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Milagro diablo en el infierno

Foto: Megamedia

Tigres malogra una ventaja de 4-1; hoy definen

Los Leones tuvieron su milagro antes del aut 27, camino a la final de la Zona Sur. Los Diablos Rojos, con otro increíble desenlace, viven, literal e irónicamente, gracias también a un milagro.

Con cuatro carreras en la novena entrada, ya con dos autes en el pizarrón, los Diablos Rojoes les arrebataron el partido a los Tigres de Quintana Roo para vencerlos 5-4 anoche en el Estadio “Alfredo Harp Helú” de Ciudad de México, forzando un séptimo y decisivo encuentro.

Y así, será hasta hoy cuando los Leones conozcan al rival al que se enfrentarán por la corona de la Zona Sur, a partir del sábado.

Quizá a los Tigres les pasó lo mismo que a los Guerreros de Oaxaca el sábado pasado en el Parque Kukulcán ante los Leones: se confiaron.

Luego de una gran labor de Javier Solano durante ocho actos, el alto mando de los de Bengala mandó a la loma a Juan Ramón Saldaña a buscar los tres autes finales. Parecía lo adecuado, dentro de las famosas lógicas del béisbol moderno: ir con el cerrador para bajar la cortina, pese a que el abridor estaba dominando de gran forma a los Diablos: el 4-1 parecía definitivo, por como se veían los pingos desde la caja de bateo.

Pero Saldaña comenzó con problemas, firmando pasaportes a los primeros dos bateadores. Empero, sacó el primer aut con rodado a tercera y con ponche a Iván Terrazas logró el aut 26.

Jesús Fabela encendió más el infoerno al conectar sencillo para producir dos y poner 4-3 el score. Y Carlos Figueroa, el diminuto primer bate, conectó un elevado corto al central. El pasto artificial jugó una mala pasada al patrullero Yordanis Linares, quien perdió la pelota al saltar para tomar el bote. Y comenzó la catástrofe: Fabela llegó al plato aprovechando ese descuido, y los Tigres se perdieron entonces: entre malos tiros y desubicaciones, Figueroa igual se fue a la goma para anotar la de la increíble victoria de los escarlatas.

Ahora, habrá un séptimo partido, que quizá se juegue con los Diablos cargados de motivación, como los Leones, y los Tigres desdibujados, por no sacar ese aut 27.

Antes del playball en Ciudad de México, los Leones entrenaban en Mérida. La arenga era la misma: a darlo todo en cada juego, y no confiarse nunca. Ya lo vivieron, y han visto que otros lo vivan también, en vivo y en la TeVe.— Gaspar Silveira

 

Fue un golpe de realidad

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