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Ocultaron la única gran derrota

El tablero que muestra el marcador de cómo quedó el partido entre el “Dream Team” y el equipo de la NCAA

Colegiales de la NCAA derrotaron al “Dream Team”

El “Dream Team” ganó los 14 partidos oficiales que disputó entre el torneo clasificatorio olímpico jugado en Portland y los Juegos Olímpicos de Barcelona por una diferencia media de más de cuarenta puntos. Estados Unidos recuperó el oro después de acabar terceros en Seúl 88 tras ser batidos en las semifinales por la Unión Soviética.

Sin embargo, ese mítico equipo sufrió una derrota desconocida para el gran público durante su preparación en La Jolla, California, contra un equipo formado por jugadores de la NCAA, la liga universitaria estadounidense. Una derrota que fue silenciada y no traspasó los muros del gimnasio donde se jugó el partido.

El propio seleccionador estadounidense Chuck Daly se encargó de que no quedara rastro de ella: minutos antes de que centenares de periodistas entraran en el lugar donde entrenaba el “Dream Team” para hablar con los jugadores, Daly ordenó poner a cero el marcador que señalaba el 54-62 con el que acabó el partido.

Los protagonistas de la única derrota en la historia del genuino equipo fueron un grupo de ocho jugadores universitarios dirigidos por el actual técnico de Estados Unidos, Mike Krzyzewski. En aquel equipo estaban algunas futuras estrellas de la NBA como Chris Webber y Grant Hill. Ante la oportunidad histórica que tenían delante, los universitarios jugaron el partido de su vida. Aprovecharon la desgana y la falta de conjunción de las estrellas de la NBA, más preocupadas durante los entrenamientos previos en demostrar quién era el mejor en cada posición en lugar de cohesionarse como grupo, para llevarse un triunfo ante un rival que se vio impotente cuando quiso despertar de la pesadilla e intentó la remontada. Aquellos veinteañeros les dieron un repaso y, al mismo tiempo, despertaron a la bestia. Detrás de aquella derrota del “Dream Team” había un plan perfectamente orquestado por Daly para demostrar a sus jugadores que cualquier equipo podía perder si no se preparaban para jugar como un equipo. “Perdió a propósito”, explicó después Krzyzewski en un documental. La jugada le salió bien porque la derrota enfureció a los pupilos de Daly, que vieron que debían dejar sus egos de un lado y centrarse en el juego colectivo si no querían verse sorprendidos por cualquier rival en Barcelona.

Al día siguiente volvieron a repetir el partido contra el mismo rival y ganaron por 100 puntos de ventaja.

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