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“Pajarito”: 15 años de su vuelo; “Poeta”, a 4 de sus cornadas

El torilero Jorge May Ornelas

Toros de leyenda sin haber llegado a los capotes

Generalmente de una corrida se recuerda a los toros por su juego en el ruedo. De triunfo o de petardo, o a veces de medias tintas.

Pero “Pajarito” robó la atención con un vuelo espectacular, de la arena a las barreras, en la Plaza México, acontecimiento que ayer cumplió 15 años. “Poeta” es otro toro celebérrimo, no tan famoso públicamente, pero sí de recuerdos eternos para una persona y su entorno, por lo vivido en la Plaza Mérida. El torilero Jorge May Ornelas se salvó milagrosamente hace cuatro años, igual, un 29 de enero.

Vuelo histórico

En la 14a. corrida de la Temporada Grande del coso de Insurgentes, de la ganadería “Cuatro Caminos”, de Sergio Hernández, llegó a sus corrales un toro llamado “Pajarito”, marcado con el número 167 y con 503 kilos. Lo lidiaría Xavier Ocampo, diestro que confirmaría la alternativa en segundo turno, pues le correspondió abrir festejo al rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza.

Cinco segundos duró su recorrido, de salida de toriles al pie de las tablas. Con un salto inusitado, descomunal, “Pajarito” llegó a la segunda fila de barreras, en sombra, y recorrió 26 lugares en medio de la sorpresa y el pánico de los aficionados.

El burel brincó con el impulso de sus patas traseras, que se apoyaron en la barrera de 1.40 metros de altura. El impacto fue tal, que antes de meterse entre los aficionados, rompió el cable tensor de acero colocado en la barrera a 2.26 metros.

Uno de los heridos fue un empresario yucateco (ahora ya fallecido). Tras atorarse en los asientos, el toro fue descabellado por el rejoneador Felipe Vallina, acto al que se sumó el matador Leopoldo Casasola, con un estoque de Manolo Arruza. La tensión en el coso de Insurgentes llegó a su máximo nivel y la noticia corrió como reguero de pólvora, haciendo del vuelo del toro una historia de las más sonadas en los últimos años.

La historia de “Poeta”

La tragedia de “Poeta”, por azares del destino, tocó al cronista del Diario ser de los pocos que tuvieron la desfortuna de verla.

El 28 de enero de 2017 se conmemoraba el aniversario 88 de la Plaza Mérida y se lidió un encierro de Xajay. En cuarto turno quedó, tras el sorteo, “Poeta”, marcado con el número 11 y con 515 kilos de peso, tocando en suerte al matador Sergio Flores.

El “Chino”, como se conoce a Jorge May Ornelas, cumplía con su trabajo como parte del grupo de torileros, que pasaban problemas para hacer que saliera del corral hacia el túnel. Una decisión arriesgada, temeraria, o irresponsable, llevó a May Ornelas a meterse a la zona de corrales, escondiéndose en los burladeros, azuzando al toro, con una luz tenue. El cronista estaba parado justo en la salida de toriles, por haber acudido, minutos antes, al sanitario. Desde allí pude observar el intento inverosímil del torilero, y de pronto, pude ver cómo el toro, saliendo intempestivamente, lo alcanzó. Y lo acorraló, zarandéandolo ante la desesperación total. Los aficionados ni se enteraron de lo ocurrido en los corrales, de donde sacaron al torilero hecho harapos, inconsciente.

Después de la cornada que sufrió Rafael Gil “Rafaelillo” en 1977, lo que vivió May Ornelas por las astas de “Poeta” ha sido lo más grave que haya ocurrido en un festejo en la Mérida. El parte médico indicaba lo siguiente: cinco cornadas, una en el glúteo; otra en la ingle, que lastimó el escroto y estuvo cerca de la femoral; una en el tórax que perforó el pulmón quedando a milímetros del corazón; una en la axila izquierda; y la última en el brazo derecho.

May Ornelas vivió para contarlo. A cuatro años de la tragedia, sigue en el grupo de torileros de la Mérida. “Pajarito” y “Poeta”, fuera del ruedo, son parte de la historia.— Gaspar Silveira

 

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