego”!

Fotos y saludos

Antes del silbatazo inicial, en su camino al banco, decenas de saludos, peticiones de fotos, algunas aceptadas, la mayoría no, por razones lógicas. Imágenes de nuestro fotógrafo Ramón Celis Perera dan cuenta de esto que les contamos.

Por razones de la fragilidad de sus piernas, y lo complicado que es estar en la banca y salir rápido hasta la zona técnica delimitada, muy extensa en nuestro principal escenario, Diego salió unas cuantas veces nada más, y en algunas, logró devolver los saludos, una muestra de simpatía y empatía, como al término del primer tiempo.

Celebración y comunión

Cuando Fernando Arce anotó el solitario tanto, Diego salió del banco para irse, a paso lento, a celebrar el tanto.

Lo disfrutó en grande, su efusividad quedó mostrada con el abrazo a Arce y otros jugadores que llegaron como bólidos hacia él para conmemorar el momento.

Al final, tras 90 minutos de fragorosa batalla, Diego Armando Maradona se dirigió a la orilla del campo para saludar uno a uno, besándolos como es tradición cultural en otros países.

Un privilegio

Sus jugadores felices por estar ese momento, especialmente los jóvenes. No cualquiera tiene el privilegio de ser dirigido por un inmortal de la talla del "Pelusa".

Otra vez arreciaron los acercamientos al que fuera anotador del gol de la "Mano de Dios".

También lee: Se confirma la muerte de Maradona. Impacto en redes

Hubo algunas fotos, entre posadas y a la carrera, empujones entre los mismos elementos que bajaron del avión con él  y que, uniformados de Dorados, estaban rodeándole. 

Era, ahora o nunca, para buscar el recuerdo con el hombre que hizo historia como jugador de club y de selección. Los pocos privilegiados que lo tuvieron, afortunados más que nunca, ahora que Diego se ha ido a otra vida.

El público en el estadio "Carlos Iturralde" de Mérida, Yucatán, corean el nombre de Diego Armando Maradona.- Foto de Ramón Celis Perera

Despedida

Diego se despidió del terreno de juego saludando a los aficionados que, raro, esperaban en las tribunas. Y  se escuchó otra vez el “oe, oe, oe, oe, Diego, Diego”!

Como marcan las reglas, atendió a los medios, en la impresionantemente llena sala de prensa. Generalmente vamos a los partidos los mismos de siempre: tres periódicos, dos televisoras y dos de radio.

Y esta vez, cerca de cien "periodistas" intentaban entrar a la zona. ¡Papanatas!, decían los viejos comunicadores.

"Mirá, qué vacaciones"

"Decían que venía de vacaciones... Y mirá, qué vacaciones", dijo a los reporteros, sonriente, como el hombre que disfrutaba todo lo que era fútbol.

En la salida del autobús de los Dorados, le esperaban decenas de aficionados.

Diego, sin embargo, se fue en una camioneta, perdido entre la luz de la noche, mientras vitoreaban al camión al abandonar el estadio hacia Circuito Colonias.

A primera hora del sábado 3, los Dorados tomaron un vuelo comercial, con su célebre director técnico a la cabeza.

Días memorables

Así la historia de Maradona en tres días que fueron memorables para los yucatecos. Menos de 48 horas con un hombre que fue genio y figura, siempre.

Descanse en paz.- Gaspar Silveira Malaver.

Fotos de Ramón Celis Perera

Muere Flor Silvestre, madre del cantante Pepe Aguilar

Policías de Tabasco realizan cortes de cabello gratis a niños damnificados