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1982: Así fue el primer rugido de los Leones de Yucatán en el Kukulcán

Hoy en día, en plena pandemia, todos se preguntan: ¿qué pasará con la temporada de la Liga Mexicana de Béisbol en el Kukulcán? ¿Habrá acceso a los aficionados?

Nadie sabe.

Pero muchos aún recuerdan lo vivido, en un día como hoy, pero en 1982. Imposible olvidar ese 23 de marzo, cuando el estadio de la Unidad Morelos, entonces una joya para el béisbol mexicano, abrió sus puertas.

“¡El jonrón de Joshua! Eso fue algo grandioso!”, cuenta Raúl Ortega Rojas, entonces un reconocido lanzador de la pelota amateur, uno de los más de 15 mil espectadores que llenaron el Kukulcán para la inauguración de la temporada, en un partido ante los Piratas de Campeche.

Tremendo cuadrangular

Von Joshua propició una auténtica locura aquella noche. Un cuadrangular del ex Grandes Ligas con la casa llena hizo que los Leones de Yucatán empaten el partido, y luego lo ganaron cuando un elevado de sacrificio de Domingo Cruz, “El Correcaminos”, remolcó a Wilbur Howard con la carrera de la diferencia.

Una noche memorable, sin duda. Había más de 15 mil aficionados en el inmueble, que por primera vez permitió tanto aforo y tan diversas secciones, para comodidad de los fanáticos.

Las gradas de detrás de los jardines, algo nuevo, estuvieron a reventar, ni se diga en la zona de preferencia alta, donde se ubicó la caseta de prensa. La zona de butacas numeradas estaba dividida en tres partes: por los lados, las verdes, y por el centro, la famosa naranja. El mayor lujo: los palcos privados.

Los Leones en los honores a la Bandera, durante el juego inaugural en el Parque Kukulcán. En primer plano, el piloto Wilfredo Calviño (Megateca)
Juan Carlos León, de Maxcanú, uno de los yucatecos en las filas de los Leones de Yucatán de 1982 (Megateca)
Más de 15 mil espectadores llenaron el flamante Parque Kukulcán la noche de ese 23 de marzo de 1982 (Megateca)
El anuncio del juego inaugural del Parque Kukulcán (Megateca)
Acciones durante el partido inaugural del Kukulcán, entre los Leones de Yucatán y los Piratas de Campeche (Megateca)
La portada del Diario, que dio cuenta del primer triunfo de los Leones en su nueva casa (Megateca)

Un anuncio publicado en el Diario el día de la jornada inaugural marcaba “boletos agotados”.

De 60 pesos los boletos en preferencia, en reventa, porque no había en taquillas, se vendían hasta en 300 pesos, precio que alcanzaron los de general, entonces a 20 pesos.

El primer inmueble del complejo deportivo

Fue el primer inmueble inaugurado en la Unidad Deportiva Kukulcán, comenzada a edificarse años antes en la gestión de Francisco Luna Kan, y terminada en la de Graciliano Alpuche Pinzón, quien, se dice, iba camino al estadio cuando avisaron que, al probar el sonido, dijeron que la majestuosa instalación había sido construida por el gobierno del Estado y la respuesta de los aficionados fue una sonora silbatina.

Ya no llegó el general a la ceremonia. Fue el secretario de Obras Públicas, Lizandro Zumárraga Cervera, el que lanzó la histórica primera bola, también llevándose su ración de abucheos, mismo que tuvieron los invitados de la directiva cuando izaron la bandera en el center field.

El primer aficionado

Las reseñas del Diario, firmadas por nuestro cronista Juan Brea, apuntan que el primer aficionado que entró con boleto pagado fue Héctor Medina Vidiella, quien llegó antes de las 6 de la tarde para entrar a su palco.

Desde esa hora se armó la complicación para entrar, pues nunca los aficionados habían tenido tantas opciones para ingresar a su parque de pelota.

El primer straic lo lanzó Abraham Rivera, al moreno pirata Morris Nettles. Y cuando todos pensaban que Rivera y las huestes del “Mariscal” Wilfredo Calviño se llevarían la primera derrota a su cuenta, se dejó venir el drama de la reacción.

Dominados por el estelar pirata Jaime Orozco, en la séptima despertaron los Leones.

¡Ganan los Leones de Yucatán!

Les dejamos el párrafo del decisivo jonrón de Joshua, como lo escribió don Felipe Escalante Ruz, nombre de pila del cronista:

“...Pero la pelota es algo serio. Por algo es el rey de los deportes, el más apasionante y maravilloso de todos. Abrió José Cázares con sencillo, pero fue forzado en segunda por rola de Leobardo Guerrero; luego Wilbur Howard se apuntó un Texas por el prado izquierdo y en neutral del Doc Estes en dura rola a la intermedia se congestionó la cueva. Apareció el fantasma en el plato: Von Joshua, dos estraics y una bola cuando, ¡cataplum! La pelota viajó 350 pies, en un trancazo descomunal para caer entre el público de general por el bosque derecho. ¡Jonrón con casa llena y el partido se empató! Si no se cayeron las gradas con el alarido multitudinario y la agitación provocada por el delirio, quiere decir que las pruebas de resistencia fueron buenas”.

Los Leones de Yucatán ganaron en la novena. Con Howard en primera, Calviño ordenó toque a Estes y un error del torpedero Clemente Acuña dejó a los dos en las bases, y Joshua, el del jonrón en la séptima, los avanzó con toque.

Más adelante, Cruz de la O, el famoso “Correcaminos de la Mixtequilla”, mandó al “Chili” Howard con elevado de sacrificio, suficientemente profundo, para decidir todo. “Parecía correr con pies de gacela”, escribió.

Un gran trabajo de Pilar Rodríguez, que luego sería el “Caballo de Hierro”, fue fundamental para que los Leones no se alejaran más en el score.

Cambios en el Kukulcán

En 39 años se han escrito grandes historias para los Leones de Yucatán y sus fanáticos.

El Kukulcán ha sufrido varias modificaciones. Su barda de los jardines tuvo alambrada en un principio, pero la quitaron.

El aforo se ha ido reduciendo poco a poco al colocarse butacas en todas las secciones y para este año se debe estrenar nueva barda perimetral, colocada desde 2020, que permitirá, se espera, que haya más jonrones en un parque que desde siempre ha sido paraíso para los lanzadores.

“La ciudad de Mérida de entonces no tenía muchas amenidades nocturnas, ni tantos canales de televisión, ni plataformas de internet, ni plazas comerciales ni salas de cine, como ahora. Estaba volcada en el béisbol, el pasatiempo favorito de los yucatecos”, cuenta don Raúl Ortega, hoy scout de los Leones de Yucatán y descubridor de gran cantidad de talentos para la novena melenuda.

Incertidumbre

Hoy, los aficionados viven en ascuas.

La pandemia canceló todo en 2020 y todos esperan a que el 9 de abril se abra el campamento de pretemporada, pero no podrá ser posible ver a las fieras entrenar. Ni se sabe si, en algún momento del reducido calendario 2021, podrá permitirse el acceso del aficionado al Kukulcán.

Entonces, por ello los recuerdos de las hazañas en el estadio de la serpiente emplumada agarran más valor.

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