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Martino Liberato Arias celebra sus 100 años de vida

Foto: Megamedia

Leyenda fuera del diamante

Los Leones de Yucatán tienen leyendas también fuera del diamante. Una es Martino Liberato Arias, o simplemente don Liberato. Para mayor seña, el creador de las famosas piedras del béisbol.

Y ni más ni menos que ayer celebró cien años de vida.

Antes del Kukulcán las hizo célebres en el Parque Carta Clara, pero sus inicios fueron en el Estadio Salvador Alvarado, nos contó él mismo antes de que los Leones le rindieran homenaje por su centenaria vida, con pastel incluido y su jersey con el número 100.

¿Por qué piedras?

Primero porque fueron parte de su alimentación en su natal Tekax. “Era lo que había para comer”, señala.

Y cuando necesitaron para subsistir, las vendieron. Les llamaron piedras por la dureza que presenta, pues no es el tradicional polcán que venden en todos lados.

Y como dato anecdótico, en un Diablos-Leones en el Carta Clara, se armó una bronca y los aficionados le tomaron sus bolsas de piedras para arrojarlas como proyectiles. “Me dejaron sin venta, pero me quedé contento”.

Y así, lo que comenzó como una forma de subsistencia alimenticia, pasó a ser una forma de vida propia y actualmente es el orgullo de la familia. Anoche, elegantemente vestido con guayabera blanca, estuvo rodeado de su familia, entre hijos, nietos y bisnietos, fue el héroe del partido.

Y su familia lo ve así: un héroe, sin capa ni bate ni guante. “Creció, formó familia y sus hijos estamos orgullosos de él”, dijo Rosa Eulalia, una de sus cuatro hijos.

Y Mauro ni se diga. Él se encargó de seguir la tradición que lleva 64 años de vender piedras en el béisbol. “Las originales —nos dice—. Los demás venden polcanes”.— GASPAR SILVEIRA

El melenudo Xavier Scruggs intenta atrapar la pelota. A la izquierda
Foto: Megamedia

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